IMV

Giro en el Ingreso Mínimo Vital confirmado por el Gobierno: estos son los afectados

Ingreso Mínimo Vital
Blanca Espada

Las cifras del Ingreso Mínimo Vital llevan meses mostrando una tendencia al alza y octubre no ha sido una excepción. Según los datos del INSS, más de 773.000 hogares, en los que conviven 2,3 millones de personas, recibieron esta ayuda. Es un crecimiento llamativo respecto al año pasado, un 19 % más, que refleja hasta qué punto el IMV se ha convertido en una pieza fija dentro del sistema de protección social. La cuantía media sigue rondando los 487 euros por unidad familiar, y la nómina mensual supera los 532 millones, una cifra que habla por sí sola.

En medio de ese panorama, el Gobierno ha introducido un cambio que afecta directamente a quienes están en la recta final del paro. No se trata de que vaya a cobrar más gente o de que se flexibilicen los requisitos económicos, sino de algo más práctico: el que se active el acceso automático al IMV para los desempleados que agoten su prestación y sigan sin encontrar trabajo. Un movimiento que, en teoría, ahorra trámites, pero que también genera preguntas sobre cómo se gestionará en la práctica. El anuncio se ha podido leer en la red social X, donde el Ministerio de Seguridad Social insistió en la idea de simplificar el proceso y reducir trámites. Más allá de esa intención oficial, lo cierto es que miles de personas pasarán a depender de un sistema en el que ya existen demoras y expedientes acumulados, por lo que el impacto real se verá con el tiempo. De momento, lo seguro es que hay un cambio y que afecta a un colectivo muy concreto.

Qué cambia exactamente y a quién afecta de verdad

El cambio se dirige a los contribuyentes que cobran un subsidio por desempleo y llegan al final de la prestación sin lograr un empleo. Hasta ahora, cuando se agotaba el paro, se tenía que iniciar un nuevo proceso para pedir el IMV, con la típica lista de documentos, citas y esperas. Con la nueva norma, si se cumplen los requisitos, el cobro del Ingreso Mínimo Vital será automático. De este modo se eliminan tener que presentar cualquier solicitude nueva y tampoco se tienen que recopilar papeles.

Este nuevo sistema nace del Real Decreto-Ley 2/2024, que ya había eliminado otros obstáculos. Por ejemplo, las parejas de hecho ya no deben acreditar cinco años de convivencia; basta con la inscripción de al menos dos años. También se suprime la obligación de que todos los mayores de edad firmen la solicitud, algo que en muchos hogares era un quebradero de cabeza o el hecho de tener que perder tiempo en trámites y documentación.

Así funcionará el trasvase automático del paro al IMV

El mecanismo está basado en un cruce de datos entre el SEPE y el INSS. Tres meses antes de que se agote el subsidio, el SEPE informará al desempleado de que sus datos pueden enviarse al INSS para valorar si cumple los requisitos. La persona tendrá que dar su consentimiento, y una vez lo haga, el SEPE enviará la información al INSS en los 10 días posteriores a la finalización del paro.

Es decir, que el cambio de una prestación a otra será directo: el IMV se reconocerá con fecha del día en que terminó el subsidio. En teoría, sin días en blanco ni esperas. Pero, como suele ocurrir, esto dependerá de la rapidez administrativa y de que los datos intercambiados estén completos, algo que no siempre sucede.

Y si no quiero que sea automático, ¿qué pasa?

Nada cambia para quienes prefieran el método tradicional. Pueden seguir presentando la solicitud del IMV a través del portal del INSS, por correo postal o de forma presencial en los CAISS. Es una opción que muchos continuarán eligiendo, ya sea por desconfianza hacia los procesos automáticos o por querer revisar personalmente la documentación. El Gobierno mantiene esa vía abierta precisamente porque el sistema automático no siempre encaja con todas las situaciones familiares.

Una medida que promete sencillez, pero deja dudas

En los mensajes oficiales se repite la idea de eliminar barreras, aunque sobre el terreno queda por ver si este cambio reducirá realmente los retrasos. El volumen de solicitudes y revisiones del IMV es grande, y eso ya genera tiempos de espera que no siempre se corresponden con la urgencia económica de muchas familias. Por eso, varios expertos ponen el foco en algo que no aparece en los anuncios: la capacidad real del sistema para absorber esta automatización sin generar más embudo.

Lo que sí es evidente es que la prestación sigue creciendo en alcance y gasto. Y ahora, con este nuevo procedimiento, habrá que comprobar si la transición directa desde el paro al IMV alivia la situación de quienes más lo necesitan o, por el contrario, añade una capa más a un engranaje administrativo que ya funciona al límite en algunos momentos del año.

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