Fuerzas Armadas españolas

El Ejército concluye su informe sobre los disparos de Ortega Smith: «Se respetaron todas las normas vigentes»

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, no infringió ninguna normativa ni se saltó protocolo de seguridad alguno al disparar un arma de guerra en una instalación militar de Murcia. Esas son las conclusiones de la investigación del Ejército encargada por el Ministerio de Defensa tras conocer el vídeo del diputado poniendo a prueba su puntería.

Varias asociaciones militares solicitaron a Defensa que ofreciese una explicación sobre los detalles de las prácticas de tiro de Ortega Smith. El departamento que dirige Margarita Robles respondió encargando una investigación interna al Ejército de Tierra. Más que una investigación, explican fuentes militares, «fue una petición de información». El gabinete de la ministra Robles quería saber si se produjo alguna irregularidad en todo este asunto.

La investigación, según ha podido saber OKDIARIO, ha finalizado sin encontrar «ningún tipo de irregularidad o vulneración» de la normativa interna militar. Las conclusiones ya están en manos de Defensa.

A Ortega Smith, por ejemplo, se le señalaba por disparar el fusil de asalto HK G36 -el reglamentario de las Fuerzas Armadas españolas- sin llevar uniforme. «No es perceptivo llevar uniforme, lo que sí es obligatorio es el uso de protección auditiva y visual», explican fuentes militares, añadiendo que el diputado de Vox llevaba gafas balísticas y orejeras antirruido. Las primeras sirven para evitar que restos de polvo o incluso de pólvora entren en los ojos, mientras que las segundas evitan lesiones auditivas por las fuertes detonaciones que emite el arma.

En condiciones normales, los militares utilizan -además del uniforme- un casco y un chaleco de protección para este tipo de ejercicios. Por un doble motivo: por seguridad ante posibles disparos accidentales de un compañero y para hacer la simulación lo más fiel posible a lo que se encontrarían en un campo de batalla real. «Ortega Smith disparó de forma individual, no había nadie más en la línea de tiro, por lo que no se estima riesgo de un disparo accidental», aseguran.

«Una muestra de deferencia»

Otro de los aspectos sobre los que había incidido la polémica era sobre el hecho de que Ortega Smith, que tiene licencia de armas y es ex boina verde, no puede legalmente disparar un fusil G36. En España no existe, a diferencia de Estados Unidos, ninguna licencia ni de uso ni de posesión de armas de guerra de ese calibre. Sin embargo, la normativa interna militar, la vigente en el caso del campo de Jabalí Nuevo (Murcia) donde se grabaron las imágenes, permite que un civil pueda disparar un arma en caso de que el jefe de la base -o el jefe accidental- así lo autorice.

En las conclusiones del Ejército se hace hincapié en que esta situación no ha sido tan extraordinaria como se ha barajado en la opinión pública. «Se trata de una deferencia que puede tener el mando con personal civil que esté realizando algún curso de formación», como es el caso de Ortega Smith. El secretario general de Vox estaba realizando un curso del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional al que acceden todos los años varios diputados del Congreso. En esos cursos se incluyen visitas a varias instalaciones militares para conocer in situ el trabajo de las Fuerzas Armadas.

Lo que el Ejército ha trasladado a Defensa es que «nunca, bajo ningún precepto» se organizan prácticas de tiro para civiles. Se trata, aseguran, de «situaciones puntuales, no preparadas, en las que una visita coincide con un ejercicio rutinario de la unidad. Entonces, en la medida de lo posible, el jefe anfitrión anima a los civiles a participar, ofreciendo todas las consignas de seguridad necesarias previamente».

En esta ocasión, explican fuentes del Ejército, la visita coincidió con un ejercicio de tiro. Pero «en otro escenario se podría haber ofrecido a los presentes montarse en un vehículo o en un carro blindado. Incluso en un helicóptero. Nunca en un caza, eso sí está terminantemente prohibido a civiles». «El 90% o 95%de los civiles a los que se ofrece disparar un arma acceden a hacerlo, es una oportunidad que pocas veces se presenta en la vida», explican a OKDIARIO.

Había sanitarios

El Ejército español también ha recabado datos, mediante una petición de información cursada a la Brigada Paracaidista, sobre si se cumplieron los protocolos de seguridad sanitaria que obliga la ley. La conclusión al respecto de la investigación es que había presentes «varios sanitarios del Servicio de Sanidad de la base, con equipos de Soporte Vital Básico listo para intervenir». «Es obligatorio, prácticamente sagrado, en cualquier ejercicio con fuego real que hagamos», explica otra fuente militar consultada por este periódico.

En clave interna, en el Ejército se considera que lo vivido en los últimos días al respecto del vídeo de Ortega Smith es una «polémica artificial, inflada para dañar la imagen de las Fuerzas Armadas». Pese a que la investigación no ha reseñado ninguna irregularidad, la decisión final sobre si depurar algún tipo de responsabilidad dependerá del Ministerio de Defensa.

En un principio, y en base a lo averiguado en dicha investigación, no habrá ninguna propuesta de sanción personal a ninguno de los presentes en ese campo de tiro. Lo que sí se valora como factible es que se produzca un cambio de actuación a partir de ahora y quede terminantemente prohibido que los civiles disparen armas.

«Un hijo puta del Daesh»

En las imágenes difundidas el pasado fin de semana puede verse a Smith realizando varios disparos con un fusil HK G36. Un arma de guerra muy utilizada en muchos países de la OTAN y que lleva cerca de dos décadas en servicio en las Fuerzas Armadas españolas.

El portavoz de Vox en el Congreso usa varias posturas de tiro, incluyendo el denominado ‘cuerpo a tierra’: se tumba en el suelo para apuntar hacia la diana, que simula un cuerpo humano de cintura para arriba y que suelen situarse a alrededor de un centenar de metros de distancia.

Tras los impactos, Ortega Smith se acerca a las dianas para comprobar la puntería de sus disparos. Él mismo repasa sus resultados: «Estas dos se me han ido bajas -señala Smith- y estas las he agrupado en la cabeza».

«Este es un hijo puta del Daesh», dice el secretario general de Vox mientras se arrodilla y señala la diana agujereada por los disparos. «Había que cargárselo», asegura sonriente y con el dedo pulgar levantado.

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