Ministerio del Interior

Marlaska reduce al mínimo el entrenamiento con armas en la Guardia Civil: de 75 tiros al año a tan sólo 30

El ministro del Interior debilita la preparación de quienes deben protegernos

Marlaska, Guardia Civil, tiros, disparos, prácticas de tiro, guardias civiles
Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior.
Rosalina Moreno

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha reducido al mínimo el entrenamiento con armas en la Guardia Civil: los agentes pasarán de realizar 75 tiros al año a tan sólo 30 este año. Nunca se habían dado instrucciones de llegar a un número de disparos tan bajo, y los agentes están que trinan con esta decisión de Marlaska que debilita la preparación de quienes nos protegen y garantizan la seguridad ciudadana, ya que la precisión es cuestión de milímetros y, sobre todo, de entrenamiento.

Esto supone que la formación de nuestros agentes será inferior a la de los vigilantes de seguridad privada, que están obligados a realizar dos ejercicios al año con un total de 50 disparos anuales. La Guardia Civil tendrá ahora que conformarse con sólo 30 anuales, repartidos en 15 disparos por semestre.

Por tanto, los guardias civiles que patrullan las calles y se enfrentan al crimen organizado dispararán menos balas al año que los vigilantes privados, quienes tienen su arma depositada y no la portan habitualmente. Y ello pese a que las funciones de los agentes implican un mayor nivel de riesgo, responsabilidad y de exposición operativa.

Fuentes policiales consultadas por OKDIARIO no dan crédito a este drástico recorte de balas que supone «menos preparación y más riesgo de balas perdidas en las calles». En este sentido se pronuncia la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la decana y mayoritaria, advirtiendo que este recorte supone un problema de seguridad pública que afecta directamente a la ciudadanía.

La pericia en el manejo del arma es determinante para evitar disparos erráticos que puedan herir a terceros o causar daños irreparables durante una actuación armada, la cual puede producirse en una zona rural aislada, en una calle concurrida o incluso en un centro comercial, un parque o un supermercado.

«La decisión de Marlaska de reducir al mínimo el adiestramiento armado de la Guardia Civil no sólo pone en riesgo a los agentes, también a la población en general. La falta de pericia pone en la diana a la población civil», advierte en OKDIARIO Eugenio Nemiña Suarez, responsable jurídico de la AUGC, así como vocal del Consejo de la Guardia Civil y de la Comisión de Riesgos Laborales, subrayando que «si el agente no tiene la destreza muscular y técnica necesaria, que sólo se consigue con la repetición y el entrenamiento—, aumenta exponencialmente el riesgo de balas perdidas».

Para la AUGC, «con sólo 30 disparos al año es imposible adquirir o mantener la destreza necesaria para garantizar un uso seguro y proporcionado del arma».

Violación de los principios de la ONU

Además, la asociación mayoritaria de guardias civiles destaca que la falta de entrenamiento choca frontalmente contra los principios básicos sobre el empleo de la fuerza y de armas de fuego por los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, aprobados por la ONU en septiembre de 1990, que exigen «reducir al mínimo los daños y proteger la vida humana».

«Con 30 balas al año, garantizar que un disparo detenga a un delincuente causándole los menores daños posibles y no hiera a un transeúnte se convierte en una misión casi imposible», insiste Eugenio Nemiña.

Las balas de Israel

Para la  AUGC, el origen de este problema estaría la anulación del contrato de la compra de balas a Israel. El pasado mes de septiembre, el Ministerio del Interior inició un expediente para anular la compra de 17 millones de balas por 6,6 millones de euros a la empresa israelí IMI Systems Ltd.

El argumento oficial fue la «imposibilidad legal sobrevenida» de importar defensa desde Israel.  Y esto, a juicio de la asociación mayoritaria de guardias civiles, es lo que habría dejado a la Benemérita sin el suministro de munición previsto.

Aunque Interior no lo ha reconocido oficialmente, la coincidencia temporal alimenta la sospecha entre los agentes de que la reducción de disparos responde a la escasez de cartuchería más que a criterios técnicos o de seguridad.

«La Guardia Civil se queda sin balas y la solución de Marlaska ha sido recortar la formación en lugar de buscar alternativas urgentes que garanticen la seguridad de los españoles», critica el responsable jurídico de la AUGC, denunciando esta «cuestionable gestión administrativa».

Prácticas de tiro inseguras

A la reducción del entrenamiento, se suma otro problema grave y persistente, como es la falta de seguridad en los propios ejercicios de tiro. Los agentes se juegan su integridad física cada vez que pisan una galería de tiro, un problema que la AUGC lleva más de una década denunciando, con el respaldo del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la Guardia Civil.

