Medio Ambiente

Un biólogo español pone el grito en el cielo tras ver cómo trabaja uno de los barcos de pesca más grandes del mundo

Red de arrastre, mar, biólogo
Red de arrastre con capturas masivas en alta mar.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Cuando se habla de pesca, que sea sostenible o no depende de factores como la técnica utilizada, el control de las capturas y el impacto real sobre el ecosistema marino.

En este caso, el biólogo español Charlie Sarria ha denunciado cómo trabaja uno de los barcos de pesca más grandes del mundo y lo sitúa entre los ejemplos más extremos de esta actividad.

Este biólogo español alerta sobre la pesca de arrastre industrial

Charlie Sarria grabó en Ámsterdam un vídeo frente a varios megarrastreros y señaló directamente a uno de ellos como símbolo del problema. El divulgador, que cuenta con más de 60 mil seguidores en Instagram, describió estas embarcaciones como «auténticos monstruos del océano» y aseguró que lo que hacen «no es pesca sostenible, es colapso ecológico acelerado».

El biólogo explicó que ha visto con sus propios ojos lo que ocurre bajo el agua. Según relató, estos barcos utilizan redes gigantes que superan el tamaño de campos de fútbol y capturan todo lo que encuentran a su paso. Peces comerciales, tiburones, delfines o especies protegidas acaban dentro de la misma red.

Sarria añadió que el problema no se limita a la captura masiva, sino que también afecta al fondo marino. Las redes destruyen praderas submarinas y arrecifes que tardan décadas o incluso siglos en recuperarse. Esa presión constante, según el experto, acelera la pérdida de biodiversidad a un ritmo que el océano no puede asumir.

El divulgador se ha sumado a la campaña internacional #StopTheDirtyDozen y ha pedido a sus seguidores que actúen. Su propuesta pasa por enviar correos electrónicos al comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, para exigir cambios en la normativa. Sarria insiste en que estos barcos operan con sanciones bajas y, en algunos casos, con financiación pública.

Por qué los megarrastreros ponen en riesgo el ecosistema marino

El buque Prins Bernhard se ha convertido en uno de los ejemplos más citados por organizaciones ecologistas y pescadores artesanales. Este arrastrero pelágico, que navega bajo bandera francesa, forma parte de una gran flota industrial con capacidad para operar durante largos periodos en alta mar.

El barco mide cerca de 88 metros de eslora y puede procesar y congelar pescado a bordo. Esa capacidad le permite capturar y almacenar grandes volúmenes sin necesidad de regresar a puerto. En una sola noche, buques de este tipo pueden alcanzar capturas que igualan lo que algunas lonjas venden en toda una jornada.

El sistema de pesca pelágica utiliza redes de gran tamaño que arrastran bancos enteros de peces como arenques o caballas. En ese proceso, otras especies quedan atrapadas de forma accidental. Delfines, tortugas o tiburones aparecen entre las capturas sin formar parte del objetivo comercial.

Varias organizaciones han denunciado además que este tipo de barcos opera en zonas sensibles o próximas a espacios protegidos. Los pescadores locales critican que compiten en desigualdad de condiciones y que la actividad apenas deja beneficio en las comunidades costeras.

Sarria insiste en que el problema no es puntual ni aislado. El modelo industrial de megarrastre, tal y como funciona hoy, concentra capturas, reduce poblaciones marinas y degrada hábitats clave.

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