ACCIDENTE DE TRENES EN CÓRDOBA

Otra prueba que apunta al fallo de las vías: el vagón 6 no perdió las ruedas al descarrilar en Adamuz

La Guardia Civil da por terminada la inspección y recogida de pruebas en los vagones 7 y 8

El ministro Grande-Marlaska descarta por completo el bulo del sabotaje

Los investigadores creen que el tren pudo descarrilar al soltarse una soldadura de un raíl

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Otra prueba que apunta al fallo de las vías: el vagón 6 no perdió las ruedas al descarrilar en Adamuz
Ángel Moya
  • Ángel Moya
  • Periodista en activo desde 1994, especializado en información de sucesos y actualidad. En OKDIARIO desde el año 2018, también colaboro en televisión y en radio.

El primer vagón que descarriló en el accidente de Adamuz (Córdoba), el número 6 del convoy del Iryo, no perdió las ruedas en el siniestro. Otro indicio relevante que apunta al fallo de las vías como desencadenante de la tragedia. Si el vagón hubiera perdido las ruedas por algún tipo de fallo mecánico se podría atribuir el descarrilamiento al tren, pero no ha sido así, según los expertos.

El vagón, como el resto del Iryo, había pasado con éxito una revisión cuatro días antes del accidente de Adamuz y era un convoy prácticamente nuevo, fabricado en el año 2022. Ahora toca analizar las ruedas del número 6 en los talleres y en el laboratorio para descartar si sufrían cualquier grieta o deformación que hubiera provocado el suceso.

Los que sí perdieron parte de las estructuras de las ruedas fueron los vagones números 7 y 8 que ya han sido analizados por los expertos de la Guardia Civil bajo las instrucciones de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).

Convencidos de un fallo de la vía

Con lo analizado hasta el momento, los investigadores fijan todas sus miradas en la vía. Están convencidos de que un fallo en la soldadura de uno de los raíles en el kilómetro 318,7 pudo provocar el trágico accidente de Adamuz.

Según los primeros datos de la investigación, el descarrilamiento del convoy del Iryo comenzó en ese punto, ya que a partir de ahí la infraestructura ferroviaria sufre daños severos.

Es cierto que hay más roturas de raíles desde ese punto hasta donde finalmente acabaron frenando los vagones. Sin embargo, esas roturas de raíl no son limpias como la primera, en la que ni siquiera están afectados los tornillos y otras piezas anexas. En el resto de las roturas de raíles sí se pueden apreciar daños de golpes y arrastre de elementos de los vagones que ya habían descarrilado.

La vía se revisó hace dos meses

Las vías recién renovadas el mes de mayo de 2025 y los sistemas de seguridad pasaron en noviembre una serie de pruebas dinámicas y geométricas que se centraron en la señalización y el estado de la infraestructura ferroviaria, incluidas las vías.

Ese tramo, precisamente, registró siete incidencias desde su renovación en mayo, la mayoría con problemas de señalización, pero el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska ha negado este martes que tuvieran algo que ver con el accidente.

«Es una obra que ha tenido una inversión de 700 millones de euros en los últimos cinco años. En la parte de Adamuz se concluyó en mayo. Y de mayo a la fecha actual, las incidencias que han tenido lugar son incidencias habituales en el funcionamiento, perfectamente solventadas inmediatamente y sin referencia o relación alguna con el siniestro», ha explicado el ministro del Interior.

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