Juan Carlos I confesó en una grabación su amor por su ‘girlf’ Marta Gayá: «Nunca he sido tan feliz»

  • Manuel Cerdán y M.A. Ruiz Coll

Ha sido uno de los tres grandes amores de Juan Carlos I, junto a Corinna zu Sayn-Wittgenstein y Bárbara Rey. OKDIARIO publicó en exclusiva en marzo de 2017 la grabación, realizada por el CESID, en la que Juan Carlos I confesaba a un conocido empresario su amor por la mallorquina Marta Gayá, con la que mantuvo una larga e intensa relación durante los años 90, hasta que en 2004 apareció en su vida Corinna.

Ocurrió el 4 de octubre de 1990, cuando Don Juan Carlos hablaba por el teléfono móvil desde su coche –sin saber que era espiado por el CESID–, mientras se dirigía al Palacio Real para asistir a una entrega de credenciales.

Durante la conversación, el monarca relató a su interlocutor que la víspera había acudido al Palacio de La Zarzuela un conocido de la Familia Real para quejarse de la falta de discreción de Don Juan Carlos, cuya relación con Marta Gayá había provocado todo tipo de rumores en la sociedad mallorquina.

«Lo tuve que mandar callar… –relató Juan Carlos I–. Le dije que yo no me metía en su vida privada. Que él hiciera el favor de no meterse en la mía. Comprendo que soy un hombre público pero yo sé muy bien lo que debo hacer».

«¿Cómo voy a llevarla en el ‘Fortuna’?»

Sin saber que los servicios secretos estaban grabando la llamada, el monarca no dudó en calificar a la mallorquina como «my girlf» (apócope de my girl friend, «mi novia» en inglés) y confesó: «Nunca he sido tan feliz«. Así explicaba cómo había parado los pies al visitante de La Zarzuela que le echaba en cara esta relación por el daño que podía causar a la imagen de la Monarquía:

«Venía a decir que en Palma le habían dicho…que me habían visto en alguna cala con my girlf (mi novia). Yo le dije: ‘Pero hombre, por dios, cómo voy a llevarla en el Fortuna'».

Ante estas críticas, el monarca se propuso ser mucho más cauto en sus encuentro fortuitos con Marta Gayá, con la que realizó luego varios viajes a Suiza y Francia para huir de las cámaras de los paparazzi:

«Y yo cuando tenga que hacer una cosa, decirte: lo siento pero yo no piso Flanigan (restaurante de Mallorca) o no piso tal. Cuando lo pise, dos personas y, si hay una más, fuera. Y así de claro… ¿Estamos? Nunca he sido tan feliz».

 

Esta conversación fue interceptada y grabada por el servicio de escuchas del CESID (hoy CNI), que la archivó en su Cintoteca con la referencia «S.M 4-10-90». Tras conocer su contenido, el entonces jefe de la Agrupación Operativa (AOME), el coronel Juan Alberto Perote, informó de inmediato al máximo responsable de los servicios secretos, el teniente general Emilio Alonso Manglano, quien acudió al Palacio de la Zarzuela para entregar la grabación al jefe de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, y advertirle de los riesgos que estaba asumiendo el monarca al mantener una conversación tan íntima con su teléfono móvil.

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