En 2018 un naviero británico utilizó madera ilegal para construir dos yates de lujo: 8 años después, EEUU le impone 178.000 € de multa y 5 años de libertad vigilada
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Sunseeker, fabricante británico de yates de lujo, se declaró culpable en Estados Unidos en mayo de 2026 de usar teca birmana ilegal y acordó pagar una multa de unos 178.000 euros. Llega ocho años después de que, según se ha señalado, grupos ecologistas ya le advirtieran del riesgo de esa madera.
Así lo ha comunicado la Oficina de Asuntos Públicos del Departamento de Justicia de Estados Unidos: Sunseeker International y su filial estadounidense admitieron dos delitos de la Ley Lacey, que prohíbe importar madera talada ilegalmente. Además de la multa, deberán aplicar un plan de cumplimiento, entre otras sanciones.
Teca ilegal en barcos de millones
La compañía, especializada en yates a motor de lujo y superyates, fabrica en el Reino Unido y vende en todo el mundo. Reconoció haber empleado teca birmana de origen ilegal en una puerta de balcón destinada a un yate y en piezas de otras dos embarcaciones, valoradas en unos 2,65 millones y unos 950.000 euros.
La Ley Lacey, reformada en 2008 para vetar la entrada de madera obtenida de forma ilegal, castiga el comercio de plantas o fauna extraídas incumpliendo las leyes del país de origen. La sentencia estaba prevista para el 20 de agosto, de modo que las sanciones definitivas quedaban en manos del tribunal.
Una reincidencia con avisos previos
No es la primera vez. En el Reino Unido, Sunseeker se declaró culpable en 2023 de tres delitos contra la normativa británica sobre madera, y fue multada con unas 358.760 libras, en torno a 400.000 euros. La teca que importó a Estados Unidos procedía de aquellas mismas importaciones ilegales.
Según un análisis posterior sobre riesgos de cumplimiento, organizaciones ecologistas habrían alertado a la empresa sobre la teca de Myanmar ya en 2018, y los fallos persistieron, entre ellos una verificación insuficiente de proveedores tras los cambios regulatorios del Brexit.
El caso muestra cómo una infracción en un país puede desencadenar actuaciones en otro, incluso por los mismos envíos: la Ley Lacey se fija en si la tala fue legal según las normas del país de origen.
Una madera marcada por las sanciones
La tala ilegal de teca en Myanmar es un problema conocido desde, al menos, 2017. La Myanma Timber Enterprise, único vendedor autorizado de teca de exportación, está sancionada por Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea, y Londres concluyó que esta madera ha financiado dictaduras en el país.
Para las empresas, el reto es moverse entre regímenes que se solapan: las sanciones, la Ley Lacey y el reglamento británico de madera, que obliga a quien la comercializa a aplicar diligencia debida y trata las sanciones como un criterio de riesgo.
En la práctica, ambos regímenes se refuerzan. El reglamento británico considera ilegal la madera cosechada incumpliendo la legislación del país de origen, así que tratar con la entidad sancionada puede suponer también una infracción si esa teca llega al mercado británico sin la debida diligencia.
Pese a ello, los 178.000 euros son una cifra modesta frente al precio de los yates, y organizaciones ecologistas han tachado la multa de simbólica, aunque la consideran una señal de advertencia.
Para los fiscales, el mensaje es claro. Jason A. Reding Quiñones afirmó que los puertos de Florida «no están abiertos a mercancías ilegales», y Adam Gustafson recordó que el tráfico de madera es la tercera forma más lucrativa de crimen transnacional y que aplicar la ley garantiza igualdad de condiciones a las empresas que la cumplen. Según las autoridades, la industria forestal estadounidense pierde cada año unos 445 millones de euros por este tráfico.