Triunfó en ‘Aída’ y ahora le han pillado robando: así es la vida de este actor tan querido en España
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Adrián Gordillo está atravesando un momento muy complicado
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Durante años, su rostro estuvo asociado a algunas de las ficciones más populares de la televisión. Su paso por series de gran éxito como Aída le convirtió en un actor exitoso y cercano. Sin embargo, a comienzos de este mes de enero, la trayectoria de Adrián Gordillo, conocido artísticamente como El Mecos, ha quedado marcada por un episodio que amenaza con alterar de forma profunda su vida personal y profesional.
Según hemos podido saber, la tarde del lunes 12 de enero la popularidad del intérprete se vio seriamente comprometida tras la difusión de unas imágenes que nada tenían que ver con un rodaje o una representación escénica. El programa El tiempo justo, de Telecinco, emitió en exclusiva unas grabaciones captadas por cámaras de seguridad en las que se podía ver a un conocido actor saqueando varios vehículos estacionados junto a un taller mecánico. En un primer momento, el espacio decidió no revelar la identidad del protagonista, alimentando una expectación que no tardó en resolverse. Tras varios minutos, se confirmó que se trataba de Adrián Gordillo.
Los hechos, siempre según la información difundida por el programa, tuvieron lugar el pasado 8 de enero a las 6:23 horas de la mañana. Las cámaras de vigilancia muestran con claridad cómo el actor, acompañado por su hermano Rafael, asalta hasta seis coches que se encontraban aparcados en las inmediaciones de un taller con el que, presuntamente, mantenían un conflicto previo. Las imágenes no dejan lugar a dudas sobre la mecánica del suceso: ambos avanzan de un vehículo a otro, forzando cerraduras y rompiendo lunas para acceder al interior.
¿Qué le ha pasado a Adrián Gordillo?
El motivo del robo, tal y como se ha explicado posteriormente, estaría relacionado con una disputa económica con el responsable del establecimiento. Adrián Gordillo habría actuado, según su versión, como represalia por una deuda pendiente, optando por «cobrarse» lo que consideraba suyo de una manera completamente al margen de la legalidad. Durante la acción, los daños causados fueron considerables: lunas rotas, cerraduras forzadas, espejos destrozados y diversos dispositivos de los vehículos inutilizados. Además, desaparecieron radios y baterías, lo que elevó el valor total de los desperfectos y de lo sustraído hasta los 4.400 euros.

Las imágenes llegaron directamente a la redacción de El tiempo justo y, según el programa, muestran con nitidez tanto la autoría como la coordinación de los dos implicados. En apenas 15 segundos, los hermanos lograban acceder al interior de cada coche antes de pasar al siguiente, utilizando un objeto punzante para forzar las cerraduras con movimientos rápidos y precisos. La escena, repetida vehículo tras vehículo, dibuja un patrón de actuación que ha generado especial preocupación por sus posibles consecuencias legales.
Desde el programa se ha señalado además que no sería la primera vez que se atribuyen a Gordillo comportamientos de este tipo. «El día después de cometer estos supuestos delitos a altas horas de la madrugada, Adrián y su hermano Rafael cogían maletas y se iban de donde viven. ¿Dirección? No sabemos», afirmó en antena el periodista Sergio Garrido, subrayando el carácter inquietante de la situación y la incertidumbre posterior a los hechos.
Pocas horas después de que se anunciara la emisión del reportaje, Adrián Gordillo contactó con el programa visiblemente alterado. El actor había estado en el plató tan solo tres semanas antes, relatando su delicada situación personal y la falta de oportunidades laborales que atravesaba. Al conocer que las imágenes iban a hacerse públicas, reconoció la autoría de los hechos y mostró su preocupación por el impacto que este episodio podría tener en su carrera artística.
Adrián Gordillo ha roto su silencio
En su intervención, Adrián Gordillo ofreció su propia versión de lo ocurrido. Según explicó, el origen del conflicto estaría en que a su hermano «le jodieron su coche y le dejaron a deber 4.000 euros», una cantidad que, siempre según su relato, el responsable del taller nunca habría abonado. «No hicimos nada, abrimos los coches a ver si había algo y no había nada, absolutamente nada, estaban desguazados. Pero no sacamos nada. Nos debe 4.000 euros y nos tomamos la justicia por nuestra mano. Todos los coches son de ese chico y a todos los estafa», se defendió ante las cámaras.
Estas declaraciones, lejos de apaciguar la polémica, han generado un intenso debate público sobre la gravedad de los hechos y la responsabilidad de una figura conocida que, durante años, formó parte del imaginario colectivo televisivo. El caso de Adrián Gordillo plantea ahora interrogantes sobre el futuro del actor, tanto en el ámbito judicial como en el profesional, y sobre cómo un conflicto personal mal gestionado puede desembocar en una caída tan abrupta como mediática.
De momento, el episodio ha supuesto un duro golpe para la imagen de un intérprete que durante mucho tiempo fue considerado uno de los secundarios más queridos de la ficción nacional. A la espera de que la justicia determine las responsabilidades correspondientes, su nombre queda inevitablemente ligado a un suceso que marca un antes y un después en su trayectoria.