José Antonio Satué

El obispo de Melilla pide a los musulmanes tender puentes ante el inicio del Ramadán: «Falta diálogo»

El también prelado de Málaga plantea reforzar la presencia de la Iglesia en Melilla y tender puentes con el islam

El obispo impulsa una estructura común para la Iglesia melillense y prepara una asamblea eclesial local

El obispo de Málaga y Melilla, José Antonio Satué.
El obispo de Málaga y Melilla, José Antonio Satué.
Borja Jiménez

El obispo de Málaga y Melilla, José Antonio Satué, ha viajado a la ciudad autónoma para trasladar un mensaje de diálogo y colaboración a la comunidad musulmana coincidiendo con el próximo inicio del mes de Ramadán. Desde Melilla, el prelado ha expresado su deseo de que «crezca progresivamente» la comunicación con las religiones no cristianas en una diócesis que, ha reconocido, «tiene poco desarrollado» este tipo de diálogo.

Durante una comparecencia ante los medios, Satué ha subrayado que los creyentes musulmanes «tienen un hermano en la fe» dispuesto a colaborar especialmente en el apoyo a los más necesitados. Ha añadido que la Iglesia debe ser un espacio de acogida y contrapeso frente a los discursos de odio, especialmente en ciudades como Melilla, marcadas por la diversidad cultural y religiosa.

Preguntado por el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo, el obispo ha afirmado que los gobiernos tienen derecho a regular los flujos migratorios, pero «siempre respetando los derechos humanos». En ese sentido, ha defendido la labor social de la Iglesia, también hacia los inmigrantes sin importar su religión o procedencia.

Durante su visita, Satué ha valorado el trabajo que se realiza en Melilla en catequesis, educación, cofradías y acción social, y ha adelantado que prepara nuevas líneas pastorales para la ciudad. Entre ellas, destacó la organización de una asamblea eclesial y la creación de un equipo común de pastoral juvenil, así como el refuerzo de estructuras como Cáritas.

Emocionado, recordó su visita al centro gestionado por las religiosas de la Divina Infantita, donde pudo compartir momentos con niños acogidos por la comunidad: «Fue muy emocionante ver cómo esos niños han encontrado un hogar donde expresar historias muy duras y recibir un amor incondicional», reconoció.

El obispo ya visitó Melilla brevemente en octubre, pero esta estancia le ha permitido conocer a fondo parroquias, colegios, proyectos sociales, el centro penitenciario y distintas realidades de la comunidad cristiana. De cara a su próxima visita en mayo, avanzó la creación de una estructura arciprestal que coordine la vida de la Iglesia en la ciudad.

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