Citas célebres

Ramón Gómez de la Serna, escritor madrileño, sobre la infancia: «Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo»

Frases Ramón Gómez de la Serna, Gómez de la Serna y la infancia, mejores greguerías Ramón Gómez de la Serna.
Dibujo de Ramón Gómez de la Serna. Imagen de creación propia.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Estamos de compras, en el supermercado y suena la megafonía: un niño se ha perdido. La mayoría seguimos como si nada, pero al escritor Ramón Gómez de la Serna le sirvió para hacer una de las mejores reflexiones sobre la infancia.

«Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo», escribió como broma y como confesión. Y es que la ocurrencia tiene una parte de verdad muy dura: cuánto queda de aquel niño en la persona que hemos llegado a ser.

El escritor madrileño sabía descubrir esas asociaciones en situaciones corrientes. Aquí le bastó un anuncio por megafonía para acercar dos momentos de la vida que solemos considerar separados: la infancia, cuando necesitamos que nos guíen, y la edad adulta, cuando se supone que ya conocemos el camino.

Qué significa la reflexión de Ramón Gómez de la Serna sobre la infancia

La fuerza de «Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo» está en el cambio de sentido de las palabras.

El aviso habla de un niño que se ha separado de sus acompañantes. Pero el escritor también lo lee como la desorientación de quien no sabe muy bien qué hacer con su propia vida.

Lo especial es que no hace falta estar en un lugar desconocido para sentir algo parecido. Podemos conocer perfectamente la calle por la que caminamos y, aun así, atravesar una época en la que nada parece estar en su sitio. Una despedida, una mudanza o una decisión difícil pueden devolvernos esa necesidad de que alguien se acerque y nos ayude.

Por otra parte, la cita de Gómez de la Serna también tiene un punto nostálgico. Ese niño perdido puede ser el que fuimos y al que cuesta reconocer entre las obligaciones, las prisas y las costumbres adquiridas. Recordamos dónde vivía, con quién jugaba y qué le ilusionaba, pero quizá ya no sabemos cuándo dejamos de parecernos a él.

Cómo usar en nuestra vida cotidiana la frase de Ramón Gómez de la Serna

Una forma de llevar esta reflexión al presente es revisar la exigencia de tener siempre una respuesta. Cumplir años permite aprender muchas cosas, pero no evita encontrarse con situaciones para las que falta experiencia.

Por ejemplo, puedes reconocer a un amigo que una decisión te supera, preguntar en vez de fingir que lo entiendes todo o aceptar que necesitas compañía en un momento complicado. Un niño no dudaría tanto en hacerlo, y eso es bueno.

También debe servirte como recordatorio de prestar atención a los gustos que has ido olvidando. Dibujar, leer por placer o pasar una tarde sin organizar cada minuto pueden recuperar algo de aquella curiosidad infantil. No se trata de reproducir la infancia, sino de preguntarnos qué disfrutábamos entonces y todavía echamos de menos.

Ramón Gómez de la Serna, el escritor que convirtió las pequeñas cosas en literatura

Ramón Gómez de la Serna nació en Madrid en 1888 y murió en Buenos Aires en 1963. Cultivó la novela, la biografía, el ensayo y el periodismo, aunque su nombre quedó especialmente ligado a las greguerías, esos textos breves que combinan humor y metáfora mediante asociaciones inesperadas.

Lo mejor que tenía es que encontraba materia literaria en objetos y escenas que podían pasar inadvertidos.

Además, fue una figura destacada de la vida literaria madrileña y de la tertulia del café Pombo. Su originalidad tenía mucho que ver con conservar una mirada curiosa, capaz de detenerse donde otros seguían de largo.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias