Geología

Un geólogo español despliega una red de GPS y descubre que la península ibérica gira hacia la derecha varios milímetros al año

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Vista aérea de la península ibérica. Foto: NASA.
  • Alejo Lucarás
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¿Pensabais que la península ibérica se movía en línea recta? Pues la realidad es que no, y eso ya era conocido en la comunidad geológica, pero un nuevo estudio añade una capa de complejidad que claramente nadie había cuantificado con este nivel de detalle: el territorio gira, de forma continua y medible, varios milímetros al año en sentido horario.

El trabajo lo firma Asier Madarieta-Txurruka, investigador de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Para llegar a sus conclusiones, el geólogo combinó más de 2.000 mecanismos focales de terremotos con datos de unas 650 estaciones GNSS (el equivalente al GPS que usa el móvil, pero con precisión milimétrica) distribuidas por toda la región iberonorteafricana.

A que no lo sabías: la península ibérica gira en sentido horario con estos ritmos

Como ya se aclaró al principio, la rotación no es uniforme y así lo confirmó un estudio que ha sido publicado en la revista Gondwana Research.

El sector occidental de la península avanza a una velocidad diferente al área mediterránea, lo que confirma que el territorio no se desplaza en bloque, sino que pivota sobre un eje invisible situado en la zona norte. Esta diferencia de velocidades entre extremos es precisamente lo que delatan los datos GNSS.

A escala geológica, cuatro o seis milímetros al año parecen insignificantes. Y es que claro, en un siglo se acumula apenas medio metro. Pero en decenas de miles de años esa suma distorsiona cordilleras, reorganiza cuencas sedimentarias y desplaza la posición relativa de Portugal respecto a los Pirineos de forma apreciable.

El estudio cruzó por primera vez, a esta escala y con esta densidad de datos, dos tipos de información: la dirección de los esfuerzos en el interior de la corteza terrestre (deducida de los terremotos) y la deformación superficial medida en tiempo real por los satélites. Ninguno de los dos análisis por separado habría bastado para detectar la rotación.

El choque asimétrico entre las placas africana y euroasiática explica lo que ocurre con la península ibérica

La causa del giro está en la geometría de la colisión. La placa africana no presiona con la misma fuerza en todos los puntos del límite con la placa euroasiática. En el sector del Golfo de Cádiz, la presión es notablemente superior a la que registra el área de las Islas Baleares, al este.

Esa diferencia de fuerzas en los extremos obliga a la península a girar, del mismo modo que un objeto sometido a empujes desiguales acaba rotando. El resultado es que la corteza ibérica se tuerce lentamente hacia el sureste, con tensiones que se acumulan en el subsuelo de forma constante.

Esta asimetría también resuelve una vieja incógnita: por qué los pliegues de los Sistemas Béticos y los Pirineos apuntan en direcciones que parecían contradictorias con las fuerzas principales conocidas.

Son cicatrices de esa rotación histórica, y ahora la geología cuenta por fin con una explicación coherente.

Un dato preocupante: el hallazgo afecta al cálculo del riesgo sísmico en la península ibérica y el norte de Marruecos

Y ojo aquí porque la rotación que concierne aquí no se limita a un dato curioso para la cartografía. Genera esfuerzos en capas profundas del subsuelo que los modelos de riesgo sísmico tendrán que incorporar. Las zonas más expuestas son el Arco de Gibraltar, el sur de España (Granada, Murcia), el suroeste de Portugal y el norte de Marruecos.

Hasta ahora, los modelos sísmicos se centraban en los choques frontales entre placas. Este estudio introduce un mecanismo de torsión que añade tensión en direcciones y profundidades que los análisis anteriores no contemplaban, lo que puede cambiar los mapas de peligrosidad sísmica de toda la región.

Y en este mismo sentido, las consecuencias prácticas van mucho más allá de la prevención de terremotos. La deformación progresiva obliga a actualizar los sistemas de coordenadas que usan los satélites de navegación, las redes de nivelación nacionales y el diseño de grandes infraestructuras como túneles ferroviarios o puentes de largo vano.

La red de 650 estaciones GPS que reveló el movimiento invisible

Las estaciones GNSS usadas en el estudio son antenas fijas al suelo capaces de registrar desplazamientos de apenas uno o dos milímetros al año. Cruzadas con el análisis de más de 2.000 mecanismos focales sísmicos, ofrecen un mapa de deformación sin precedentes en resolución para toda esta región.

La diferencia con trabajos previos es meramente operativa: nunca antes se había reunido tal densidad de datos simultáneos en toda la zona iberonorteafricana.

Esa densidad permite separar el movimiento de traslación (toda la placa moviéndose en la misma dirección) del movimiento de rotación (distintas zonas avanzando a velocidades y rumbos ligeramente distintos).

Así, el trabajo de Madarieta-Txurruka, publicado en el volumen 149 de Gondwana Research, ya ha atraído la atención de agencias geográficas estatales que estudian cómo actualizar sus redes de nivelación.

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