ENTREVISTA 10-N

Mesquida, nº 1 de C’s por Baleares: «Sánchez habla de proporcionalidad en Cataluña pero es debilidad»

"Hay un cálculo político del Gobierno para no provocar al separatismo", afirma el ex director de la Policía y la Guardia Civil

"El ministro Marlaska debió cenar en las casas cuartel acosadas en Cataluña", subraya

Joan Mesquida, candidato de C's por Baleares el 10-N. (Imagen: Lidia Rodríguez)

A Joan Mesquida (Felanitx, 1962), número uno de Ciudadanos por Baleares el 10-N, se le nota en la palabra el aplomo y la responsabilidad de quien sí ha desempeñado ya altas funciones en la Administración pública. Director general de Infraestructuras del Ministerio de Defensa entre 2004 y 2006, fue nombrado por Alfredo Pérez Rubalcaba director general de la Policía Nacional y la Guardia Civil entre 2006 y 2008. También en la etapa del presidente Zapatero, ejerció como secretario de Estado de Turismo entre 2008 y 2011. Sin embargo, los progresivos guiños del PSOE al soberanismo le llevaron a romper el carné del partido tras 32 años de militancia. Y llegó después Rivera, quien con un proyecto centrista y de defensa de la Constitución le animó a incorporarse a C’s. El elegido para ser ministro del Interior de un Gobierno integrado por las naranjas analiza aquí el pasado, presente y futuro de su esfera política.

PREGUNTA. Como ex director general de la Policía y la Guardia Civil, ¿qué le pareció que en el famoso viernes negro en Barcelona, el 18 de octubre, no hubiera orden para que los GRS auxiliaran a la Policía Nacional?

RESPUESTA. Ahí lo que observamos primero fue una falta total de prevención. Es decir, Marlaska disponía de informes de los servicios de información de la Guardia Civil, la Policía Nacional y el CNI que ya advertían meses atrás que justo después de la sentencia esto iba a pasar. De hecho, estaban haciendo acopio de todos los neumáticos posibles para cortar carreteras y vías de tren. También querían bloquear el aeropuerto y sembrar el caos. Se sabía por los informes policiales que estaban ya practicando tácticas de guerrilla urbana.

Y en segundo lugar, hubo una falta total de efectivos policiales, de material. Vimos como los antidisturbios recogían pelotas del suelo para volver a lanzarlas porque se les terminaban. Y también en algunas ocasiones vimos una violencia extrema que prácticamente desbordaba a los efectivos antidisturbios. Que tuviéramos unidades antidisturbios que no salieran o que tuviéramos el camión cisterna guardado… pues están para estas situaciones. Y no sólo para los desfiles.

P. Dos días antes, Marlaska se fue a cenar a un kilómetro de distancia del Ministro mientras los radicales agredían a la Policía. ¿Qué le pareció esta actitud?

R. Nosotros lo que reprochamos a Marlaska no es que estuviera cenando en un restaurante al que tiene todo el derecho del mundo de ir. Lo que le reprochamos es que con una de los peores crisis de seguridad pública en décadas el ministro del Interior no estuviera en Cataluña. El ministro debería haber estado desde el primer día, desde el lunes, en Cataluña, trabajando en la coordinación, apoyando a los efectivos policiales, cenando, eso sí, con los guardias civiles en las casas cuartel donde eran acosados en la calle, e insultados ellos y sus familias. Marlaska debía estar en Cataluña. Si siempre decimos que cuando hay una grave crisis o alguna catástrofe natural, el presidente del Gobierno tiene que estar a pie de obra, pues Marlaska debería haber estado a pie de obra.

P. Ahora el ministro de Interior ha decidido condecorar a los agentes heridos en Cataluña. ¿Cómo ve este gesto? Lo había pedido el PP.

R. Viendo las imágenes que todos hemos visto de la brutalidad de los manifestantes, el trabajo complicadísimo que tienen que hacer los agentes, la capacidad muchas veces de aguantar provocaciones, insultos… yo creo que los policías y los guardias civiles se merecen condecoraciones y algo más, que es la equiparación real y efectiva con las policías autonómicas. Lo hemos visto claramente: haciendo el mismo trabajo cobran un 20% o un 30% menos. Somos el partido que desde el primer día hemos reivindicado la equiparación salarial real y efectiva de policías y guardias civiles con policías autonómicos.