Algunos guardias civiles sufren quemaduras en la cara y el cuello provocadas por las vainas calientes expulsadas por las armas de los compañeros situados al lado. Y al recibir el impacto de un casquillo ardiendo, el acto reflejo del agente en cuestión puede provocar un disparo accidental, con el consiguiente peligro para los presentes: instructores y compañeros.

Una situación que ya se ha producido en varias ocasiones, entre ellas un accidente ocurrido el 27 de octubre de 2017 en la Academia de Guardias, cuando un guardia civil sufrió una quemadura en el cuello por una vaina expulsada por el arma (CETME) del compañero situado a su lado y por el dolor de la quemadura, «se le escapó un tiro hacia el frente», según expone Nemiña a este diario.

El Servicio de Prevención de Riesgos Laborales (SPRL) de la Guardia Civil lleva más de una década advirtiendo que es necesario incrementar la distancia entre tiradores o colocar mamparas entre ellos para evitar las quemaduras por vainas del arma del que está a su lado. Sin embargo, sigue sin aplicarse de forma generalizada. Prueba de ello es que en el tercer trimestre de 2025 se registraron al menos dos nuevos accidentes por esta causa.

Denuncia ante la directora

Ante esta situación, Eugenio Nemiña ha exigido recientemente a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, la paralización inmediata de los ejercicios de tiro que no garanticen condiciones de seguridad adecuadas, así como la aplicación estricta de las recomendaciones del Servicio de Prevención.

En su escrito, fechado a 15 de diciembre y al que ha tenido acceso OKDIARIO, el responsable jurídico y de prevención de riesgos laborales de la AUGC, expone a la directora de la Benemérita que el día anterior observó un tuit en una cuenta oficial del Cuerpo que le preocupa, pues en él aparece un ejercicio del tiro en un lugar abierto, donde las siluetas bastante pegadas, pese a las advertencias de Riesgos Laborales. Y hace hincapié en que ya se han registrado casos de quemaduras en brazos, cara, ceja y cuello, entre otros, pero «nadie parece hacer caso».

Además, avisa de que al difundir dichas imágenes en redes sociales, se está «dando normalidad a algo que es totalmente anormal y pone en riesgo la salud de los trabajadores». En la misiva también afirma que esta situación evidencia la falta de formación en materia de riesgos laborales que tienen los responsables.

En la misiva destaca que las situaciones descritas no sólo dejan en evidencia la falta de formación en materia de riesgos laborales que tienen los responsables de los servicios que se prestan, por lo que reclama que «toda la cadena de mando conozca las recomendaciones que el servicio de prevención traslada a través de los INVAS».

Denuncia ante Riesgos Laborales

Asimismo, ha enviado un escrito al presidente de la Comisión de riesgos laborales de la Guardia Civil advirtiéndole que «se sigue vulnerando la distancia de seguridad lateral y se continúa operando sin mamparas divisorias, ignorando las instrucciones técnicas del propio Servicio de Prevención».

Una omisión que «contraviene el Real Decreto 179/2005, de 18 de febrero, sobre prevención de riesgos laborales en la Guardia Civil, y sitúa a la Administración en una posición de responsabilidad directa ante cualquier nuevo accidente», apunta Nemiña.

Además, recuerda que «la prevención no consiste en elaborar y rellenar impresos», sino que «tras los INVAS, debe existir un seguimiento y la exigencia del cumplimiento de las medidas». Y «a la vista de los resultados, es evidente que nadie está haciendo su trabajo en materia de RRL», critica.

Finaliza su queja reclamando las mismas medidas que a la directora y espetando: «Si la Guardia Civil es incapaz de garantizar que se cumplen las recomendaciones del servicio de prevención en servicios controlados, específicos y que se desarrolle en un sitio concreto bajo la supervisión de un número reducido de mandos, ¿cómo puede garantizar que se cumplen las recomendaciones de cualquier tipo de servicio que se desarrolla en las más de 2.000 unidades del cuerpo con más de 2.000 mandos encargados de cumplir esas recomendaciones?».

¿Quién asume la responsabilidad si un entrenamiento insuficiente o unas prácticas inseguras terminan costando una vida? Como recientemente ha informado OKDIARIO en exclusiva, se ha producido un cambio histórico en la Guardia Civil: los mandos responderán de los fallos en la seguridad de los agentes.

«¿Te sientes seguro sabiendo que quien debe protegerte apenas tiene balas para entrenar? La seguridad no debería tener precio, pero parece que para el Ministerio del Interior sí tiene un límite», concluye Nemiña indignado.

Lo último en España

Últimas noticias