En 2021 un empresario de 72 años vertió aguas residuales con amoníaco y mató 43.094 peces en un río de Ohio: 3 años después pudo evitar la cárcel, pero la multa fue de 4.500 €
Un empresario de Kenton, en Ohio (Estados Unidos), vertió en abril de 2021 un líquido cargado de amoníaco en el río Scioto desde las instalaciones de sus dos empresas. El vertido dejó el cauce lleno de peces muertos a lo largo de varios kilómetros.
El caso llegó a un tribunal federal, que en agosto de 2024 dictó una condena sin prisión. La pena incluye libertad condicional, servicio comunitario y dos pagos distintos, uno como multa y otro como compensación por la fauna perdida.
Así fue el vertido de aguas residuales con amoníaco que mató 43.094 peces en Ohio
El 17 de abril de 2021, Mark Shepherd, de 72 años, vertió unos 7.000 galones, cerca de 26.500 litros, de una sustancia con amoníaco en el río Scioto. El líquido procedía de Cessna Transport Inc. y A.G. Bradley Inc., dos empresas de su propiedad, según los documentos judiciales.
El Departamento de Recursos Naturales de Ohio (ODNR) contó 43.094 peces muertos, entre ellos lubinas negras, bagres de cabeza plana, peces sol y pececillos. El organismo valoró esa pérdida en 22.508,60 dólares, unos 20.100 euros.
La contaminación avanzó unos 29 km río abajo. El Scioto recorre más de 370 km de Ohio, y el tramo afectado es una zona habitual de pesca recreativa en el condado de Hardin. Tyler Amon, agente especial de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) en Ohio, recordó que el vertido dañó especies acuáticas.
Según la Agencia de Protección Ambiental de Ohio, una muestra tomada en 2009 cerca del punto del vertido calificó el agua como de calidad generalmente alta. Doce años después, ese mismo tramo quedó cubierto de peces muertos.
Por qué el amoníaco de estas aguas residuales es tan dañino para los peces
La EPA señala el amoníaco como una causa habitual de muertes masivas de peces. Su forma no ionizada atraviesa con facilidad las branquias, el órgano con el que los peces respiran, y daña su tejido, lo que dificulta la respiración del animal.
Además, el amoníaco roba oxígeno al río. Las bacterias lo transforman en nitritos y nitratos mediante un proceso llamado nitrificación, y esa reacción consume el oxígeno disuelto en el agua, algo que, según la EPA, también puede matar peces.
La temperatura y el pH cambian el resultado. La EPA explica que la toxicidad aumenta cuando el agua está más templada o es más básica, igual que el azúcar se disuelve antes en un café caliente. El mismo vertido puede hacer más daño en los meses cálidos.
La agencia matiza que los problemas más frecuentes con el amoníaco no son las mortandades, sino los efectos de concentraciones altas sobre el crecimiento y las branquias. En el Scioto, el volumen vertido de golpe convirtió ese riesgo habitual en miles de peces muertos.
Qué condena recibió Mark Shepherd por el vertido en el río Scioto
Shepherd se declaró culpable en mayo de 2024 de violar por negligencia la Ley de Agua Limpia (Clean Water Act). En agosto, el juez magistrado federal Darrell A. Clay lo condenó a 12 meses de libertad condicional, 150 horas de servicio comunitario y una multa de 5.000 dólares, unos 4.470 euros.
El juez también le ordenó pagar los 22.508,60 dólares a la División de Vida Silvestre de Ohio. En total, el empresario debe abonar unos 24.600 euros, más de cinco veces la multa.
Rebecca C. Lutzko, fiscal federal del Distrito Norte de Ohio, considera que «este tipo de comportamiento es inaceptable». Dave Yost, fiscal general de Ohio, añadió que hay una forma correcta y otra incorrecta de hacer negocios.
Los responsables de fauna del estado vigilan también a las águilas calvas, que anidan junto al río y se alimentan de sus peces. En los años cuarenta, el insecticida DDT contaminó peces de muchos cauces y envenenó a las águilas que los comían. Con la valoración del ODNR, cada pez muerto equivale a unos 47 céntimos.