Ceuta

Los invasores colonizan dos playas de Ceuta para expandir sus campamentos: «No nos moverán»

Las playas de Calamocarro y Benítez cuentan con alrededor de 2.800 inmigrantes en asentamientos ilegales

Los ceutíes aseguran a OKDIARIO que no salen de noche y denuncian que "no se puede vivir así"

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  • Pablo Romero-Salazar
  • CEUTA
  • Enviado especial

Alrededor de 2.800 inmigrantes ilegales que continúan en Ceuta después de la invasión del 30 de julio han colonizado dos playas de la ciudad autónoma, la Playa de Benítez y la Playa de Calamocarro, ambas cercanas a la conocida Playa del Trampolín, para expandir sus campamentos. Los invasores aseguran a OKDIARIO que no van a cambiar de emplazamiento. «No nos moverán hasta que llueva», mantienen.

Los policías que custodian la zona tienen previsto enviar durante esta semana a la mayoría de los inmigrantes asentados en las playas a un nuevo centro, cerca del Puerto de Ceuta, si bien, en estos momentos, dicen que «no se puede contener» a tal número de personas y que las playas de Calamocarro y Benítez son «el sitio menos malo» donde pueden permanecer en estos momentos los invasores.

Alrededor de 800 inmigrantes ilegales se encuentran en la Playa de Benítez, cuya gran extensión hace que una importante porción aún quede libre de asentamientos. En Calamocarro, sin embargo, son en torno a 2.000 personas las que han colocado sus tiendas de campaña y enseres recopilados en la arena y los alrededores. Este incremento con respecto a Benítez se explica porque en Calamocarro se encuentran las duchas donde los ilegales pueden asearse.

Los inmigrantes han hecho de las playas de Ceuta su propia barriada y cuentan con peluquerías, negocios de venta de comida e incluso una ONG les ha facilitado un punto de carga para los móviles, donde los invasores hacen fila, como demuestran las imágenes. Muchos de los marroquíes llegados a Ceuta el 30 de julio duermen durante el día, dejando su actividad para la noche, cuando se acumulan las peleas, riñas y disputas por la zona.

Los vecinos con los que ha podido hablar OKDIARIO transmiten su hartazgo. «No se puede vivir así, no cabe uno más», aseguran algunos residentes de la zona costera, que evitan «a toda costa» salir por las noches y lamentan tener que recorrerse «media ciudad» para ir a hacer la compra.

La situación es extrema y sin solución cercana, pese a la voluntad policial de trasladar a los responsables de estos asentamientos lo antes posible a una zona que despeje la playa. Mientras tanto, los inmigrantes hacen caso omiso, aseguran que se van a quedar ahí un tiempo y que su idea es seguir hasta que les obliguen realmente a moverse a otro sitio. No lo pondrán fácil, como demuestra su voluntad de no cambiar de emplazamiento «al menos hasta que llueva» y la construcción de nuevas chabolas en las últimas horas en Calamocarro y Benítez.

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