GOBIERNO DE COALICIÓN

PSOE y Podemos prefieren las tensiones internas a las urnas: «Ir a elecciones sería letal»

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz
Pedro Sánchez y Yolanda Díaz. (Foto: Pool)

La posibilidad de un adelanto electoral salió a colación en la reunión que representantes del PSOE y Podemos mantuvieron anoche en el Congreso para tratar de zanjar, sin éxito, la crisis de Gobierno provocada por la negociación de la reforma laboral. «Ir a elecciones sería letal para la izquierda» dijo uno de los asistentes. Y ambos partidos se conjuraron para convivir aunque con la confianza completamente rota. Pero la promesa de Pedro Sánchez de agotar la legislatura, cada vez parece más difícil de cumplir.

Ahora se trata de resistir. Aguantar. Aunque algunos, como Yolanda Díaz, hayan amenazado con dimitir si no consiguen imponer su criterio. Las críticas de sus socios contra sus formas también se elevan de tono y le exigen a Sánchez «poner freno a su prepotencia». Pero nadie duda de que lo de Díaz no es más que un órdago que no cumplirá. Todos saben que deben ganar tiempo hasta que la situación sea insostenible. Hasta que Podemos abandone el Ejecutivo o el presidente decida echarles. Fuentes socialistas aseguran que «somos absolutamente generosos» con nuestros socios porque «nuestro horizonte no es otro que mirar a una mayoría social».

El calendario para saber cuál será el futuro de la coalición socialcomunista es claro. Antes de acabar el año el Gobierno debería derogar la reforma laboral, según lo que pactaron cuando en 2019 acordaron gobernar conjuntamente. Y a eso se remite Podemos cuando sus socios rebajan esa derogación a una «actualización o modernización».

Sánchez ha cambiado su discurso en los últimos meses, abonándose a las tesis de la ministra de Economía, Nadia Calviño, con la mirada puesta en cumplir con lo pactado con Bruselas. Y eso pasa por una reforma que cuente con el apoyo de sindicatos y empresarios. Si a 31 de diciembre el PSOE no ha cumplido con su palabra, la coalición está sentenciada. De momento la reconciliación entre socialistas y podemitas es parcial, pero excesivamente frágil.

Mientras los socialistas defienden que las tensiones se producen «por una cuestión de metodología» los morados hablan de «doctrina» y competencias. Y acusan a sus socios de «no aclararse». Y en eso Podemos lleva parte de razón. Desde que Sánchez fue elegido presidente ha defendido en distintas ocasiones una opción y la otra. De hecho en una misma semana, la pasada, dijo el domingo ante la militancia del PSOE en el Congreso Federal que la reforma laboral se iba a derogar y el viernes en Bruselas que se haría una «modernización». De ahí que Yolanda Díaz, este lunes, levantase el tono horas antes de la reunión de la mesa de seguimiento del acuerdo.

Alta tensión

El encuentro de este lunes en el Congreso fue de «alta tensión política». Los representantes morados, sobretodo las ministras Ione Belarra, Irene Montero y el portavoz Pablo Echenique levantaron la voz en más de una ocasión. No se quedó corta la ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero. El titular de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, optó por una postura más moderada y conciliadora. Aunque es tal la desconfianza que todo lo ocurrido este fin de semana, desde la reforma laboral hasta la petición de dimisión de la presidenta del Congreso Meritxell Batet, que fuentes socialistas hablan ya de la necesidad de «recomponer la confianza» entre socios.

Rechazo a Calviño

Podemos siguen vetando la presencia de Nadia Calviño en la fase final de las negociaciones para la derogación o actualización de la reforma laboral. Quieren que sea la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la que lidere esas conversaciones. Pero la podemita defiende una derogación íntegra que ni Calviño ni Sánchez ni Europa quieren. Y los socialistas ahora se ven en la encrucijada de cumplir con sus socios pero también con los compromisos comunitarios. De este cumplimiento depende la recepción del segundo pago de los fondos de recuperación y resiliencia. Por eso los representantes del PSOE se han mantenido firmes en su postura de que la vicepresidenta primera debe estar presente, para dar confianza y tranquilidad a los mercados. Y proyectar la imagen de que se trata de una norma de todo el gabinete, no de una parte de él.

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