El PP se apea de la estrategia del miedo y apuesta fuerte por el voto útil

Mariano Rajoy
Mariano Rajoy. (Foto: Efe)

El Partido Popular ha dado un giro en su estrategia de campaña de cara a los comicios del 26 de junio y su principal apuesta será pedir el voto útil con el objetivo de movilizar la abstención del 20D, donde perdió muchos votos, y por otro lado recuperar a aquellos que se fueron a Ciudadanos, y lo hará recordando que lo peor de la crisis ha pasado y que España va a consolidar la recuperación económica si el PP sigue en el Gobierno.

Así lo explican fuentes del Ejecutivo, que se muestran convencidas de que si el PP continúa gobernando el año que viene "España irá como un tiro". "Manteniendo las mismas políticas, que a nadie le quepa duda de que España va a consolidar la recuperación económica y la gente lo va a notar", señalan.

Las mismas fuentes apuntan que es mucho más eficaz movilizar el voto transmitiendo ilusión y los logros del Gobierno, haciendo más énfasis en la campaña en positivo, que con el discurso del temor a los extremismos. Indican que en el último año se han creado  533.000 empleo, cuando el objetivo de este año era la creación de 500.000 y creen que la tasa de crecimiento será superior a la prevista del 2,7 %. Además, aseguran que la recuperación económica va a llegar a todos. En este sentido, el PP cree que España se juega mucho y va a insistir en pedir el voto útil durante toda la campaña. Calcula que Ciudadanos le quito 2 millones de votos en las pasadas elecciones generales y confía en recuperarlos el 26J.

Los populares creen que el votante del PP que optó por la formación naranja castigará el acercamiento que hizo Albert Rivera hacia los socialistas al firmar un acuerdo de investidura fallido. El partido del jefe del Ejecutivo en funciones sostiene que el acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos fue un fracaso y que, además, los meses de negociaciones para la formación de Gobierno, desde el 20D y hasta que se disolvieron las Cortes, sirvieron para que cada partido se retratara. Creen que para los electores ahora “votar a Ciudadanos es votar a los socialistas”.

Las mismas fuentes consideran que muchos de los votantes del PP que optaron por Ciudadanos el 20D se han sentido engañados y confían en recuperar esos votos. Recuerdan que Rivera prometió que apoyaría a la lista más votada y, sin embargo, se ha dedicado a "atacarla”. Por otro lado, el PP sabe que Ciudadanos no es un partido consolidado y que su electorado es el más infiel, lo que hace más sencillo que quienes le votaron cambien de papeleta el 26J.

A nadie se le escapa que el voto de Ciudadanos es muy volátil pero el partido tratará de amarrarlo durante la campaña. La formación de Albert Rivera prepara una campaña “muy cercana” y “de calle”, insistiendo en que “se pueden hacer mejor las cosas pero sin engañar a los ciudadanos”. También recurrirá a la necesidad de regeneración y de luchar contra la corrupción, dos mensajes a los que ya sacó mucho rédito el 20D. Por otro lado, Ciudadanos buscará el lado bueno de su acuerdo con el PSOE y tratará de destacar su capacidad de diálogo y de alcanzar acuerdos porque además se muestran convencidos de que los resultados electorales no darán mayorías absolutas el 26J. En este sentido, el objetivo es ser decisivos y convertirse en pieza clave para la gobernabilidad.

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