Guy Verhofstadt: "El populismo no ganará si tomamos el Brexit como una ocasión para refundar Europa"

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Guy Verhofstadt, portavoz de los Liberal-Demócratas en el Parlamento Europeo. (ALDE)

Guy Verhofstadt (Dendermonde, Bélgica, 1953) es el político europeo que con más emoción defiende la integración política de los países miembros de la UE. Cuando estrecha la mano de su interlocutor lo hace con vehemencia, enérgico, desmintiendo ese rostro infantil que lo hizo tan popular al convertirse en el primer jefe de Gobierno liberal en Bélgica desde la II Guerra Mundial en 1999. En un país con 50 primeros ministros en el último siglo, él ha sido el segundo más longevo, nueve años. Y tras casi una década en el poder, fue elegido en 2009 eurodiputado y líder de la Alianza de los Liberales Demócratas por Europa (ALDE).

Desde entonces, ha hecho bandera de su propuesta de una Europa como federación de Estados. Tanto como para que el Gobierno británico vetara su incipiente candidatura a presidir la Comisión Europea –"si el Papa es católico, el presidente de Europa ha de ser un europeísta", defiende–. Para Verhofstaft, que responde a OKDIARIO pocos días después de la victoria del Brexit en Reino Unido y de las elecciones en España, la solución a esta Europa es más, "y mejor", Europa.

Pregunta.– ¿Qué reflexión personal le merece el resultado del referéndum sobre la UE en Reino Unido? ¿Será el primero de otros?

Respuesta.– La decisión de los británicos de abandonar la Unión Europea me produce una gran tristeza. Pero el pueblo es soberano y tenemos que respetar sus decisiones. El resultado del referéndum en Reino Unido es un síntoma más de la desafección que los ciudadanos sienten hacia la gestión de la Unión Europea. Porque los ciudadanos no están en contra de la UE, sino que están en contra de esta UE y, sobre todo, de su gestión. Creo que el Brexit tiene que ser una llamada a la acción para que por fin este proyecto emprenda las reformas que necesita.

P.– ¿A qué motivos históricos, sociales, políticos atribuye usted la victoria del Brexit? ¿Es el nacionalismo, el populismo?

R.– No podemos negar que el populismo y el nacionalismo están explotando los miedos de la gente para dividir el continente. En el caso del Brexit, la campaña de los del ‘leave’ ha estado protagonizada por burdas mentiras, informaciones falsas sobre la UE y hasta cifras incorrectas. El propio Farage reconoció que había sido un error prometer que los 350 millones de libras de aportación semanal al presupuesto de la UE pasarían ahora a financiar la sanidad pública. Las mentiras, como siempre, han visto la luz. En este caso tarde. La decisión de abandonar la Unión Europea es ahora irreversible.

P.– Éste podría haber sido el momento de los Liberal-Demócratas, sus socios en UK, ya que el liderazgo Tory y Laborista ha quedado muy debilitado, pero su crisis en aún mayor: ¿Cree que el hueco lo llenará el populismo?

R.– Los LibDems ya han anunciado que su próxima campaña se basará en un mensaje inequívoco: Reino Unido tiene que volver a la UE. Son muchos los ciudadanos que ya les han mostrado su apoyo durante los días posteriores al Brexit y estoy seguro de que conseguirán una campaña exitosa. Son una fuerza proeuropea, sólida y con experiencia. Son opciones como los LibDems las que los europeos buscan. El populismo no se impondrá si todos nos tomamos el Brexit como la oportunidad para refundar Europa. Pero hay que hacerlo a la mayor brevedad.

P.– ¿Son más graves las consecuencias económicas o las políticas del Brexit?

R.– La más grave por el momento es la incertidumbre. Como escribí en un tuit el mismo viernes, en tan solo ocho horas, el Reino Unido perdió 350.000 millones de dólares. Por no hablar de las consecuencias económicas para las bolsas, con las acciones financieras del Reino Unido hundiéndose. Por eso es vital que el Gobierno de Reino Unido notifique el resultado del referéndum. Sólo así podremos utilizar el Artículo 50 del tratado para iniciar una separación amistosa. Hay que hacerlo cuanto antes.

