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En la posguerra era el guiso favorito de las abuelas españolas, pero hoy han caído injustamente en el olvido

Guiso, comida, alimento
Recreación de un guiso.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

En la época de la posguerra, la gastronomía no era una cuestión complicada ni de muchos ingredientes. Se cocinaba desde la necesidad y el aprovechamiento. De ahí surgieron recetas hechas prácticamente de la nada, como los boquerones sin boquerones, el pan sin harina o la tortilla sin patata. Platos que hoy suenan a broma, pero que durante años fueron una forma de sobrevivir.

En ese contexto hubo un guiso adorado por muchas abuelas y que hoy apenas se recuerda. Era sencillo, sabroso y, sobre todo, contundente. Ideal para esos momentos en los que había que engañar al estómago y aguantar hasta el día siguiente.

Este es el sabroso guiso que marcó la posguerra y que hoy apenas se recuerda

El guiso que no faltaba en la posguerra era el de patatas viudas. Estas ocuparon durante décadas un lugar fijo en las mesas humildes de media España. No porque fueran un manjar, sino porque alimentaban, reconfortaban y llenaban más de lo que parecía posible con tan poco dentro de la cazuela.

Se llamaban viudas porque les faltaba el marido: la carne o el pescado. En tiempos de escasez, el aporte animal resultaba un lujo inalcanzable para la mayoría. Las patatas quedaban solas, acompañadas sólo de cebolla, ajo, aceite y agua.

Las patatas no se cortaban limpias, se cascaban. Al romperlas, soltaban el almidón y el caldo espesaba sin necesidad de nada más. El plato ganaba cuerpo y daba la sensación de ser más rico, más completo.

Este guiso formaba parte de las llamadas recetas del hambre. En la misma línea aparecieron las patatas a la importancia, rebozadas para parecer más contundentes.

Con el paso del tiempo, las patatas viudas fueron desapareciendo del día a día. La mejora económica y el acceso a otros ingredientes las sacaron del menú semanal. Hoy en día se valora más un buen guiso con carne, pescado o legumbres que una cazuela hecha sólo de patatas.

Sin embargo, nunca se marcharon del todo. En muchas casas siguen apareciendo durante la Semana Santa, fieles a la tradición de no comer carne.

Cómo hacer patatas viudas como las de antes

Preparar patatas viudas hoy no tiene misterio. Los ingredientes son sencillos y sólo hay que tener paciencia. Puede servir como buen acompañamiento para casi cualquier plato.

Ingredientes (para 4 personas)

  • 800 g de patatas para guiso.
  • 1 cebolla grande.
  • 3 dientes de ajo.
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra.
  • 1 cucharadita rasa de pimentón dulce.
  • Unas hebras de azafrán.
  • Sal al gusto.
  • 700 ml de agua o caldo suave.
  • 80–100 g de chorizo de guiso (opcional)

Procedimiento

  • En una cazuela, mejor de barro, se pone el aceite y se pochan despacio la cebolla y el ajo, a fuego medio-bajo, hasta que queden blandos y bien hechos.
  • Se añaden las patatas cascadas y se les da unas vueltas para que se impregnen del sofrito.
  • Se incorpora el pimentón, rápido, sin dejar que se queme. A continuación se añade el azafrán.
  • Se cubre con el agua o el caldo, sólo lo justo para tapar las patatas, y se ajusta de sal.
  • El guiso debe hervir suave. Conviene mover la cazuela en vaivén, sin meter cuchara, para que el caldo vaya ligando poco a poco.
  • En unos 20 o 25 minutos, las patatas quedan tiernas y la salsa, espesa.
  • En algunas casas se añadía un trozo de chorizo cuando la situación lo permitía. En otras, no se podía.

Las patatas viudas forman parte de la historia y siguen siendo un gran recurso para resolver una comida sencilla.

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