Un asesino de los ayatolás mata de un tiro en la nuca a una joven que protestaba contra la dictadura iraní

Una joven estudiante de Irán identificada como Rubina Aminian, de 23 años, ha sido asesinada durante las protestas contra los ayatolás en Teherán cuando intentaba manifestarse en las calles tras salir de su facultad. La joven fue disparada el pasado 8 de enero en la cabeza por detrás a bocajarro, según ha confirmado este domingo 11 de enero, Iran Human Rights.
Rubina era una estudiante de diseño y moda en el Shariati Technical College de Teherán. El 8 de enero de 2026, mientras participaba en protestas contra el régimen por la crisis económica y política, fue disparada desde atrás y a corta distancia en la cabeza por las fuerzas de seguridad iraníes. Su muerte forma parte de un patrón denunciado de uso de fuerza letal contra manifestantes, en el que muchos jóvenes han sido alcanzados en zonas vitales.
La familia ha relatado que, tras su muerte, fue llevada a un lugar donde estaba reunida una gran cantidad de cuerpos de otros manifestantes jóvenes que también habían sido abatidos. Algunos de ellos habrían sido asesinados de manera similar, con disparos a corta distancia en la cabeza o el cuello.
Asesinadas 500 personas en las protestas
Al menos 538 personas han muerto asesinadas y más de 10.600 han sido detenidas como consecuencia de la violenta represión desatada por el régimen de los ayatolás en Irán contra las protestas de los últimos días, según denuncian organizaciones de derechos humanos.
De acuerdo con la Human Rights Activists News Agency (HRANA), una organización con sede en Estados Unidos que monitorea la situación en Irán, 490 de los fallecidos serían manifestantes, mientras que 48 pertenecerían a las fuerzas de seguridad. El grupo advierte de que el número real de víctimas podría ser aún mayor y continúe aumentando en los próximos días.
Las protestas, que se han extendido por numerosas ciudades del país, han sido respondidas con una represión masiva, detenciones arbitrarias y el uso de fuerza letal por parte de las fuerzas de seguridad. En vídeos difundidos en redes sociales antes del apagón informativo, se observa a manifestantes congregados en las calles de Teherán, algunos bailando y celebrando alrededor de hogueras como símbolo de desafío al régimen.
Sin embargo, verificar lo que ocurre dentro de Irán se ha vuelto cada vez más difícil, ya que el régimen ha cortado el acceso a internet y bloqueado las comunicaciones telefónicas internacionales, una estrategia habitual para aislar al país durante episodios de agitación social.
La organización HRANA señala que sus cifras se basan en una red de activistas dentro de Irán que contrastan la información de manera independiente. En anteriores oleadas de protestas, sus datos han resultado ser fiables y consistentes, según recuerdan observadores internacionales.
Por su parte, el régimen de los ayatolás no ha publicado cifras oficiales sobre víctimas mortales ni detenidos desde el inicio de las manifestaciones.
La creciente cifra de fallecidos y detenidos refuerza las denuncias de organizaciones internacionales sobre graves violaciones de derechos humanos y eleva la presión internacional sobre el régimen iraní, mientras el país permanece prácticamente aislado del exterior.
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