P. Dice también el señor Marlaska que no se puede aplicar ni la Ley de Seguridad ni el 155 porque está habiendo colaboración entre la Administración del Estado y los Mossos. Sin embargo, la inacción de los Mossos para que los radicales cancelaran más de cien vuelos el ‘día D’ fue evidente. ¿Cree que está habiendo una colaboración efectiva?

R. Marlaska no es un ignorante. Lo que se ve allí es que hay un cálculo político, cuando a quien hay que aplicar el 155 es al Gobierno de la Generalitat. Si la Generalitat tiene un presidente que se dedica a cortar carreteras, a decirle a los radicales que aprieten, y que ha mantenido contactos parece ser con un grupo de CDR detenidos con material explosivo, es más que suficiente la motivación para aplicar el 155. Hay un cálculo electoral allí. Ellos hablan de proporcionalidad, cuando debería ser debilidad. Ellos no quieren provocar a los independentistas porque igual después los necesitan a la hora de formar gobierno. Ellos saben que si actúan con la firmeza que les falta, pueden tener alguna disminución electoral del PSC, o del PSOE en Valencia  o en Baleares. Y se enemistarían con el PNV.

Joan Mesquida
Joan Mesquida, portavoz adjunto de Ciudadanos en el Congreso. (Foto: EP)

P. ¿Qué medida en materia de Interior destaca de las que plantea Ciudadanos de cara al próximo 10 de noviembre?

R. En primer lugar, un compromiso muy importante es la equiparación salarial real y efectiva de Policía y Guardia Civil con policías autonómicos. Es una cuestión muy peculiar porque los dos partidos, PP y PSOE, lo vienen prometiendo en sus programas electorales desde hace 30 años. Y no lo ha cumplido. Nosotros, como en tantas otras cosas, vamos a decirle a los ciudadanos que si quieren que las cosas cambien, no sigan votando lo mismo. Les decimos a los policías y guardias civiles y a las personas que apoyan a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que si creen en la equiparación salarial real y efectiva, que voten a Ciudadanos porque Ciudadanos sí se compromete con esta equiparación.

P. También habéis planteado ingresar un plus a los agentes destinados en Cataluña, País Vasco y Navarra.

R. Esto tiene su lógica, porque lo estamos viendo, por ejemplo, en el tema de la Educación. Muchos policías o guardias civiles en Cataluña tienen problemas a la hora de escolarizar a su hijos en colegios públicos, sufren acosos, insultos, menosprecio y tienen que buscar un colegio privado. Y esto tiene un coste. Pues para compensar, entre otras cosas, este coste, proponemos un plus.

P. Como candidato por Baleares, ha dicho que la socialista Armengol es más nacionalista que sus socios de Més. ¿En qué se basa?

R. La socialista Armengol dijo en privado en alguna ocasión que yo era un ‘peligroso españolista’. Creo que Armengol, y lo manifesté hace unos días, debería militar en Més, un partido soberanista. Lo que pasa es que si militara en Més no sería nunca presidenta de la Comunidad. Vemos en Baleares que hay una orientación. Hace 15 años las personas que formaron Ciudadanos ya advertían de que si no se tomaban medidas en Cataluña, se podría ir hacia una deriva independentista como la que estamos viendo. No es descabellado pensar que estas situaciones se puedan producir en Baleares o en Valencia en unos años.

En Baleares parece más importante saber catalán que ser un buen cardiólogo

Hemos visto ya que el partido soberanista Més acaba de firmar un acuerdo con todos los independentistas catalanes y Bildu para avanzar en el camino de la autodeterminación. También hay temas relacionados con la lengua, el adoctrinamiento en los colegios, con la dificultad para que profesionales sanitarios o de otros sectores puedan ir a trabajar a Baleares. Parece más importante saber catalán que ser un buen cardiólogo. Ante esto hay que estar muy vigilante y combativo.

