Los cabecillas de Revuelta no cumplen: siguen sin mostrar las cuentas con todo el dinero de la DANA
Jaime Hernández y Pablo Gasca prometieron hace más de un mes mostrar las cuentas de la asociación
Vox y ex miembros de la asociación les denunciaron por falta de transparencia

Ha pasado más de un mes desde que la asociación juvenil Revuelta prometió mostrar sus cuentas tras el escándalo que se cierne sobre sus cabecillas sobre un presunto desvió de fondos recaudados en la DANA, y que llevó a Vox a denunciar ante la Autoridad Independiente de Protección del Informante este pasado mes de diciembre por «falta absoluta de transparencia» tras captar «cientos de miles de euros». Una denuncia que se sumó a la que dos ex miembros de la organización interpusieron ante la Fiscalía y que ha sido admitida a trámite.
El presidente de Revuelta, Jaime Hernández, y su mano derecha y secretario Pablo Gasca, salieron al paso, con un comunicado el pasado 7 de diciembre, donde aseguraban ser «un movimiento limpio, transparente y, por ende, patriota». Hernández prometió que probarían ante la Fiscalía como con el proceso de «auditoría» su honorabilidad, añadiendo que dicha auditoria se encontraba «en marcha» y estaba contratada «antes de que surgieran noticias coordinadas con intencionalidad política».
Sin embargo, en el entorno que impulsaron sendas denuncias se preguntan por qué «todavía», finado el plazo que «prometieron», Revuelta no ha hecho públicas las cuentas que «probarían su inocencia», y que llevó durante el pasado mes a un enfrentamiento continuo a través de audios filtrados por los cabecillas contra uno de sus propios denunciantes –Javier Esteban, quien tuvo que presentar su dimisión como community manager del partido al ser acusado por Revuelta de supuesta agresión sexual–.
Los audios también revelaban conversaciones privadas con varios dirigentes de Vox con «el objetivo de deteriorar la imagen de la formación», apuntan, motivo que llevó a querrellarse contra varios medios y periodistas por injurias y calumnias al «difamar y tergiversar», así como abrir un expediente contra Pablo Gasca, quien trabajaba en el gabinete de comunicación de la formación y cogió la baja laboral justamente cuando le exigieron transparencia de Revuelta.
El caso Revuelta
Todo comenzó a finales del pasado octubre, cuando Vox recibió una alerta de varios trabajadores que formaban a su vez parte de la asociación juvenil sobre posibles irregularidades en las cuentas de Revuelta tras las inundaciones de octubre de 2024 en Valencia, cuando lideró un movimiento de solidaridad publicando una cuenta corriente para realizar donativos «para los afectados de la DANA» y coordinando la recogida masiva de ayuda.
Vox se volcó en apoyar esta iniciativa, llegando incluso a autorizar el desplazamiento de sus trabajadores a Valencia y pidiendo a los órganos del partido canalizar cualquier ofrecimiento de ayuda a través de Revuelta, en la creencia de que su condición de asociación facilitaba el cumplimiento legal de las actividades.
Alentados por Vox, dos ex miembros de Revuelta, Arturo Villa (ex vicepresidente) y a Javi Esteban (ex vocal) denunciaron el caso a la Fiscalía este pasado 5 de diciembre, siendo admitido a trámite, tras negarse a mostrar las cuentas de Asociación Social de Mayores (ASOMA), la entidad jurídica que habría funcionado como una sociedad pantalla del grupo juvenil.
La posición de Vox fue clara, según señalan desde la formación: no iba a tolerar que miembros del partido estuvieran implicados en una situación como esta. El mensaje que se les dio fue claro: «Si queréis seguir trabajando en Vox necesitamos transparencia absoluta».
Según la denuncia ante la Fiscalía, se captaron «cientos de miles de euros» por parte de terceros para las víctimas de la DANA, pero «pasado un año se sigue disponiendo de mucho dinero en las cuentas corrientes sin haber sido destinado a su finalidad», lo que habría supuesto un engaño a «decenas, cientos o miles de aportantes».
Las mismas fuentes señalan a OKDIARIO que antes de poner formalmente la denuncia, Hernández aseguró que había contratado una auditoría, sin embargo, según señaló Villa «nunca reveló el nombre del despacho que se encargaba», tal y como se desvela en los email a los que ha tenido acceso este diario, así como tampoco las cuentas. Lo que determinó a los dos ex integrantes a denunciar.
«Esta circunstancia situaría a Vox en un caso casi inédito o al menos muy poco frecuente: el partido denuncia a una asociación afín porque nuestro código ético no tolera una circunstancia como esta», señalan desde el partido político.