Los terroristas CDR actuaron de enlace entre Torra y Puigdemont para intercambiar «documentación secreta»

(Vídeo: OKDIARIO)

Los CDR detenidos el pasado lunes y que conformaron el Equipo de Respuesta Táctica se reunieron en secreto en septiembre de 2018 con la hermana del expresidente catalán Carles Puigdemont para entregarle «documentación sensible» y establecer «comunicaciones seguras» entre éste y su sucesor Quim Torra.

Según consta en uno de los autos que llevó a prisión a los siete CDR detenidos y al que ha tenido acceso Efe, se entrevistaron con la hermana de Puigdemont el 15 de septiembre de 2018 «en un encuentro cuyas características exigían unas grandes medidas de seguridad que fueron asumidas y adoptadas por parte del ERT (Equipo de Respuesta Táctica), consiguiendo llevar a término la misma».

«Tras un pormenorizado análisis de las intervenciones telefónicas», indica el auto, se supo que ese día el ERT «organizó, planificó y ejecutó una reunión secreta in itinere con la hermana del ex presidente Carles Puigdemont con la intención de entregar documentación sensible y establecer comunicaciones seguras entre el expresidente huido» y Torra.

«Si me pillan me meten terrorismo»

Uno de los investigados reconoció los hechos en uno de los pinchazos telefónicos ordenados por el juez: “Me estoy jugando el culo, porque si me pillan me van a meter terrorismo y banda organizada».

El auto firmado por el juez Manuel García Castellón señala que en este encuentro con la hermana de Puigdemont participaron cinco de los CDR detenidos: Ferrán Jolís Guardiola, Eduardo Garzón Bravo, Guillem Xavier Duch Palau, Clara Borrero Espejo y David Budria Altadill.

El magistrado describe la existencia de «un plan de conspiración contra las instituciones del Estado, que consistiría en el asalto y posterior ocupación de forma ilegal del Parlamento de Cataluña en el citado día “D”, (presumiblemente, el día que se conociera la sentencia del 1-O), según los documentos desvelados este domingo por la Cadena Ser.

El auto judicial constata que los detenidos ya habían comprado las sustancias necesarias para elaborar compuestos explosivos e incendiarios, que tenían previsto utilizar «contra personas, lugares o puntos sensibles como el Parlamento de Cataluña o infraestructuras críticas». Y no descarta que tuvieran previsto «el envío de explosivos mediante paquetería a los cuarteles de la Guardia Civil».

El «CNI catalán» diseñó el plan

El juez añade que uno de los detenidos, Ferrán Jolís Guardiola, «habría asumido las funciones de informático especializado en telecomunicaciones dentro del ERT, siendo su labor la de preservar la organización en la sombra antes, durante y después de las acciones, mediante la facilitación de teléfonos clandestinos, creación de protocolos, aseguramiento de las comunicaciones».

El juez atribuye al «CNI catalán» el diseño del plan terrorista que debían ejecutar los siete CDR detenidos. Según el auto, uno de ellos, Ferrán Jolís Guardiola, reconoció en su declaración «la existencia del CNI catalán, la creación de códigos de comunicación, la obtención de teléfonos ‘seguros’ para la organización, e incluso el asalto al Parlament que duraría cinco días».

Ya el pasado 1 de febrero, cuatro de los detenidos «participaron en un acto delictivo» que consistió en derramar gran cantidad de aceite en la calzada de la carretera C-55, al paso del convoy escoltado por la Guardia Civil que trasladaba a los golpistas presos del centro penitenciario de Lledoners a Madrid. Esta acción, destaca el auto, «generó un grave riesgo para la seguridad vial y, por ende, para las personas que circulaban por la citada carretera».

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