La caza es importante, pero no basta: piden controlar la basura y los gatos para reducir los jabalíes en Cataluña
Los jabalíes en Cataluña ya no se mantienen en el ámbito rural, sino que su presencia se ha normalizado en carreteras, polígonos y barrios periféricos, donde encuentran comida fácil y pierden el miedo al entorno humano.
A pesar del elevado volumen de capturas y del esfuerzo cinegético de los últimos años, la población sigue siendo muy alta. Esta situación ha llevado al Gobierno catalán a plantear medidas más agresivas para reducir a la mitad el número total de jabalíes, combinando la caza con el control del acceso a fuentes de alimentación.
El Gobierno catalán apuesta por controlar la basura y las colonias de gatos para reducir la población de jabalíes en Cataluña
El Gobierno catalán ha decidido tomar medidas y el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación impulsa un plan que va más allá de la caza y del aumento de las batidas.
En declaraciones a El Periódico, el director de Bosques y Gestión del Medio, Jaume Minguell, señala que la estrategia debe incorporar medidas municipales para limitar el acceso del jabalí a la comida, especialmente a la basura y al pienso de las colonias de gatos.
La mala gestión de la basura favorece la presencia de jabalíes en zonas urbanas. Contenedores fáciles de volcar y bolsas acumuladas en la vía pública agravan el problema.
La estrategia pasa por reforzar los depósitos, mejorar la recogida y eliminar puntos negros. En espacios sensibles como el parque de Collserola ya se aplican cierres nocturnos para reducir la interacción entre animales y residuos.
Por otro lado, el foco se pone en las colonias de gatos. No es que los jabalíes busquen a los felinos, sino el pienso que se deja para alimentarlos. Las piaras han aprendido horarios y localizaciones, lo que favorece que se asienten en entornos urbanos. El Ejecutivo plantea regular de forma estricta cómo y dónde se alimenta a estas colonias para evitar excedentes accesibles a la fauna salvaje.
A estas medidas se suma un refuerzo de la vigilancia y de las sanciones a quienes alimenten jabalíes por iniciativa propia. Según los responsables del plan, esa práctica, aunque bienintencionada, agrava el problema y acelera la pérdida de miedo al entorno humano.
Por qué la caza del jabalí en Cataluña ya no es suficiente
Las cifras explican el cambio de estrategia. En la última temporada se capturaron cerca de 69.000 piezas de caza mayor, de las cuales unas 36.000 acabaron en el circuito comercial. Aun así, la población se mantiene en torno a los 125.000 ejemplares en invierno y vuelve a crecer tras la época de cría, con densidades que en algunas comarcas superan los seis animales por kilómetro cuadrado.
En 2025, el Gobierno catalán reforzó la inversión y destinó 1,45 millones de euros a ayudas para apoyar las capturas y la gestión de la carne de caza.
El sector cinegético coincide en que la caza sigue siendo clave para controlar la población de jabalíes, pero reconoce que sin respaldo económico y sin limitar el acceso del animal a comida fácil, su impacto se diluye en pocos meses, en un ciclo que vuelve a repetirse.
Por qué es importante reducir la población de jabalíes en Cataluña
Según datos del Servicio Catalán de Tráfico, en 2024 el 63 % de los choques con animales en las carreteras catalanas fueron con jabalíes, lo que equivale a casi 10 de cada 15 accidentes diarios con fauna. A esto se suman los daños agrícolas, con cultivos arrasados y sistemas de riego destrozados.
Además, el riesgo sanitario es otro foco de preocupación. La peste porcina africana ha puesto en alerta al sector ganadero y obliga a extremar la bioseguridad. Reducir la densidad resulta clave para evitar la transmisión a explotaciones porcinas y contener posibles brotes.
Temas:
- Animales
- Cataluña
- Naturaleza