ASESINATOS

Ángel Moya desgrana el caso de Francisca Cadenas: 9 años enterrada en el patio de la casa de sus vecinos

Un hijo de Francisca Cadenas la escuchó gritar en la casa de sus vecinos la noche que desapareció en 2017

Los carteles que alguien pegó junto a la casa de los vecinos de Francisca: "¿Qué esperáis para detenerles?"

Las imágenes del momento en que se hallaron los restos de Francisca Cadenas y la detención de sus vecinos

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Ángel Moya desgrana el caso de Francisca Cadenas: 9 años enterrada en el patio de la casa de sus vecinos.

La familia de Francisca Cadenas, la mujer de 58 años desaparecida sin dejar rastro en Badajoz en 2017, tenía toda la razón. La víctima ha estado estos últimos nueve años, enterrada en el patio de sus vecinos, dos hermanos, a menos de 30 metros de la puerta de su casa del pueblo de Hornachos. La mataron, la enterraron en una especie de arqueta bajo el pavimento del patio de la casa y disimularon la obra con unas plantas y una lavadora vieja.

Francisca desapareció la noche del 9 de mayo del año 2017 cuando regresaba a pie a su casa. La mujer se esfumó a 100 metros de su casa. Uno de sus hijos aporreó la puerta de dos hermanos y vecinos porque escuchó ruidos en su casa. No quisieron dejarle pasar. Horas después, los vecinos permitieron pasar a la Guardia Civil sin orden de registro, pero sólo para echar un vistazo.

Nada desde entonces. El pueblo de Hornachos y la Guardia Civil se volcaron en la búsqueda de Francisca. La buscaron en el pueblo, en el monte, en decenas de pozos de la zona, y hasta en un pantano. En el año 2019 el juzgado de Villafranca de los Barros archivó el caso por falta de indicios sólidos, prolongando la agonía de la familia y de un pueblo que comentaba abiertamente: «Los asesinos están entre nosotros». Los dos hermanos y vecinos de Francisca nunca dejaron de ser los principales sospechosos de la desaparición de la mujer, esquivaban cualquier comentario y evitaban participar en las tareas de búsqueda de la mujer.

«¿Qué esperáis para detenerles?»

En agosto de 2024, una vez agotados los recursos y la investigación de los especialistas de Homicidios de la Comandancia de Badajoz, la Unidad Central Operativa (UCO) tomó el mando del caso. Hasta entonces, la UCO sí había participado en la investigación pero en tareas puntuales de refuerzo.

La UCO, siete años después de la desaparición, hizo reconstrucciones e investigó mientras en el callejón donde se vio por última vez a Francisca Cadenas, a sólo 30 metros de su casa y de la de sus verdugos aparecían carteles con el texto: «¿Qué esperáis para detenerles?».

El momento que esperaba con ansia la familia de Francisca Cadenas llegó esta semana de marzo, cuando la UCO llamó a declarar como investigados por homicidio a los dos hermanos. El mayor, Manuel, declaró seis horas antes de negarse a hablar más. El pequeño, de 50 años, Julián, se negó directamente a declarar.

Su actitud desató los registros en su vivienda y este miércoles la Guardia Civil hallaba los restos de Francisca. Hace unas horas, después de que su abogado insistiera en que eran inocentes al 400%, el menor de los hermanos se ha confesado autor del crimen y ha exculpado su hermano mayor.

Su confesión es el principio del fin de la agonía de la familia y de todo un pueblo pero el caso no está cerrado. Falta saber, cuál fue el motivo del crimen, donde y como mataron a la víctima y donde la escondieron mientras cavaban un hoyo dentro de su propia casa para enterrarla.

Los psiquiatras tendrán que explicarnos, como se alimenta tanta maldad en esos dos hermanos que ha podido convivir nueve años con el cadáver de su víctima bajo sus pies.

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