P.– ¿Ha faltado liderazgo político en la Unión Europea en estos años de crisis? ¿Se ha agotado el discurso europeísta?

R.– El discurso europeísta no está agotado. El liderazgo político es el que tiene que cambiar de discurso. Muchos líderes europeos se han visto acorralados por la política doméstica, por tener que enfrentarse a populistas cuyo auge empezaba a ser imparable. El ejemplo más claro es Cameron. Por intentar resolver la crisis interna de su partido y hacer frente a UKIP ha terminado convocando un referéndum que a Reino Unido le ha costado su pertenencia a la UE.

P.– Usted es el mayor defensor de que Europa camine hacia una federación de Estados: ¿la solución es más Europa? ¿Ésa es la posición inequívoca de su grupo?

R.– El federalismo no es más que un modelo de organización para hacer frente a los desafíos globales, como el cambio climático o el terrorismo. Lo que tenemos ahora es una débil confederación. No se trata de crear un superestado europeo. El país más exitoso del mundo, Estados Unidos, es un estado federal; el de Europa es Alemania, que es una federación. Más integración en algunos campos es necesaria para poder hacer frente a los retos globales. Eso sí, aquellos asuntos que pueden ser eficazmente manejados a nivel nacional han seguir gestionándose como cada Estado considere conveniente.

"Necesitamos un pequeño Gobierno europeo, con competencias económicas, de Defensa, de inmigración y de vigilancia fronteriza"

Mi respuesta, por tanto, no es siempre más integración. Lo que tenemos es una confederación. Exactamente lo contrario de lo que necesitamos. Necesitamos, por ejemplo, un pequeño Gobierno europeo. No necesitamos una Comisión Europea con 28 comisarios, sólo porque tenemos 28 Estados miembro. Necesitamos un Gobierno económico para la zona euro. Necesitamos una vigilancia costera y fronteriza europea, porque tenemos un espacio Schengen. Necesitamos una defensa común, sin ella no podemos hacer política exterior común para enfrentar retos geopolíticos comunes. De eso se trata realmente.

P.– Su ex portavoz, Didier Seeuws, comandará las negociaciones del Brexit. ¿Es un mensaje de apuesta europeísta por parte de Donald Tusk?

R.– Didier es un diplomático extraordinario, con mucha experiencia y excelentes capacidades. Las negociaciones están en las mejores manos posibles.

P.– ¿Por qué el plan de los cinco presidentes no ha avanzado ni logrado el apoyo explícito de los gobiernos?

R.– No estoy de acuerdo. De hecho, la mayoría de los gobiernos considera que la gobernanza económica de la UE tiene que cambiar para hacer el euro más fuerte y sostenible. Sin embargo, parecen tener miedo de dar el siguiente paso y hacer que estos cambios se hagan realidad cambiando los tratados. El miedo a más referendos es la razón. Pero si continuamos enterrando nuestras cabezas en la tierra y sin dar respuesta a los problemas, daremos a los nacionalistas y populistas las herramientas para hacer campaña contra Europa. Europa tiene que cambiar para sobrevivir.

P.– ¿Cómo se podría legitimar Europa para llenar de significado su proyecto?

R.– Hay que volver al proyecto de los padres fundadores: una verdadera federación de Estados y desarrollar la facultad de actuar autónomamente. Eso pasa por crear una capacidad fiscal para la zona euro; una unión de defensa europea; un cuerpo de vigilancia de fronteras y una política común de asilo e inmigración.

P.– ¿Ve usted alguna posibilidad de recomponer este divorcio? Los jóvenes británicos han desmentido con su voto que crezca el euroescepticismo…

R.– Los jóvenes, y no sólo en Gran Bretaña, son mucho más europeos que sus líderes en muchas ocasiones. Durante el referéndum del Brexit, el 75% de los más jóvenes con derecho a voto optaron por hacerlo a favor de permanecer en la UE. Por eso, considero que es nuestra responsabilidad trabajar por reformar la UE, pues su futuro está en nuestras manos.

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