Los científicos no dan crédito a lo que hacen los jabalíes con la comida
Un estudio europeo desvela que los jabalíes lavan su comida antes de comerla
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Durante años se ha tenido la creencia de que los jabalíes comen de forma brusca, sin fijarse demasiado en lo que tienen delante. Una idea que los postula como animales poco delicados, más centrados en engullir que en cualquier otra cosa. Pero lo cierto es que la realidad sería muy distinta, tal y como refleja un estudio publicado en la revista Springer Nature y que ha desmontado por completo esa visión, ya que ha desvelado que los jabalíes europeos lavan su comida antes de comérsela. Y no es que la limpien por accidente, sino que realizan una acción clara, repetida y dirigida. Un gesto que abre muchas preguntas sobre su capacidad de distinguir, elegir y esperar antes de alimentarse.
El hallazgo se produjo en el Zoológico de Basilea, en Suiza. Allí, un grupo de investigadores observó algo que, de entrada, parecía un comportamiento puntual. Los animales recibieron mitades de manzana, algunas limpias y otras cubiertas de arena. Y, sin que nadie se lo indicara, los jabalíes adultos cogieron únicamente las sucias, las transportaron hasta la orilla del arroyo que atraviesa el recinto y las sumergieron en el agua. Las movían con el hocico, las empujaban, las giraban y sólo después de hacer todo esto se las comían. Las manzanas limpias, en cambio, las consumían sin más. Es decir: sabían perfectamente cuál requería ese paso extra de limpieza y cuál no. Lo más llamativo de la situación no fue la escena en sí, sino lo que implica. Primero, que los jabalíes pueden distinguir entre alimentos contaminados y alimentos que no lo están. Y eso no se explica sólo con el olfato. Hay una decisión consciente detrás. Segundo, que eligen retrasar el momento de comer. No lo hacen de forma impulsiva. Necesitan llevar el alimento hasta el agua, colocarse, manipularlo un rato y solo entonces dárselo al cuerpo. En términos científicos, eso sugiere algún nivel de autocontrol, algo que no solemos asociar de inmediato con esta especie.
Los científicos no dan crédito a lo que hacen los jabalíes con la comida
Los investigadores quisieron comprobar si se trataba de un episodio aislado, así que repitieron el experimento. Y lo que observaron fue exactamente lo mismo: todos los adultos y algunos jóvenes lavaban las manzanas sucias, pero no mostraban interés en llevar al agua las que ya estaban limpias. Una conducta selectiva, no un simple juego con el agua. Además, el hecho de que los juveniles presentaran el comportamiento de forma irregular apunta a la posibilidad de aprendizaje social, imitación o incluso ensayo-error, aunque el estudio no profundiza en ese punto.
Ese lavado de alimentos es algo que sí se había descrito antes en otras especies. En aves, por ejemplo, que sumergen comida en ríos para humedecerla o limpiarla. También se ha documentado en mapaches y en varios primates que llevan sus alimentos a una fuente de agua antes de consumirlos. Pero en suidos, y concretamente en jabalíes europeos, nunca se había registrado nada parecido. Por eso este trabajo ha llamado tanto la atención en el ámbito científico, porque rompe un estereotipo muy arraigado sobre la forma en que se alimentan estos animales.
Eligen los alimentos en función de su calidad
Otro de los aspectos más interesantes del estudio tiene que ver con la capacidad de los jabalíes para tomar decisiones en función de la calidad del alimento. No basta con que huelan la fruta. Tienen que comparar, reconocer la textura de la arena que los cubre, evaluar si esa incomodidad merece una acción adicional y, sobre todo, posponer la recompensa. Si pensáramos en humanos, diríamos que es la típica escena en la que alguien decide lavarse una manzana antes de darle un mordisco. Pero, en el caso de los animales, esa secuencia implica un procesamiento cognitivo que no siempre se les atribuye.
La conducta también tiene otra lectura: la importancia del entorno. En el hábitat natural, un jabalí podría encontrar raíces, frutos caídos o restos vegetales que lleguen con restos de tierra. No es descabellado pensar que este tipo de comportamiento podría haberse desarrollado como una manera de mejorar la palatabilidad o de evitar ingerir partículas desagradables. Lo curioso es que no todos los individuos actuaron igual. Algunos jóvenes imitaban, otros no. Eso abre la puerta a pensar que existe un componente de aprendizaje social más complejo del que solemos adjudicar a esta especie.
Se desconoce el motivo por el que hacen esto
De hecho, los autores del estudio explican que no pudieron determinar si el comportamiento se originó por observación dentro del grupo, por una experiencia previa de algún individuo concreto o por una mezcla de ambas. Tampoco se sabe si los jabalíes salvajes realizarían este comportamiento fuera de un entorno controlado. Pero lo que sí queda claro es que, cuando se les presenta un alimento sucio, son capaces de buscar una solución que implique manipular, transportar y limpiar.
Lo que este hallazgo pone sobre la mesa es algo que cada vez repiten más los especialistas en comportamiento animal y es que muchas veces, sus rasgos de inteligencia no se manifiesta únicamente en grandes logros, sino en pequeños gestos diarios. Algo tan sencillo como lavar una manzana puede revelar capacidades que no sospechábamos y que nos obligan a mirar a estas especies desde otra perspectiva.
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