Investigadores franceses han encontrado algo en el ADN de las hormigas ibéricas que rompe todas las leyes biológicas
Un equipo liderado por investigadores franceses de la Universidad de Montpellier ha documentado un fenómeno reproductivo sin precedentes en el reino animal. El estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature, revela que las hormigas Messor ibericus, las cuales son comunes en la península ibérica y el sur de Europa, han roto la norma universal de que los organismos solo pueden producir descendencia de su propia especie.
Esta capacidad, denominada xenopariedad, permite que una misma madre dé origen de forma habitual a individuos que pertenecen a dos especies distintas con genomas que divergieron hace millones de años. La investigación detalla cómo las hormigas ibéricas reinas han integrado el genoma de otra especie, Messor structor, en su propio ciclo vital.
Mediante un proceso de clonación entre especies, las colonias mantienen un linaje de machos «domesticados» que son genéticamente ajenos a la madre. Este sistema de parasitismo sexual garantiza la supervivencia de la colonia en entornos donde su contraparte no habita.
Una sola madre para dos especies de hormigas distintas
Una única reina de Messor ibericus genera simultáneamente individuos de su propia especie y machos de la especie Messor structor. Según los datos genómicos analizados por los investigadores franceses, las hormigas ibéricas reinas producen tres tipos de descendencia con funciones y orígenes genéticos radicalmente opuestos.
Por un lado, ponen huevos no fecundados que dan lugar a machos de su propia especie y, por otro, utilizan el esperma almacenado para crear obreras híbridas, indispensables para el mantenimiento del nido.
Sin embargo, lo que rompe las leyes biológicas conocidas es la producción de los machos de la otra especie. Las reinas realizan una clonación de machos ajenos mediante un proceso donde el material genético de la madre desaparece o no interviene, de modo que el embrión solo hereda el ADN nuclear del padre.
Este mecanismo permite que en un mismo hormiguero convivan dos especies que se separaron evolutivamente hace más de 5 millones de años, lo que funciona como una unidad reproductiva cohesionada bajo el control de la hormiga reina.
El proceso de «domesticación» de los machos clonados
El estudio publicado en Nature describe esta relación como un caso de domesticación sexual. Originalmente, las reinas de Messor ibericus dependían del robo de esperma de colonias silvestres de Messor structor para producir a sus obreras.
Con el tiempo, este parasitismo evolucionó hasta que las hembras aprendieron a «fabricar» sus propios proveedores de esperma dentro del nido. Estos machos clonados presentan una morfología distinta, siendo casi lampiños en comparación con sus parientes silvestres, que lucen una pilosidad mucho más densa.
Esta diversidad física dentro del nido se debe a que la colonia funciona como una unidad genética mixta donde conviven diferentes linajes:
- Machos de M. ibericus: poseen pelos y el genoma nuclear completo de la madre.
- Obreras híbridas: tienen un 50% de cada especie y son fruto de la fecundación entre la reina y los machos de la especie ajena.
- Machos de M. structor: son clones del padre, carecen de vello y portan un ADN nuclear ajeno al de la reina.
Al producir sus propios machos de la especie ajena, las hormigas ibéricas ya no necesitan la presencia física de colonias de Messor structor en las cercanías. Esto explica por qué los científicos encontraron obreras híbridas en lugares como Sicilia, a más de mil kilómetros de cualquier población natural de la especie paterna. La colonia, entonces, se convierte en un sistema autosuficiente que transporta y replica el genoma «esclavo» allá donde se expande la reina.
¿Qué significa este avance para la ciencia?
Los autores del artículo consideran que estas colonias actúan como un superorganismo de dos especies. La integración de un genoma extraño para cumplir una función vital guarda paralelismos con la forma en que las células eucariotas incorporaron a las mitocondrias hace miles de millones de años.
Aquí, el ADN de una especie diferente se trata como un orgánulo a nivel social, destinado exclusivamente a la producción de gametos para las obreras. Además, esta dependencia mutua forzosa neutraliza el conflicto reproductivo habitual entre sexos y linajes de estas hormigas.