Unión Europea

El Gobierno rabia contra Meloni por no invitar a Sánchez a la reunión clave sobre el futuro de la UE

La reunión informal de líderes "mina", según el Gobierno, los principios básicos de la UE

Sánchez Meloni
Pedro Sánchez y Giorgia Meloni. (EP)
Nacho Atanes

El Gobierno de España ha trasladado su malestar a Italia y a su primera ministra, Giorgia Meloni, por convocar una reunión clave sobre el futuro de la Unión Europea son contar con Pedro Sánchez. Este encuentro, previo a la cumbre informal de los 27 países miembros sobre competitividad, ha sido planeado por Italia, junto a Alemania y a Bélgica, con una veintena de líderes, algo que España, no invitada, se ha tomado como personal y considera que este tipo de iniciativas «minan» los principios básicos de la UE.

Sánchez no acudió a la reunión de coordinación a la que asistieron varios líderes de la UE, incluyendo el resto de grandes países y también Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Desde La Moncloa explican que España se ha puesto en contacto con Italia para trasladar de manera formal el malestar por la convocatoria, pero no para pedir ser invitados a la misma.

El Gobierno de Sánchez argumenta que este tipo de iniciativas minan los principios básicos de la Unión Europea y que, en lugar de acercar las soluciones, las alejan. La dirección de la crítica hacia Italia y su primera ministra ser justifica en que estos fueron los primeros convocantes, si bien Alemania y Bélgica también promueven este nuevo grupo en el que pretenden discutir los asuntos de competitividad.

Esta reunión informal no sería la única programada para las próximas semanas, y es que en el mes de marzo, este grupo de países, entre los que por el momento no se encuentra España, si bien desde el Gobierno de Sánchez no aclaran si seguirá sin participar en un nuevo encuentro previo a la próxima cumbre de líderes europeos en Bruselas.

En ocasiones anteriores Italia y otros países han celebrado reuniones de coordinación previas a las cumbres, para abordar asuntos como la inmigración. La veintena de líderes que ha mantenido este encuentro que ha molestado al Gobierno de Sánchez, entre los que estaban la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, pero también el canciller alemán, Friedrich Merz, o el presidente de Francia, Emmanuel Macron. En las citas, se ha despachado sobre asuntos como el refuerzo del mercado único, la simplificación de la regulación y la reducción de los precios de la energía y el diseño de una política comercial ambiciosa y pragmática.

Posteriormente, ya en la reunión a 27, estaba previsto que hablasen sobre varios asuntos para reforzar la competitividad del continente europeo, en un contexto de tensiones geopolíticas y presión desde Estados Unidos y China.

España se había mostrado a favor del grueso de medidas que están sobre la mesa, como buscar soluciones para agilizar la toma de decisiones en la Unión Europea y no depender del consenso de los 27, la llamada Europa a varias velocidades. También ve con buenos ojos dar preferencia a los productos fabricados en el continente bajo el sello Made in Europe como iniciativa para impulsar las industrias nacionales e imponer condiciones a la inversión extranjera como la fijación de salarios dignos o las transferencias de tecnología y conocimiento.

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