MINISTERIO DE "IGUALDAD"

Montero quiere imponer su educación sexual «feminista» en la escuela sin contar con los padres

Irene Montero maltrato
La ministra de Igualdad, Irene Montero.

Uno de los grandes objetivos de Irene Montero es hacer que la educación sexual sea obligatoria en todas las etapas del sistema educativo. La medida se incluye en la reforma de la ley del aborto, que actualmente prepara su Ministerio y que pronto iniciará su recorrido.

Varias son las claves: imponer la educación sexual con carácter obligatorio, esto es, sin otra opción para los padres, en todas las etapas del sistema educativo y con vocación «integral».

En las últimas semanas, esa reclamación se ha convertido en imprescindible en el discurso de los distintos representantes del Ministerio de Igualdad, y no sería una cuestión polémica si no fuese por la visión ideologizada que se pretende imponer a la asignatura dada la particular interpretación del «feminismo» que impone Irene Montero. «La educación sexual es la mejor herramienta para garantizar relaciones placenteras, seguras y libres», afirma el Ministerio en una campaña para presionar por esta materia obligatoria, que se difunde por las redes sociales. La actual reforma educativa -que depende del PSOE- ya incluye la «educación afectivo-sexual» en los currículos educativos. Pero el Ministerio de Montero quiere ir más allá.

Esta semana, en una comparecencia en el Congreso de los Diputados, la secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, Ángela Rodríguez, reafirmó que la intención de su departamento es incluir esta medida en su próxima ley estrella. Rodríguez vinculó la asignatura a la prevención de la violencia de género y al incremento de las enfermedades de transmisión sexual y defendió que «no es adoctrinamiento» sino «un mandato constitucional». No obstante, la alto cargo de Montero aseguró que la asignatura sería obligatoria con independencia de los progenitores.

«Queremos que sea obligatorio. El currículo educativo debe contener contenido en materia de educación sexual de manera obligatoria, porque nuestros niños y adolescentes se merecen recibirlo, independientemente de quienes sean sus padres, porque esto es lo que garantiza que en el futuro no sigan existiendo casos de violencia machista», señaló. El objetivo de Igualdad es que los niños «aprendan» a conocer sus cuerpos y a «sentir la sexualidad», entre otros puntos.

«Lo que proponen de educarles en ideología feminista es presuponer que el hombre es violento», criticó en su intervención la representante de Vox, Carla Toscano.

Rodríguez, en su respuesta, se limitó a señalar las conductas inapropiadas o violentas del hombre contra la mujer, pero no a la inversa: «Reflexionemos sobre por qué ustedes creen que está mal que los niños y niñas de este país aprendan a tratarse bien entre ellos, que pegarle un bofetón a tu mujer está mal, que controlarle el móvil a tu novia está mal, que decir que una mujer es una zorra porque es listilla está mal».

«La educación sexual y la cultura contra las violencias machistas y por los buenos tratos son más necesarias que nunca. Feminismo y democracia», clamó recientemente Irene Montero, haciéndose eco del archivo de la querella contra la activista feminista Pamela Palenciano, acusada de un presunto delito degradante contra los hombres en su monólogo ‘No sólo duelen los golpes’. Los denunciantes, la Asociación Hombres Maltratados, ponían el acento en la frase «todos los que se hacen llamar hombres maltratados son maltratadores» que Palenciano refería en el monólogo -en numerosas ocasiones representado ante menores de edad-, en el que también se jactaba de «liarse a hostias» con su ex pareja.

Montero también insistió hace unos meses en la obligatoriedad de la materia porque, afirmó, «todos los niños y niñas de este país, independientemente de quienes sean su padres o del colegio al que vayan, tienen que poder recibir una educación sexual integral».

Podemos ya sentó las bases de su concepto de «educación sexual» en una proposición no de ley en el Congreso de los Diputados en la que se criticaba el modelo «biologicista» imperante en los centros escolares, una corriente basada en la concepción del sexo biológico hombre-mujer, en línea con su ideología «trans».

«En España ha habido una falta histórica de contenidos curriculares de educación sexual más allá de lo estrictamente biologicista y fundamentalmente con un enfoque preventivista», criticaba Podemos en el texto.

En la iniciativa, el partido se quejaba de que «este déficit estructural del sistema educativo ha sido, en algunas ocasiones, corregido por talleres de educación sexual informal, sin continuidad y sin evaluación pedagógica ni epistémica que no contaban con una regulación específica en el sistema y quedaban muchas veces al albur de la autonomía de los propios centros educativos, impidiendo así la extensión de un derecho fundamental como es el de la educación sexual».

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