De residuo marino a manjar de dioses: el desconocido crustáceo que se ha revalorizado en la cocina mediterránea
En la gastronomía española hay productos que siempre han tenido buena salida comercial y otros que durante años se han quedado en un segundo plano. Algunos se vendían sin problema, mientras que otros se descartaban casi sin pensar, pese a su potencial en cocina.
Eso es lo que sucede con este crustáceo que mide apenas entre 12 y 18 centímetros, de color claro entre amarillento y marrón, que se llama galera. Si bien antes era un producto que se desechaba con frecuencia en las redes, hoy empieza a apreciarse y a consumirse más, sobre todo en zonas del Mediterráneo.
Este es el desconocido crustáceo que se ha revalorizado en la cocina mediterránea
La galera es un crustáceo de cuerpo alargado y caparazón duro que vive en fondos arenosos del Mediterráneo. Aunque puede recordar a una gamba, pertenece a otra familia y tiene unas pinzas delanteras muy desarrolladas.
En cocina, la galera destaca por el sabor que aporta más que por la cantidad de carne. Tiene un gusto marino intenso que se utiliza sobre todo para preparar caldos y arroces. Durante mucho tiempo se destinó casi en exclusiva a este uso.
Este crustáceo se pesca en invierno, coincidiendo con su mejor momento. En esos meses, las hembras contienen coral, lo que refuerza su sabor. Esta estacionalidad ha dado lugar a jornadas gastronómicas en zonas como el Delta del Ebro o el Grao de Castellón, donde varios restaurantes la incluyen en menús cerrados.
El interés por la galera ha crecido por varias razones. La primera es su precio, ya que sigue siendo más económica que otros mariscos. Además, ofrece buen rendimiento en cocina y resulta versátil. También se consigue con facilidad en pescaderías del litoral mediterráneo.
Cuál es el sabor de la galera y cómo se cocina
La galera tiene un sabor directo a mar, más concentrado que el de la gamba o el langostino. Su carne es blanda y se deteriora rápido, por lo que conviene cocinarla poco tiempo después de comprarla.
El uso más habitual es en arroces y fideuás, donde se sofríe para extraer su jugo y añadirlo al caldo. También se prepara a la plancha, con cocciones muy cortas, o frita, una opción frecuente en el sur.
El principal inconveniente de la galera es su caparazón, que tiene aristas que pinchan. Por eso, es habitual cortarla con tijeras antes de cocinarla o servirla. Este detalle ha limitado su consumo fuera de zonas costeras.
Cómo preparar galeras a la plancha en casa
Preparar galeras a la plancha es una de las formas más simples de consumir este crustáceo en casa. La clave está en controlar el tiempo de cocción y trabajar con un producto muy fresco.
Ingredientes para hacer galeras a la plancha
- 500 g de galeras frescas.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal gruesa.
Elaboración paso a paso de galeras a la plancha
- Lavar las galeras y escurrirlas bien.
- Cortar los laterales con tijeras para facilitar su consumo.
- Calentar una plancha o sartén a fuego fuerte.
- Añadir un poco de aceite de oliva.
- Cocinar las galeras durante 1 o 2 minutos por cada lado.
- Añadir sal gruesa al final.
- Servir inmediatamente.
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