Sánchez vende humo mientras la Seguridad Social agoniza

Sánchez vende humo mientras la Seguridad Social agoniza

Ls Seguridad Social está en quiebra y se mantiene gracias a las aportaciones del Estado, que tampoco está para tirar cohetes. Se trata de un rescate de la Seguridad Social en toda regla, pero lo malo es que el rescatador también tendrá que ser rescatado por la UE. En nada menos que 31.177 millones de euros se cifrarán las ayudas que el Estado tendrá que aportar para evitar el impago parcial de buena parte de las prestaciones por jubilación. La información figura ya plasmada de forma oficial en el anteproyecto de Presupuestos del Gobierno socialcomunista. Y reconoce que la Seguridad Social no vive ya de las cotizaciones sociales, sino del rescate financiero de un Gobierno que, a su vez, cuadra las cuentas con dinero ajeno.

Como muestra un botón: además de lo que el Estado tendrá que aportar a la Seguridad Social el año que viene, acaba de aprobar una nueva transferencia para paliar el crítico estado del sistema del organismo encargado de las pensiones. Ante el aumento del gasto por la Seguridad Social durante la pandemia, Hacienda ha aprobado un suplemento de crédito de otros 6.000 millones. Asimismo, se ha tenido que aprobar otro crédito extraordinario de 2.300 millones de euros para financiar el presupuesto del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) para cubrir la factura de las prestaciones por ERTE y subsidios de desempleo. Si sumamos los 14.000 millones de euros del crédito extraordinario que se concedió en mayo, nos daremos cuenta del gigantesco agujero.

Es sencillo de entender: la Seguridad Social está en la ruina y el Estado tiene que cubrir el desfase multimillonario. Pero las cuentas del Estado están también en la ruina, a la espera de que los ansiados fondos de la UE lleguen a España. Sin el rescate europeo, esto reventaría por los cuatro costados. Y todavía el presidente del Gobierno se atreve a decir que estos Presupuestos sentarán la base del crecimiento para los próximos años. Hay que ser desvergonzado.

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