La decisión puede ser esta madrugada

Djokovic, contra las cuerdas

En la madrugada del jueves al viernes Inmigración decidirá si deporta a Novak Djokovic tras una semana de escándalos, y se expone a penas de cárcel en Serbia y Australia

Australia aplaza otro día la decisión sobre Djokovic

Djokovic se expone a penas de tres años de cárcel en Serbia y cinco en Australia

Novak Djokovic
Djokovic contra las cuerdas.

El caso Novak Djokovic tiene las horas contadas. Tras una semana de escándalos, en la madrugada del jueves al viernes se conocerá el veredicto de Inmigración sobre la deportación del número uno del mundo. Las últimas informaciones apuntan a que Alex Hawke ejercerá su poder para deportar al serbio, que no podrá luchar por su décimo título en el Open de Australia y convertirse así en el tenista con más Grand Slams de la historia.

Las mentiras le han salido muy caras. En Serbia ya no le respaldan, la primera ministra arremetió contra él por «violar» las restricciones sanitarias. El número uno del mundo se saltó el aislamiento después de dar positivo el 16 de diciembre y acudir a actos públicos el 17 y 18 sin mascarilla. Se expone a una pena de tres años de cárcel en su país por vulnerar el artículo 248 del código penal serbio al no haberse aislado tras dar positivo en coronavirus. Para colmo, las encuestas en Australia desvelan que la gente no le quiere.

Esa no es la única sanción a la que se podría enfrentar Djokovic, ya que también mintió en la declaración para entrar en Australia al asegurar incorrectamente que no había realizado ningún viaje en los 14 días previos a su llegada al país oceánico. Otra mentira más. Novak viajó a Belgrado el 25 y 26 de diciembre y posteriormente, el 31, regresó a Marbella para seguir con la pretemporada y el día 4 puso rumbo a Melbourne.

Al principio todo parecía de color de rosa para el serbio, le habían concedido una exención médica e iba a disputar el Open de Australia. Las críticas no tardaron en llegar. Numerosos tenistas protestaron por permitir la entrada al país del número uno del mundo pese a no cumplir con los requisitos (estar vacunado). Pero eso le daba igual porque se había salido con la suya, o eso pensaba.

Retenido en el aeropuerto

A su llegada a Australia, Novak estuvo retenido durante casi ocho horas en el aeropuerto por irregularidades en su visado. Esa fue la zona cero del culebrón. Después de ocho horas le llevaron a un hotel infame donde se mantuvo aislado sin contacto con su gente. Numerosos aficionados del serbio se plantaron en la puerta del hotel para protestar por lo que estaba sucediendo, y su padre le comparaba con Jesucristo.

Mientras tanto los abogados de Djokovic presentaron un recurso para evitar su deportación inmediata. El juez Anthony Kelly falló en su favor y le permitió salir del hotel donde se encontraba recluido. Acto seguido se fue a entrenar para preparar el primer grande del curso, que arranca este lunes en Melbourne Park.

Entra en el cuadro del Open de Australia

A la espera del veredicto final del ministerio de Inmigración, la organización del Open de Australia ha incluido a Nole en el sorteo del cuadro final del torneo realizado este jueves. En un primer momento saltaron las alarmas tras anunciarse que se retrasaba el sorteo y la posterior comparecencia del primer ministro del país, Scott Morrison, que no se mojó sobre el caso. Unos minutos más tarde se reanudó sin problemas y el azar colocó a Nadal y Djokovic en el mismo lado del cuadro.

Sin embargo, todo apunta a que el serbio no podrá saltar a la pista puesto que será deportado. Inmigración continúa investigando todas las pruebas y contradicciones que han aparecido en las últimas horas, entre ellas el QR del informe de la PCR que se hizo el día 16 de diciembre y en la que, a priori, dio positivo y por la que le concedieron la exención médica. No obstante, al abrir ese QR, al principio presentaba un resultado negativo pero unas horas después había cambiado y ponía positivo.

Es todo muy extraño. El propio tenista reconoció que había cometido algunos errores en la declaración del viaje, lo cual le podría costar la deportación. Lo cierto es que con el paso de los días las pruebas que han ido saliendo dejaban cada vez peor al balcánico. Está contra las cuerdas pero ni aún así se va a rendir. Desde Australia apuntan a que está trabajando con sus abogados para apelar la decisión si el ministro decide deportarle. Va a morir luchando.

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