Ex diputado venezolano que sobrevivió a El Helicoide

Renzo Prieto: «Vi a compañeros colgados de un tubo con los glúteos destrozados a golpes»

"Me amenazaron con arrancarme los dedos, la nariz y la lengua con alicates de ferretería"

"No podía distinguir el día de la noche en ese infierno de concreto"

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Renzo Prieto conoce el precio de la libertad. Cuatro años, seis meses y quince días en las mazmorras del chavismo. Cada día, cada hora grabada en la memoria de quien ha vivido sin ver el sol, sin respirar aire puro, sometido a torturas y amenazas. Hoy, desde su exilio en Bogotá, el ex diputado venezolano habla sin tapujos sobre el infierno que fue El Helicoide y celebra que Nicolás Maduro, «el tirano mayor», se encuentre prisionero en Estados Unidos por sus crímenes.

El calvario de Prieto comenzó el 10 de mayo de 2014, cuando agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y de la Dirección General Contra Inteligencia Militar (DGCIM) lo arrestaron en pleno centro comercial de Caracas. Cuatro años después, en junio de 2018, recuperó la libertad gracias al llamado «pacto de reconciliación nacional» que firmó Maduro. Pero la pesadilla no había terminado. Cuando el diputado tachirense ganó su escaño en la Asamblea Nacional el 6 de diciembre de 2015, llevaba meses encerrado en la cámara de torturas de El Helicoide, donde fue interrogado bajo intimidación y violencia psicológica eran el pan de cada día.

La segunda detención llegó el 10 de marzo de 2020. Las temidas Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) irrumpieron en The Hotel de Caracas y se llevaron a Prieto junto a otros dos diputados y tres civiles. A los demás los liberaron al poco tiempo, pero a él lo mantuvieron cinco meses y 21 días en completo aislamiento, sin abogados, sin familia, hacinado en un calabozo sin luz solar, sin baño digno, sin comida decente. El 31 de agosto de 2020 volvió a pisar la calle, pero las cicatrices quedaron para siempre.

Hoy, desde Bogotá, Renzo Prieto sigue siendo la voz de miles de venezolanos que sufrieron en las cárceles del chavismo mientras la comunidad internacional miraba hacia otro lado.

«Venezuela también está libre»

«En este momento Venezuela también está libre. Tenemos una esperanza y al menos una alegría de saber que el tirano mayor, ya que el anterior Chávez está muerto, el que quedó, Maduro Moros, se encuentra prisionero en Estados Unidos por sus crímenes», afirma Prieto con una mezcla de satisfacción y dolor por todo lo vivido.

Cuando se le pregunta por la reacción de ciertos sectores de la izquierda internacional que hablan de «golpe de Estado» o «invasión» ante la captura de Maduro, el exdiputado no oculta su indignación. «Están capturando a un criminal que ha destruido toda una nación, se ha robado todos los recursos naturales de Venezuela, no solo para él, sino para sus aliados, como es Cuba, Rusia, China, Irán. Se ha robado el petróleo, se ha robado el oro, se ha robado todos los recursos naturales», enumera.

El silencio cómplice de la izquierda

Lo que más duele a Prieto es la hipocresía. «Nadie hablaba de derechos humanos, nadie hablaba de justicia internacional, nadie hablaba de nada. Entonces ahora se llevan al criminal de Maduro y todos abogan por él. Eso me dice que son parte de esta red criminal que estaba en Venezuela y se expande con sus tentáculos con el Foro de Sao Paulo a nivel mundial», denuncia.

Durante más de un año, la oposición venezolana pidió por presos políticos como Juan Pablo y José Riera, sin que nadie en la comunidad internacional moviera un dedo. «¿Dónde estaban los derechos humanos cuando yo estaba en El Helicoide? Engavetados. Encerrados. Guardados. Escondidos. O sea, no existen», sentencia.

El infierno de El Helicoide

Renzo Prieto describe El Helicoide como un lugar donde hasta el concepto de humanidad desaparece. «Aquí estamos en el aire libre, podemos ver el cielo, podemos ver las nubes, el sol, los árboles, podemos respirar aire puro. En El Helicoide ni siquiera el aire puro se podía respirar. Era un lugar totalmente sellado de concreto, con rejas, oscuro, con solo la luz de los bombillos. No podía distinguir del día de la noche», relata.

Las torturas eran sistemáticas y brutales. «A mí me ofrecieron con tenazas arrancarme… Alicates de ferretería para apretar los dedos, la nariz, la lengua, lo que sea, buscando coaccionarlo a uno para decir cosas que no son», recuerda. Pero lo que vio fue aún peor. «Terminé viendo a amigos con las cintas colgadas, amarrados con papel periódico que bordean sus ojos y con cinta adhesiva, otros con cartón colgados con los brazos sobre la cabeza de un tubo. Les quedan las nalgas, los glúteos totalmente moreteados de arriba a abajo, de lado a lado, de tanto golpe, tanta paliza».

El caso del capitán Acosta es paradigmático. «Lo dejaron torturado, golpeado, mostrado en tribunal incluso en silla de ruedas, porque la tortura hizo que no pudiera ni siquiera llegar caminando. Y a los días terminó muerto a raíz de sus torturas», cuenta Prieto.

La foto para Maduro

Uno de los episodios más humillantes que relata el exdiputado ocurrió el 10 de marzo de 2020, un día antes de su cumpleaños. «Miguel Domínguez, jefe del FAES, me agarró y me dijo: ‘Párate aquí, te voy a tomar una foto. Ponte al lado del cuadro de Maduro, que voy a mandar una foto a Maduro’. Maduro quería la foto de Renzo Prieto al lado rosado y al lado de un cuadro de él. Me la tomó esposado. Pensaba celebrar mi cumpleaños por fin en libertad y al final terminé celebrándolo otra vez preso y esposado en una litera», lamenta.

La izquierda española en el punto de mira

Prieto no ahorra críticas a los aliados europeos del régimen chavista. «Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias, que siempre han estado ligados al régimen, como Pedro Sánchez, que recibió allá a Delcy Rodríguez hace tiempo. Dijeron que era para una cosa y resulta que después están haciendo maletas, oro, dinero y demás», denuncia.

Sobre la vicepresidenta Delcy Rodríguez, es tajante. «Esa es la criminal. El Sebin depende de la vicepresidencia de la República. Entonces ella es culpable, son culpables. Todos son culpables». También apunta a Diosdado Cabello como uno de los cabecillas: «Espero que sea el mismo destino que Maduro, que esté en una cárcel y que sea cadena perpetua, que nunca salga porque sus crímenes han sido atroces».

Financiación del chavismo internacional

Para Prieto, la red de corrupción chavista se extiende por todo el mundo gracias al dinero manchado de sangre. «Como están recibiendo el dinero de los venezolanos fallecidos y de los miles que han tenido que huir, pues a ellos no les importa. Ese es el mundo que tenemos ahora y ese es el mundo por el que tenemos que luchar, no solo por nuestros países, sino aliarnos para evitar que la izquierda siga haciendo daño», afirma.

La traición de un compañero

Entre las historias más dolorosas que cuenta Prieto está la de Daniel Ceballos, su compañero de cárcel y de lucha, que según él se vendió al régimen en 2007. «Me mandó a llamar y me dijo cosas que yo sabía que eran para probarme. Todo lo que le dije que no hiciera lo hizo. Si usted apoya al régimen, apoya a Maduro. Sale en entrevista con la gente de Zurda Konducta con periodistas del régimen apaciguando la situación, justificando por estar cuatro años preso. No hermano, eso no es aceptable, ni hoy ni mañana», sentencia.

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