El supremacismo ‘ferroviario’ de TV3

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El accidente ferroviario de Gelida, que provocó docenas de heridos y la triste pérdida de un maquinista en prácticas, recibió una magnífica cobertura informativa por parte del canal de noticias de TV3. Un especial en directo, desde las 00:30 de la madrugada, y abundantes conexiones en los programas anteriores. Dieron las ruedas de prensa de los responsables de la Generalitat y una generosa cantidad de imágenes y datos de todo lo que había pasado. Desplazaron un número adecuado de personal de la casa para que los catalanes que querían saber más de la tragedia pudieran estar satisfechos. Un gran trabajo televisivo.

Accidente ferroviario de Adamuz. Docenas de muertos, docenas de hospitalizados. Una tragedia que fue portada en toda la prensa mundial. La 1 y La Sexta dieron en directo la primera rueda de prensa del ministro responsable de Transportes, Óscar Puente, a las 00:45, y pocos minutos antes entrevistaron al consejero responsable de Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz. Su cobertura fue adecuada. ¿Qué hizo el canal de noticias de TV3? Ni dio la rueda de prensa de Puente, ni convirtió la tragedia en una noticia muy destacada que ocupara la mayor parte del boletín – cada uno dura media hora –. El boletín posterior (1:00) ni habló de las declaraciones del ministro. Ni de las de Antonio Sanz. La información de TV3 duró unos dos minutos y medio y luego pasaron a los temas locales. En el mismo momento que Puente intentaba dar explicaciones, el canal de noticias de TV3 informó de un recorrido literario en la Universidad de Barcelona y de una entrevista con Pedro Sánchez que La Vanguardia había difundido hacía más de doce horas.

El tratamiento que dio la televisión de la Generalitat socialista al accidente de Adamuz es el mismo que hubiera hecho si se hubiera producido en Burundi o en Armenia: una catástrofe importante, pero ajena, lejana. Nada que ver con la calidez y con la eficacia que mostraron con el accidente de Gelida. Queda claro que para TV3 es mucho más importante un muerto en Gelida que cuarenta y dos en Adamuz. Tampoco nos extraña en una cadena que considera todo lo español como algo «ajeno», la lengua española como «no propia» de Cataluña y las instituciones comunes a todos los españoles como algo propio de un «Estado», ya que la única nación existente es la catalana.

La parrilla de TV3 está llena de personajes que usan el «puta España» o han insultado a los españoles en sus redes o en sus intervenciones públicas, y en los informativos se sigue considerando a Carles Puigdemont un «exiliado» y no un prófugo de la justicia. Además, si una influencer alienta a la juventud catalana a quemar contenedores, consigue premio en los medios de comunicación de la Generalitat. O si una escritora quema una Constitución. O si dos cómicos hacen gags sobre lo mucho que les gustaría recibir felaciones de la reina Letizia o la princesa Leonor. O si se humilla a la Virgen del Rocío. En este contexto, no puede extrañar que Adamuz quede tan lejos como Pekín y que España sea considerada como un país extranjero. Si en Cataluña hay diarios que colocan la información «nacional» —la del resto de España— en la de «mundo», es porque el marco mental separatista es cada vez más fuerte. Y TV3, desde su mapa del tiempo de los Països Catalans hasta su tratamiento informativo de temas como el de Adamuz, es su herramienta propagandística más eficaz. El supremacismo del separatismo catalán, ese sentimiento de superioridad, es marca de la casa de los medios de la Generalitat. Al menos hasta la fecha…

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