Zoología

Los zoólogos se echan las manos a la cabeza: confirman que las flores ayudan a esparcir los virus de las abejas

Abeja y flor
Los zoólogos confirman que las flores actúan como vectores para esparcir virus peligrosos entre las abejas, lo que afecta a la biodiversidad. (Freepik)
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El desplome en las poblaciones de abejas debería tener al mundo preocupado sobre todo, por el riesgo que supone para la biodiversidad y la industria alimentaria. Aunque se suele señalar a los pesticidas o a la falta de espacios naturales, una investigación confirmó que las flores también sirven para esparcir los virus que están enfermando a estos insectos.

Esta investigación, publicada en la revista Ecological Applications de la Ecological Society of America (ESA), explica que las comunidades florales locales y el paisaje también influyen en la salud de las abejas.

¿De qué manera las plantas esparcen virus entre las abejas?

El estudio demuestra que las flores actúan como centros o «hubs» de transmisión viral interespecífica. Cuando las abejas visitan una planta para recolectar néctar o polen, pueden depositar patógenos que luego infectan a otros visitantes florales.

Los investigadores hallaron una asociación directa entre la diversidad de la comunidad floral y la presencia de virus en las abejas silvestres. Es decir, las plantas compartidas funcionan como puntos de encuentro donde las enfermedades saltan de una especie a otra, especialmente desde las abejas melíferas gestionadas hacia las poblaciones silvestres.

Los virus más comunes que afectan a las abejas

El trabajo de campo realizado en los ecosistemas de Judea (Israel) reveló que no basta con mirar la flor individual. Las características del paisaje a gran escala influyen de forma determinante en la dinámica de las infecciones. Los datos indican que la probabilidad de encontrar virus en las abejas mineras se asocia con la disponibilidad de recursos florales (FRA) en un radio de hasta 1000 metros.

Al existir una mayor oferta de flores, aumenta la riqueza y abundancia de polinizadores, lo que paradójicamente incrementa las oportunidades de contacto interespecífico. Las abejas melíferas, capaces de volar largas distancias, pueden introducir patógenos desde apiarios lejanos hacia las poblaciones locales de abejas silvestres que tienen un rango de vuelo más limitado.

Los autores del estudio detectaron cuatro virus principales asociados a himenópteros:

  • Virus de las alas deformadas (DWV)
  • Virus de la celda real negra (BQCV)
  • Virus de la cría ensacada (SBV)
  • Virus del lago Sinaí-2 (LSV-2)

La conexión entre la abeja melífera y las abejas silvestres

Un hallazgo inquietante del estudio es la correlación positiva entre la densidad de abejas de la miel infectadas y la prevalencia de virus en las abejas silvestres Andrena. Específicamente, la presencia del virus de la cría ensacada (SBV) y del virus de las alas deformadas (DWV) en las abejas mineras aumentó en las zonas con mayor densidad de forrajeo de Apis mellifera.

El análisis genético mostró una identidad de nucleótidos superior al 98% en las cepas virales encontradas en ambos grupos de insectos. Este dato sugiere con fuerza que existe una transmisión activa entre las abejas gestionadas por el ser humano y la fauna silvestre a través de las plataformas florales compartidas.

Aunque las abejas solitarias mostraron una prevalencia viral menor en comparación con las sociales, el riesgo para su conservación es evidente.

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