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El gesto que Óscar Casas no puede evitar hacer cada vez que va a un hotel: «Soy ese tipo…»

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Óscar Casas posando. (Foto: Gtres)

Óscar Casas atraviesa uno de los momentos más sólidos de su trayectoria, con una proyección profesional en claro ascenso y una estabilidad personal que se refleja también en sus últimas apariciones públicas. El actor ha estrenado Ídolos, su nueva película, un proyecto especialmente significativo porque lo protagoniza junto a su pareja, la cantante Ana Mena. La coincidencia entre vida personal y trabajo ha situado a ambos en el centro del foco mediático durante las últimas semanas, en plena promoción de una cinta que mezcla ambición, riesgo y emociones intensas.

En este contexto, Casas y Mena han concedido numerosas entrevistas en las que han hablado con naturalidad tanto del filme como del inicio de su relación. Una de las más comentadas fue su visita a El Hormiguero, el programa de Antena 3 presentado por Pablo Motos, donde se mostraron cercanos y cómplices, alejados de cualquier artificio. Durante la conversación, ambos repasaron cómo se conocieron realmente, desmontando la idea generalizada de que su historia comenzó en el rodaje de Ídolos.

Una relación que genera curiosidad

Ana Mena explicó que su primer encuentro se produjo un año antes, durante un trabajo para una marca, cuando ninguno de los dos imaginaba que acabarían compartiendo un proyecto cinematográfico y una relación sentimental. No obstante, fue durante el rodaje de la película dirigida por Mat Whitecross cuando surgieron las verdaderas chispas. El tiempo compartido, la intensidad del proyecto y la convivencia diaria terminaron por estrechar un vínculo que hasta entonces había permanecido en un plano estrictamente profesional.

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Ana Mena y Óscar Casas. (Foto: Gtres)

Óscar Casas reconoció que desde el principio se sintió atraído por la cercanía y la simpatía de la artista malagueña, aunque confesó que la percibía como una persona tan amable y correcta con todo el mundo que descartó cualquier posibilidad. Mena, por su parte, admitió que no fue consciente del interés del actor hasta que las chicas de vestuario se lo hicieron saber, en una anécdota que ambos relataron entre risas y con evidente complicidad.

Una película con mucha proyección

En Ídolos, Óscar Casas da vida a Edu, un joven piloto de motos con un carácter agresivo y un talento que no termina de convencer a los equipos profesionales. Cuando recibe una oportunidad que puede cambiar su destino, se somete a un duro proceso de preparación física y mental que marcará un antes y un después en su vida. En ese camino aparece Luna, el personaje interpretado por Ana Mena, una artista que despierta en él sentimientos hasta entonces dormidos y que influirá de forma decisiva en su evolución personal.

La química que ambos han mostrado en entrevistas y apariciones públicas ha despertado la curiosidad del público sobre si esa conexión se traslada con la misma intensidad a la gran pantalla. La película plantea una historia de amor atravesada por la ambición, el sacrificio y la fragilidad emocional, elementos que han contribuido a generar expectación entre los espectadores que esperan descubrir si la complicidad real se convierte también en una relación cinematográfica capaz de dejar huella.

La confesión de Óscar Casas

Al margen de la promoción de la película, Óscar Casas ha ido dejando ver una faceta más personal en distintos formatos. En su participación en el pódcast La pija y la quinqui, el actor se mostró especialmente relajado y compartió algunas anécdotas que conectaron con la audiencia por su tono cotidiano y reconocible. Entre ellas, desveló un gesto que repite de forma casi automática cada vez que llega a un hotel. «Soy ese tipo de personas», empieza diciendo.

«Deshago siempre la maleta. Lo cuelgo todo en perchas y, nada más llegar, lo dejo todo colocado, aunque vaya a estar solo dos días. Si alguien no lo hace, me pongo nervioso y le pregunto si no quiere hacerlo», añadió. Una manía que, según explicó, responde a su necesidad de orden y a la importancia que concede al espacio en el que duerme, incluso cuando se trata de estancias breves.

El actor reconoció sin complejos que es una persona meticulosa en determinados aspectos de su vida diaria. También reveló su predilección por los números impares y, en especial, por el número tres, que considera su favorito, detalles aparentemente menores que ayudan a dibujar un retrato más completo de su personalidad, alejado de los grandes titulares y más cercano a lo cotidiano.

Entre estrenos, entrevistas y pequeñas confesiones personales, Óscar Casas consolida así una imagen pública marcada por la naturalidad y la coherencia. Un momento vital en el que el éxito profesional convive con gestos sencillos y rituales privados que, lejos de ser anecdóticos, refuerzan la sensación de estar ante un actor que pisa con firmeza tanto en los focos como fuera de ellos.

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