P. ¿Por qué decidió abandonar el PSOE y sumarse a Ciudadanos?

R. Yo llevaba varios años observando que la posición del Partido Socialista en el tema territorial no me parecía la adecuada. Imagínese en Baleares además, donde la orientación política del PSOE es ahora la de un partido nacionalista. También hubo otros aspectos, como la lucha contra la inmigración ilegal, el tema de la prisión permanente revisable… En muchas ocaciones me planteaba si era yo el que estaba desubicado o era la dirección del partido. Y hubo un momento en que pensé que esto no tenía solución y decidí marcharme.

Había decidido dejar la Ejecutiva antes de dejar el partido, por tanto había ahí una evolución. Yo no conocía a Albert Rivera. Al cabo de un tiempo tuve una llamada de Albert para conocernos y tengo que decir que me pareció muy atractivo el programa de Ciudadanos, un programa que lo que plantea es el reforzamiento del Estado de Bienestar, en el que yo creo, y después con una idea muy clara de la defensa de los derechos  y libertades y del marco constitucional.

P. ¿Guarda en la memoria algún aprendizaje del que fuera su jefe, el señor Pérez Rubalcaba?

R. Con Rubalcaba aprendí muchas cosas de él y con él. El momento que más recuerdo y valoro de toda mi trayectoria política es cuando le pregunté qué se iba a dar a ETA a cambio de que dejaran de matar. ETA acababa de declarar hacía un mes una tregua unilateral y se había iniciado un diálogo con el Gobierno. Él me dijo que sólo se iba a hablar de presos, de que salieran a la calle algunos presos, los que tuvieran delitos menos graves. Y yo le dije: ‘No sé que pensarás tú, pero mi opinión es que aunque hayan declarado una tregua, hay que reforzar la lucha antiterrorista, porque cuando un ejército va ganando, no para, avanza. Y si el diálogo con ETA termina con un abandono de las armas, todo el trabajo que habrá hecho la Guardia Civil… igual habrá trabajado de más… para entendernos. Pero si el proceso de diálogo sale mal, que salió mal, porque ETA volvió a matar, la garantía que tenemos como Estado de derecho será no haber levantado el pie del acelerador en la lucha contra ETA, no haber desmontado nada de la lucha contra ETA’.

El Gobierno de Sánchez no ha recurrido la infamia de la mal llamada ‘ley de abusos policiales’

¿Qué hice después de hablar con Rubalcaba? A los tres o cuatro días fui a Intxaurrondo con los responsables de la lucha contra ETA de los servicios centrales y del País Vasco y les dije en una mesa: ‘Primera instrucción del Gobierno: no estamos en tregua; apretad más que nunca, quienes ha declarado la tregua son ellos’. Y ahí están los resultados de esta instrucción: 92 detenidos entre miembros y colaboradores de ETA entre el inicio de la tregua y el atentado de la T4, una de las épocas posiblemente más exitosas en lo que a detenciones se refiere.

P. Usted fue alto cargo en los dos gobiernos de Zapatero, sí tuviera que señalar una diferencia entre aquellos mandatos y el actual de Pedro Sánchez, ¿cuál sería?

R. Pues el tema territorial en el mandato de Pedro Sánchez, queriendo enredar con un diálogo imposible con los independentistas. Con un independentista no cabe el diálogo porque está situado fuera de la ley. El independentista sólo quiere diálogo o nada. No se le pueden dar más competencias porque no las quiere, ni una mejor financiación tampoco. Ahora también veo que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen una situación de abandono que no la tenían antes. Por ejemplo, el Gobierno de Sánchez no ha recurrido la infamia de la mal llamada ‘ley de abusos policiales’ del Parlamento vasco y del navarro, que criminaliza a policías y guardias civiles.

Veo este abandono también cuando se producen los asaltos violentos a la valla de Ceuta y Melilla con agentes heridos, y Marlaska no está. Y tampoco está cuando los policías están siendo agredidos en Cataluña con una violencia extrema. Aquí sí veo un cambio, respecto a aquella época, donde veíamos que las plantillas aumentaban de forma muy importante. Aunque ahora las plantillas son mayores que cuando gobernaba el PP, que las dejó caer estrepitosamente, no alcanzan los niveles de aquella época.

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