Nutrición

¿Más grasa, más energía? La ciencia pone a prueba el mito

La grasa es uno de los tres macronutrientes esenciales en la dieta humana, junto con los carbohidratos y las proteínas

Más grasa más energía
Un hombre haciendo ejercicio y pesas.
Diego Buenosvinos

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Durante décadas, la nutrición popular ha sido escenario de mitos que se han incrustado en la cultura alimentaria: que las grasas engordan automáticamente, que a más grasa consumida corresponde más energía disponible, o que restringirlas siempre es sinónimo de salud. Sin embargo, la evidencia científica y las opiniones de expertos están poniendo estas creencias a prueba, mostrando una realidad mucho más compleja que el simplismo de «más grasa = más energía».

La grasa es uno de los tres macronutrientes esenciales en la dieta humana, junto con los carbohidratos y las proteínas. Aporta nueve calorías por gramo, más del doble que carbohidratos y proteínas (cuatro calorías por gramo cada uno), lo que la convierte en una fuente muy densa de energía. Esta propiedad explica parcialmente por qué los alimentos ricos en grasa se perciben como energéticos.

Sin embargo, que un nutriente sea energético no implica que su consumo automático se traduzca en un incremento de energía disponible para el organismo bajo todas las circunstancias. La cantidad de energía que el cuerpo usa depende de un equilibrio entre la energía consumida y la energía gastada, incluyendo actividad física, metabolismo basal y otros factores fisiológicos complejos.

¿Engordan las grasas o hay otros factores en juego?

Varios expertos nutricionistas y científicos han argumentado que ni la grasa ni los carbohidratos son culpables per se de que una persona gane peso o pierda energía. Cristina Castro, nutricionista, subraya que eliminar carbohidratos o grasas de forma radical no garantiza la pérdida de grasa corporal: «200 g de pasta y 200 g de aguacate (…) no son responsables directos de que tú no pierdas peso». Lo que realmente determina el avance es el balance energético sostenido y la calidad de la dieta en su conjunto, más que la demonización de un nutriente aislado.

Además, especialistas advierten que la pérdida rápida de peso observada al eliminar totalmente los carbohidratos suele deberse a la reducción de glucógeno y agua corporal, no necesariamente a la quema de más grasa corporal.

¿Todas las grasas son iguales?

Una de las claves que la ciencia destaca es la diferenciación entre tipos de grasas. La epidemiología nutricional moderna indica que las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas —presentes en alimentos como el aceite de oliva, los aguacates o los frutos secos— pueden tener beneficios para la salud cardiovascular y no necesariamente se relacionan con un mayor riesgo metabólico cuando se consumen como parte de una dieta equilibrada.

Por el contrario, ciertos patrones de dietas altas en grasas y calorías —especialmente cuando se combinan con sedentarismo y exceso calórico total— están asociados con un mayor almacenamiento de grasa corporal, algo que también respalda la literatura científica clásica.

Lo que la ciencia moderna destaca

Función metabólica de las grasas: el tejido adiposo no sólo almacena energía, sino que participa activamente en la regulación metabólica y hormonal del cuerpo. La grasa blanca actúa como reserva, mientras que la grasa parda puede incluso quemar energía para producir calor, especialmente en respuesta al frío.

No toda grasa en la dieta se traduce en grasa corporal: diferentes rutas metabólicas permiten al organismo oxidar, transformar o almacenar nutrientes según las necesidades energéticas y hormonales del momento. El exceso calórico total es el principal factor que favorece la acumulación de grasa corporal, independientemente de si proviene de grasas, carbohidratos o proteínas.

Nutrición individualizada: cada organismo responde de forma distinta a patrones dietéticos. Una dieta alta en grasa puede funcionar para algunas personas sin efectos adversos si se ajusta al gasto energético, mientras que para otras puede ser contraproducente si se acompaña de un exceso calórico general.

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