Los investigadores encienden las alarmas: detectan fármacos en los peces de ríos contaminados por aguas residuales
La contaminación de mares y ríos es uno de nuestros grandes problemas medioambientales, pero no siempre es fácil de detectar. Hay vertidos que no cambian el color del agua ni dejan señales claras, pero eso no significa que no estén afectando a los peces.
Por ejemplo, un nuevo estudio de la Universidad de Waterloo ha detectado antidepresivos, opioides y otras drogas en peces de agua dulce expuestos a aguas residuales urbanas, incluso después del paso por plantas de tratamiento.
La investigación se ha publicado en Environmental Pollution y está liderada por Diana M. Cárdenas-Soracá, que analizó a pequeños peces silvestres del género Etheostoma en una cuenca urbana del sur de Ontario, en Canadá.
Científicos de Waterloo encuentran fármacos en peces de agua dulce
El estudio Darters (Etheostoma spp.) as indicators of antidepressant and drug of abuse exposure in an urban watershed se centró en peces recogidos aguas arriba y aguas abajo de una planta municipal de tratamiento de aguas residuales con filtración terciaria.
El equipo analizó 26 sustancias neuroactivas, entre ellas antidepresivos, opioides y estimulantes. De todas ellas, cuatro aparecieron en repetidas veces en las especies recogidas. Por ejemplo, fentanilo, metadona, venlafaxina y O-desmetilvenlafaxina.
El problema es que estos compuestos actúan sobre el sistema nervioso de los peces y pueden tener efectos sobre su comportamiento, su fisiología, su desarrollo o su reproducción.
El origen está en las aguas residuales urbanas. Y, concretamente, los peces más afectados son los que se capturaron aguas abajo de la depuradora. Por tanto, hay una relación entre las descargas tratadas y la presencia de estos contaminantes emergentes en el ecosistema fluvial.
Por qué las depuradoras no eliminan los fármacos y afectan a los peces de río
Las estaciones de tratamiento de aguas residuales cumplen una función esencial, pero no nacieron para retirar todos los fármacos que usamos o consumimos. Realmente están pensadas para reducir materia orgánica, nutrientes y otros contaminantes convencionales.
Justamente ese es el problema. Muchos medicamentos y sustancias de uso ilícito llegan al sistema de saneamiento, pasan por las depuradoras y pueden mantenerse en concentraciones pequeñas, pero constantes, en el agua que vuelve al medio natural.
La investigación también desarrolló un método analítico específico para peces pequeños. El procedimiento combina extracción ultrasónica con disolvente, extracción en fase sólida y análisis LC-MS/MS, con límites de detección de entre 0,02 y 1,3 nanogramos por gramo.
Con este avance es posible medir trazas muy bajas en tejidos de peces pequeños. Hasta ahora, parte de esta contaminación era difícil de seguir en organismos silvestres, sobre todo cuando las concentraciones eran mínimas.
Qué le puede pasar a un pez fluvial si acumula opioides y antidepresivos
En ningún momento se afirma que todos los peces fluviales ya tengan daños concretos por culpa de los fármacos, pero el estudio sí que evidencia que algunos compuestos pueden bioacumularse.
Otra curiosidad es que hay una diferencia entre sexos. Los machos acumularon concentraciones más altas de algunas sustancias que las hembras, un resultado que los autores relacionan con posibles factores biológicos como la fisiología o el metabolismo.
Eso no es una buena noticia, ya que dificulta la evaluación del riesgo. Si todos los organismos no acumulan igual, tampoco basta con medir el agua o estudiar una sola especie para entender el alcance real del problema.
Por ello los trabajos futuros se centrarán en comprender qué significa esta bioacumulación para la salud de los peces, incluido el posible impacto en neurofisiología, comportamiento y reproducción.