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La zoología está de enhorabuena: el ciervo más grande de Sudamérica deja de estar en peligro de extinción

Ciervo, animal, naturaleza
Ciervo de los pantanos. Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0 / Jonathan Wilkins
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

El ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus) ha alcanzado un hito histórico para la biodiversidad argentina. Tras décadas de incertidumbre, este imponente animal ha logrado abandonar la categoría de especie vulnerable para situarse en un nivel de menor riesgo.

Este éxito de conservación, impulsado por el trabajo en los Esteros del Iberá, ofrece una valiosa lección sobre la capacidad de recuperación de la naturaleza cuando el ser humano actúa con determinación.

El ciervo de los pantanos mejora su estado de conservación en Argentina tras décadas de riesgo

La reclasificación oficial de este cérvido marca un punto de inflexión en la gestión ambiental del país. El ciervo de los pantanos ha pasado del estatus de «Vulnerable» al de «Casi amenazada».

Esta mejora técnica refleja una realidad tangible. Las poblaciones han crecido lo suficiente como para alejar el problema de la desaparición inmediata en el territorio nacional.

El núcleo de este renacimiento se localiza en los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes. Allí, el mayor ciervo de la región ha encontrado el refugio necesario para multiplicar sus ejemplares de manera constante.

Según la Agencia Blanco sobre Negro, instituciones como la Fundación Rewilding Argentina y el Parque Nacional Iberá han liderado esta transformación, demostrando que la protección activa del hábitat rinde beneficios directos a corto y largo plazo.

Cómo logró recuperarse el ciervo más grande de Sudamérica

La recuperación no ha sido fruto de la casualidad. En los años 70, la situación era dramática, y el biólogo George Schaller llegó a sobrevolar la región sin apenas avistar ejemplares, lo que sugeriría una extinción inminente. Sin embargo, la creación en 1983 de una reserva provincial de 1,3 millones de hectáreas sentó las bases para el cambio.

Posteriormente, unas 756.000 hectáreas pasaron a ser Parque Nacional, otorgando un blindaje legal superior. Las organizaciones de conservación se centraron en eliminar estas tres amenazas principales que asfixiaban al ciervo de los pantanos:

  1. La caza furtiva: durante años, el ciervo sufrió una persecución intensa por su gran cornamenta, codiciada como trofeo.
  2. La invasión ganadera: el ganado doméstico no solo desplazaba al ciervo de sus pastos, sino que le transmitía enfermedades.
  3. Las alteraciones del suelo: especialmente en el delta del Paraná, los cambios en el uso de la tierra diezmaron las poblaciones nativas a finales del siglo XX.

Al reducir estas presiones, el ciervo muestra una asombrosa capacidad de adaptación. Aunque prioriza las zonas anegadas para alimentarse, su resiliencia le permite sobrevivir incluso a períodos de sequía.

La nueva ley de translocación y el futuro de la especie

El éxito cosechado en Corrientes ha permitido dar un paso legislativo audaz y pionero. El Gobierno provincial ha creado una ley que habilita la translocación de especies nativas para restaurar ecosistemas en otras zonas.

Esta normativa permite trasladar individuos de poblaciones sanas, como las del Iberá, hacia regiones donde el ciervo todavía se encuentra en estado crítico o ha desaparecido por completo.

Sebastián Di Martino, director de conservación de Rewilding Argentina, explica que esta herramienta es vital para recuperar el equilibrio ecológico en otras provincias. Mientras que el Delta y el Iberá gozan de cifras alentadoras, zonas como el este de Chaco y Formosa siguen siendo áreas de preocupación donde el animal está prácticamente extinto.

Actualmente, ya existen proyectos en marcha para reintroducir al ciervo en el interfluvio Bermejo-Bermejito.

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