Honda preocupación en la comunidad zoológica: dos especies de pingüino y lobo antárticos están en peligro de extinción
Por desgracia muchos pingüinos y lobos marinos están muriendo, pero el daño en la fauna de la Antártida es más grande de lo que podíamos imaginar. De hecho, se acaba de producir una de las peores noticias posibles.
Por desgracia, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha incluido al pingüino emperador y al lobo marino antártico en la categoría de En Peligro de su Lista Roja, un cambio que demuestra el deterioro de sus condiciones de vida.
El motivo principal es el avance del cambio climático en la Antártida. La pérdida de hielo marino, el calentamiento del océano y la alteración de la cadena alimentaria están detrás de una decisión que vuelve a situar a estas dos especies emblemáticas en el foco del debate científico.
Aumenta el riesgo de peligro de extinción para dos animales de la Antártida
La actualización de la UICN deja una imagen desgarradora del momento que atraviesa la Antártida. El pingüino emperador ha pasado de la categoría de casi amenazado a en peligro.
Por su parte, el lobo marino antártico ha subido desde preocupación menor hasta esa misma categoría dentro de la Lista Roja de especies amenazadas.
No se trata de un cambio menor ni de una advertencia abstracta. Detrás de esta reclasificación está el impacto del cambio climático sobre uno de los ecosistemas más frágiles del planeta.
Y es que la pérdida de hielo marino y el aumento de la temperatura del océano están alterando condiciones básicas para la supervivencia de estas especies.
Hace unos años se veía como una simple amenaza, pero ahora es un riesgo inminente y que requiere cambios en los métodos de conservación.
Es decir, el deterioro del entorno antártico ya no sólo se mide con previsiones, sino también con cambios concretos en la situación de animales muy representativos de la región.
De qué depende el pingüino emperador para sobrevivir en la Antártida
En el caso del pingüino emperador, la UICN relaciona su empeoramiento con la pérdida y la ruptura prematura del hielo marino.
Ese hielo fijo, unido a la costa, al fondo del océano o a icebergs varados, es esencial para la especie durante la reproducción y también en la época de muda.
Por ejemplo, el pingüino emperador necesita esa superficie estable para criar a sus polluelos. Cuando el hielo desaparece antes de tiempo, las crías pueden morir antes de desarrollar la capacidad de nadar. Por eso, la alteración del hielo marino aparece como el principal factor que explica su declive.
A esa dependencia se suman las previsiones que maneja la UICN. Al parecer, la población del pingüino emperador podría reducirse a la mitad hacia la década de 2080.
Además, algunas imágenes satelitales ya han mostrado una caída cercana al 10% entre 2009 y 2018, lo que equivale a más de 20.000 ejemplares adultos.
Por qué el lobo marino antártico está en peligro de extinción
La situación del lobo marino antártico sigue una lógica similar, aunque en su caso el golpe afecta de forma más directa a la alimentación.
La UICN recoge que su población ha sufrido un descenso de más del 50% desde 1999, un retroceso que lo ha llevado a abandonar la categoría de menor preocupación para entrar en la de mayor riesgo.
Dicho de otra manera, la especie ha pasado de unos 2,1 millones de individuos adultos en 1999 a cerca de 944.000 en 2025. El dato refuerza la dimensión del deterioro que ya se observa en la fauna antártica.
Y el motivo vuelve a ser el cambio climático. El aumento de la temperatura del océano y la disminución del hielo marino están obligando al krill a desplazarse hacia aguas más frías y profundas.
Ese movimiento reduce la disponibilidad de alimento para los lobos marinos y termina afectando a una especie muy ligada a ese equilibrio marino.