Entrevista al miembro del área de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (TiroSEEN)

Dr. Juan Carlos Galofré: «Si rellenas el tiroides con yodo normal no hay sitio para el radioactivo»

El yodo radioactivo puede afectar a la glándula tiroides de manera que aumenta el riesgo de padecer cáncer

Dr. Juan Carlos Galofré
El yodo es el elemento fundamental para el funcionamiento de la glándula tiroides.

Tras un accidente nuclear, ya sea por una explosión o una fuga de material radioactivo de una central nuclear, se libera, entre otros elementos, yodo radioactivo (I131). Este elemento puede ser captado por la glándula tiroides y, de este modo, incrementar el riesgo de cáncer en esta glándula.

El yodo es el elemento fundamental para el funcionamiento de la glándula tiroides, ya que las hormonas que sintetiza contienen este compuesto. Por este motivo, la glándula tiroides, de manera natural, va a captar yodo para poder sintetizar sus hormonas.

Dada la preocupación, OKSALUD ha contactado con el doctor Juan Carlos Galofré, miembro del área de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (TiroSEEN), quien nos explica los pormenores y nos ofrece algunos consejos:

PREGUNTA.- Doctor, el yodo es necesario para el organismo. ¿Por qué?

RESPUESTA.- Es necesario para sintetizar hormonas tiroideas, que son necesarias para vivir.

P.- ¿Qué aporta? ¿Qué tipos de yodos hay y cuáles necesitamos nosotros? ¿Con cuáles hay que tener cuidado?

R.- Yodo solo hay uno. Pero, como todo átomo, puede tener varios isótopos radioactivos: I131, I123.

P.- ¿Qué tipo de isótopo es el 131?

R.- Es un isótopo radioactivo que libera radiación beta (nociva) y gamma (no nociva). La radiación beta desestabiliza el ADN y esa acción puede matar a la célula o, en algunos casos, generar cánceres.

P.-¿Qué dosis puede ‘soportar’ una persona sin que llegue a ser perjudicial?

R.- Los especialistas en Medicina Nuclear tratan los hipertiroidismos con yodo 131. Generalmente, dan entre 5 y 20 milicurios (mCi). Con esta dosis consiguen corregir el hipertiroidismo en la mayoría de los casos y esas cantidades NO producen cáncer de tiroides. También utilizan I131 en pacientes con cáncer de tiroides ya operados para quemar o eliminar posibles restos tiroideos o metástasis del cáncer. En esos casos, se recomienda dar entre 30 y 200 mCi. Son tremendamente eficaces

P.- ¿Qué consecuencias puede tener la radiación en el organismo?

R.- Los efectos de la radiación dependen enormemente de las dosis y el lugar donde se aplique. En ocasiones cura tumores (lo hacen los oncólogos). Si se administra indiscriminadamente, puede generar todo tipo de cánceres en prácticamente cualquier órgano. Tiene efectos contrarios según como se aplique.

P.- En cifras, ¿cuándo es mortal? ¿Qué enfermedades puede desarrollar una persona que ha estado expuesta a la radiación?

R.-Los efectos devastadores de la bomba atómica matan de forma inmediata por calor. La radiación residual se queda en el ambiente y va afectando a la gente a medio y largo plazo.

P.- ¿Cuál es el peligro de la guerra radioactiva?

R.- El peligro de que nos afecte una «nube» radioactiva que nos trae yodo 131 es que se incorpore a el tiroides de forma no controlada y ese yodo desestabilice las células tiroideas que, con el tiempo, desarrollarán cáncer.

P.- ¿Por qué los ucranianos y otros ciudadanos del mundo están ya protegiéndose de la radiación con yodo?

R.- Si «rellenas» el tiroides con yodo «normal» no hay sitio para captar el yodo radioactivo. De este modo se protege. Con este acto, ¿qué pueden ganar y qué pueden perder? Es decir, ¿cuáles son las consecuencias y los beneficios? Si no se incorpora el yodo radioactivo, evitan la posibilidad de que se desarrolle un cáncer de tiroides.

