El «casting» de Pedro Sánchez

El «casting» de Pedro Sánchez
  • Valentí Puig

«Lo que el viento se llevó” no sería lo mismo si en lugar de elegir a Vivien Leigh como Scarlett O’Hara el gran productor Selznick hubiese optado por Lana Turner, Joan Crawford, Joan Bennett o Susan Hayward. Ese “casting” fue uno de los mejores aciertos de Hollywood. En sus “casting” para el Consejo de Ministros, Pedro Sánchez ha tenido momentos más bajos. Antes nombró un ministro de cultura que duró siete días y ahora aparta a Dolores Delgado del gabinete para llevarla a la cúpula fiscal. Entra en escena Manuel Castells que bien puede convertirse en el profesor Franz de Copenhague cuyos inventos relató TBO.  Bueno, si Sánchez ha escrito su manual de supervivencia, Cecil B. de Mille filmó sus historias con magnificencia. En realidad, en la valoración del “casting” para un gobierno también tienen mucha importancia los actores que rechazaron ser ministros.

Pero al final, el director inicia el rodaje y todo puede ocurrir, entre imprevistos y previsiones fallidas. Tener ministros pro-chavistas y postcomunistas es toda una aventura cuando hay apagones eléctricos en Venezuela, el bolívar carece de valor, el Estado de Derecho está desmantelado, no hay medicinas, la brutal contracción económica va por su sexto año, caen las infraestructuras, la inflación es sideral y el PIN ha menguado en un 73 por ciento.

Estas cosas no van a suceder en España. Lo significativo será lo que convendría a todos que sucediera y que, a pesar del equipo económico de Sánchez, posiblemente no logre hacerse realidad. El representante que frena el gasto, porque representa a los contribuyentes, se sustituye poco a poco con el representante acelerador del gasto porque representa a los beneficiarios. Predominan entonces los buscadores de renta y la erosión del bien común en manos del “populus” y no del “demos”. Es un caso de política mal hecha, inútil para el interés colectivo. Parece que esa es la propensión de Pedro Sánchez. Su “casting” no tendrá los cien días de gracia. El vértigo digital y los precedentes de inestabilidad interina lo absorben todo.

¿Cuánto subirán los impuestos? Habrá que ver la habilidad y energía que, por ejemplo, desplieguen la vicepresidenta Nadia Calviño y el ministro Escrivá –con su garantía del paso por la AIReF- para esquivar el campo de minas que es el preacuerdo PSOE-Podemos. De no conseguir acotar la acción de Podemos, Sánchez seguirá con sus operaciones de fumistería, tal como ya ha ensayado la ministra de educación al afirmar que los hijos no pertenecen a sus padres. ¿Está realmente diciendo que pertenecen al Estado como en los sistemas totalitarios y en “Un mundo feliz”? En el caso de Pablo Iglesias, ¿favorece al Gobierno al decir que los jueces españoles han sido humillados por la justicia europea?  Evitemos que el “casting” proponga a Gary Cooper el papel de vampiro. ¿Está en la línea de Sánchez que la ministra de trabajo diga que la CEOE hace propaganda de la economía sumergida? ¿Piensa aderezar su “ego” como policía bueno y darle a Iglesias el rol de poli malo? Inyectar más tensión en el sistema institucional de España puede acabar siendo una versión de “Calabuch” con “casting” de Tarantino.

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