REPRESIÓN DE LOS AYATOLÁS EN IRÁN

La sanguinaria represión de los ayatolás suma ya más de 16.000 manifestantes asesinados en irán

Los médicos iraníes denuncian el uso de armas militares y miles de víctimas en Irán bajo un apagón digital sin precedentes

Ver vídeo
Marta Torres
  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

Al menos 16.500 manifestantes han muerto y alrededor de 330.000 han resultado heridos durante la ola de protestas y la posterior represión en Irán, según un informe elaborado por médicos que trabajan dentro del país publicado este domingo 18 de enero. La verificación independiente de estas cifras resulta cada vez más difícil debido a un apagón casi total de internet, impuesto por el régimen de los ayatolás. El propio líder supremo, Ali Jameneí, ha reconocido que él mismo ordenó reprimir las protestas ciudadanas en las calles que se han saldado con cerca de 5.000 muertos, según cifras aportadas por altos funcionarios, mientras que el régimen no ha querido dar datos. El ayatolá ha responsabilizado a Donald Trump de las muertes, al decir que es «culpable» de las mismas.

El informe, basado en datos recopilados por una red de profesionales sanitarios repartidos por todo Irán, señala que entre las lesiones más frecuentes se encuentran heridas de bala y graves traumatismos oculares. Según los médicos, entre cientos y miles de personas han sufrido ceguera permanente como consecuencia de la represión.

El líder supremo iraní, Alí Jamenei, reconoció el sábado 17 de enero por primera vez que «varios miles» de personas han muerto desde el inicio de las protestas, que comenzaron hace tres semanas. No obstante, atribuyó la violencia a los propios manifestantes y a «enemigos extranjeros», en línea con el discurso habitual del régimen. A fecha del 14 de enero, Iranhr.net denunció 3.428 personas asesinadas por el régimen de los ayatolás durante las manifestaciones.

La fase más violenta en 47 años

De acuerdo con el informe médico, citado por The Sunday Times, la mayoría de las muertes se concentraron en apenas dos días, durante lo que describe como la fase más violenta de la represión en los 47 años de historia de la República Islámica. La mayor parte de las víctimas tendría menos de 30 años.

El profesor Amir Parasta, cirujano oftalmológico iraní-alemán y director médico de Munich MED, explicó a The Sunday Times que los datos fueron recopilados gracias a médicos que se comunicaban entre sí mediante terminales satelitales Starlink introducidas de contrabando, después de que el acceso a internet fuera cortado el pasado 8 de enero. Evan Firoozi, ex preso político iraní y director ejecutivo de NetFreedom Pioneers, en una entrevista concedida a OKDIARIO, ha reconocido que han introducido al menos 300 terminales.

Armas militares y disparos a la cabeza

«Esta vez están utilizando armamento de grado militar», afirmó Parasta, quien señaló que los hospitales están recibiendo pacientes con heridas de bala y metralla en cabeza, cuello y tórax. Según sus estimaciones, entre 700 y 1.000 personas han perdido al menos un ojo.

Las cifras recogidas en el informe, procedentes de ocho grandes hospitales oftalmológicos y 16 servicios de urgencias, sitúan el número total de heridos entre 330.000 y 360.000. Sólo una clínica oftalmológica de Teherán, el Noor Eye Hospital, habría documentado unos 7.000 casos de lesiones oculares, según el mismo documento.

Un oftalmólogo citado por The Sunday Times aseguró que el volumen de lesiones provocadas por perdigones y munición antidisturbios ha desbordado la capacidad de los hospitales. Otro testigo afirmó que más de 800 extirpaciones de ojos se realizaron en una sola noche en Teherán.

Fuentes médicas también denunciaron que algunos pacientes murieron por escasez de sangre, y un cirujano citado en el informe afirmó que, en determinados casos, las fuerzas de seguridad impidieron o retrasaron transfusiones sanguíneas.

Testigos presenciales relataron al diario británico que las fuerzas de seguridad dispararon munición real contra los manifestantes, incluidos tiros dirigidos a la cabeza, y desplegaron francotiradores en azoteas. Los testimonios también mencionan el uso de fusiles Kaláshnikov y ametralladoras montadas en vehículos.

El conjunto de estas denuncias ha llevado a los médicos implicados a describir la represión como un «genocidio bajo oscuridad digital», en referencia tanto a la magnitud de la violencia como al bloqueo informativo que impide conocer el alcance real de los hechos dentro del país.

El informe señala además que muchos manifestantes heridos evitaron acudir a los hospitales por miedo a ser detenidos, mientras que otros pacientes ya ingresados habrían sido sacados por la fuerza de los quirófanos por las fuerzas de seguridad. Según los médicos citados, esta práctica habría provocado muertes evitables y agravado lesiones graves.

Varios testigos aseguraron que los cuerpos de manifestantes fallecidos fueron retirados de las calles por las fuerzas de seguridad y trasladados a otras ciudades, dificultando su identificación. Asimismo, algunas familias denunciaron haber sido presionadas para pagar grandes sumas de dinero a cambio de poder recuperar los restos de sus seres queridos.

Las autoridades iraníes han atribuido reiteradamente las protestas a potencias extranjeras, entre ellas Estados Unidos e Israel. En su discurso más reciente, el líder supremo Alí Jamenei calificó a los manifestantes como «soldados rasos de Estados Unidos» y afirmó que estaban armados con armas introducidas ilegalmente desde el extranjero, una acusación que los opositores niegan rotundamente.

Las protestas comenzaron a finales de diciembre por motivos económicos, pero se extendieron rápidamente por todo el país. La tensión se intensificó especialmente a partir del 8 de enero, tras un llamamiento a manifestarse realizado por Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, desde el exilio.

Pese a la magnitud de las cifras recogidas en el informe, el alcance real de la violencia sigue siendo incierto. El apagón casi total de las comunicaciones, que ya entra en su décimo día, junto con las restricciones a la prensa independiente, ha impedido una verificación completa e independiente de los hechos.

Lo último en Internacional

Últimas noticias