Garantizar un aporte adecuado

¿Cómo se puede garantizar un aporte adecuado de yodo? Para que los depósitos de yodo estén bien repletos, lo más importante es que la ingesta de yodo diaria sea la adecuada. Las necesidades diarias están alrededor de 150 microgramos de yodo en población adulta, 90-120 microgramos en población infantil y 250 microgramos en mujeres gestantes o que mantienen lactancia. Para cubrir estos requerimientos tenemos que tomar alimentos ricos en yodo y además conviene consumirlos de modo habitual, como la sal yodada. En nuestro país, y en muchos otros, los alimentos más ricos en yodo son:

  • La sal yodada. Por fortuna, en España la concentración de yodo de la sal yodada es de las más elevadas de Europa (60 microgramos de yodo/g de sal), por lo que consumiendo poca sal basta para cubrir las necesidades de yodo diarias en la mayoría de la población.
  • Los lácteos, especialmente la leche. En España y en otros países de Europa, aportan una relevante cantidad de yodo que indudablemente ha contribuido y contribuye a la adecuada nutrición de la población que más consume estos productos. Un vaso de leche puede aportar entre 40 y 50 microgramos de yoduro. El contenido de yodo de las bebidas vegetales es un 2% comparado con el que contiene la leche de vaca.
  • En el caso de las mujeres embarazadas, hay una mayor necesidad de este elemento, por lo que en la mayoría de los casos se recomienda que tomen como suplementos comprimidos de yoduro potásico en unas cantidades ajustadas a tal efecto, ya que no siempre hay un consumo suficiente de sal yodada y de lácteos para cubrir sus necesidades. Estos comprimidos habitualmente contienen entre 100 y 200 microgramos de yodo.
  • ¿Y en caso de un accidente nuclear o nube radioactiva? Indudablemente, el riesgo se reduce significativamente si nuestra glándula tiene un depósito óptimo de yodo. Sin embargo, ante esta situación, sí que se recomienda la ingesta de comprimidos de yoduro potásico, pero a dosis muy elevadas para bloquear cualquier captación de yodo radioactivo por parte de la glándula tiroides. No sirven en absoluto las dosis de los comprimidos que se utilizan en las mujeres embarazadas. Las dosis de los comprimidos para la protección frente al yodo radioactivo llevan cantidades que pueden contener entre 60 y 150 miligramos de yoduro potásico, es decir supera en más de 500-1000 veces la dosis recomendada diaria.
  • En el momento actual ¿Tiene sentido ingerir elevadas dosis de yoduro potásico? ¿Supone algún riesgo? En este momento no tiene ningún sentido aumentar tomar dosis excesivas de yodo de manera indiscriminada para prevenir un hipotético accidente nuclear o nube con material radioactivo. Si se diera el caso, se deberán seguir las indicaciones de la autoridad sanitaria competente. Ingerir yodo en exceso también puede acarrear riesgos para la salud, por lo que de ningún modo se pueden ingerir estos productos sin una indicación expresa de las autoridades de Salud. Un exceso de consumo de yodo puede generar una producción excesiva de hormonas tiroideas (tirotoxicosis) también, aunque parezca paradójico, en algunos casos puede ocasionar hipotiroidismo.
  • ¿El yoduro potásico a dosis elevadas protege además de otros efectos de la radiación? No. Las dosis elevadas de yoduro potásico, cuando hay riesgo de contacto con yodo radioactivo, solo minimiza el riesgo de padecer cáncer de la glándula tiroides.
  • ¿El yodo 131 que se utiliza como tratamiento de algunas enfermedades de la tiroides, puede ser perjudicial? No. Las dosis de I131 que se emplean en el manejo de la patología tiroidea en ámbito hospitalario están controladas por especialistas y no generan cáncer de tiroides.

En resumen

  • El yodo radioactivo puede afectar a la glándula tiroides por el aumento del riesgo de cáncer.
  • Lo más importante en el momento actual es garantizar una adecuada ingesta de yodo: poca sal, pero que sea yodada y mantener la ingesta de 2-4 raciones de lácteos al día.
  • Se recomienda que las mujeres embarazadas reciban suplementación con yoduro potásico a una dosis de 200 microgramos al día.
  • Evitar absolutamente el uso indiscriminado de comprimidos de yoduro potásico preparados para accidentes nucleares (la cantidad suele medirse en miligramos: un miligramo son 1.000 microgramos) por los riesgos que implica.
  • En el supuesto caso de un accidente nuclear o riesgo de una nube radioactiva debe seguir las indicaciones de la autoridad competente.

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