El menor que mató a un joven en Fuenlabrada niega que actuara por orden de los DDP: «Me dio la loquera y punto»
Es miembro de los Dominican Don't Play y disparó a la víctima en la cabeza
El asesino, menor de edad, ha declarado como testigo en el juicio contra sus compañeros mayores

El menor pandillero condenado por asesinar a tiros de un joven en Fuenlabrada (Madrid) intenta exculpar a su banda de los Dominican Don’t Play (DDP) y a los otros pandilleros acusados de ayudarle a cometer el crimen: «Salió de mí, me dio la loquera y punto».
El asesino, ya condenado en la jurisdicción de menores, ha acudido como testigo al juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid contra los otros pandilleros de los DDP, mayores de edad, que participaron en la venganza entre bandas latinas.
El testigo y asesino, se traía el guión bien aprendido. Ha admitido que forma parte de los DDP pero ha negado que la banda latina le ordenara cometer la venganza. También ha negado conocer al resto de pandilleros que participaron en el asesinato.
«Me enteré que en esa discoteca de Fuenlabrada actuaba un cantante y yo quería estropearles la fiesta», ha contado el testigo menor de edad contradiciendo toda la investigación policial y judicial en un intento de tomarle el pelo al tribunal.
Un venganza planificada con 5 víctimas
La realidad difiere mucho del relato del testigo. Un disparo a bocajarro con un revólver del 38 y tres machetazos en la cabeza, acabaron de golpe con vida del joven de 21 años Sailen Huraldo en la puerta de la discoteca Cañabrava de Fuenlabrada la madrugada del 3 de noviembre del año 2022. El joven se vio envuelto en una venganza mortal entre los pandilleros de las bandas latinas de los Dominican Don’t Play (DDP) y de los Trinitarios, con los que la víctima simplemente simpatizaba.
La noche del crimen, Sailen acudió con varios amigos al concierto del rapero Rochy RD, venerado por los pandilleros de la banda latina de los Trinitarios. Dos meses antes, en un concierto del mismo «artista» en la discoteca Shoko de Madrid, los Trinitarios acabaron celebrando el concierto atacando a tiros a un grupo de DDP.
Un asesinato sin piedad
A las 5:39 horas, cuatro DDP llegaron en una furgoneta blanca con las placas de matrícula cambiadas. Dos menores de edad, uno de ellos el que ha declarado como testigo en el juicio contra los mayores, se bajaron armados con un revólver del calibre 38 y un machete.
Sin mediar palabra ni piedad, le pegaron a Sailen un tiro en la cabeza y lo remataron a machetazos en el cuello. Luego persiguieron a sus amigos hiriéndoles de gravedad a tiros y machetazos. En total cinco víctimas, una de ellas mortal.
Un crimen profesional
Unos meses después, los especialistas del Grupo V de Homicidios detuvieron a los asesinos. Era el primer crimen de bandas latinas en el que los ejecutores actuaron como sicarios profesionales.
Los DDP compraron tarjetas prepago para borrar su rastro, estudiaron las vías de acceso y escape de la discoteca de Fuenlabrada donde se iba a celebrar el concierto y contrataron a un rumano encargado de trasladarles en una furgoneta robada con las placas de matrícula cambiadas.
No les sirvió de nada. La Policía terminó por detenerles a todos, empezando por el que les vendió las tarjetas telefónicas prepago, pasando por el conductor de la furgoneta y terminando con los ejecutores materiales del crimen.
Los menores ya han sido condenados. Los asesinos mayores de edad se sientan en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid, esta primera semana de marzo. Les piden prisión permanente revisable, ya que ejecutaron el crimen funcionando como una organización criminal ilegal en Madrid, la de los DDP.