Azcón necesita el ‘sí’ de Vox a su investidura porque el PP no supera a la izquierda como en Extremadura
Vox se dispara en Aragón: en 2 años y medio sube un 290% de votos
Guardiola logró más escaños que toda la izquierda junta y le basta la abstención de Vox para ser investida

A Jorge Azcón no le será suficiente la abstención de Vox para ser investido presidente de Aragón. La izquierda suma más escaños (27) que el PP (26), por lo que Azcón necesita el apoyo explícito de la formación de Santiago Abascal para superar los requisitos de la investidura: mayoría absoluta en primera votación o mayoría simple 24 horas después. La situación contrasta con la que afronta María Guardiola en Extremadura, donde el PP sí logró más diputados que toda la izquierda junta y, por tanto, sólo necesitaría la abstención de Vox para ser investida.
Azcón quedó lejos del umbral de la mayoría absoluta –34 escaños– al obtener 26 diputados. El popular no suma con los partidos regionalistas como Teruel Existe-Aragón Existe (TE) y el Partido Aragonés, dado que TE ha perdido un escaño –pasando de 3 a 2– y el PAR no ha logrado mantener su único diputado.
Además, sería difícil explicar un acuerdo alcanzado con Tomás Guitarte –quien hizo presidente a Pedro Sánchez– y llevaba de cabeza de lista la capital aragonesa a un ex miembro de Zaragoza en Común –el homólogo de Ada Colau en Barcelona–. De forma que Azcón necesita el ‘sí’ de Vox a su investidura porque el PP no supera a la izquierda como en Extremadura.
Su única opción pasa porque Vox le brinde su apoyo y desde el partido de Abascal ya advierten que vale 120.000 votos –es decir, 42.000 votos más que en 2023–. En otras palabras, «entrar en el gobierno», como ha manifestado este lunes el portavoz de Vox, José Antonio Fuster, en la rueda de prensa tras la reunión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN).
Desde Vox insisten en que «la soberbia se paga caro», en alusión al adelantamiento electoral con el que Azcón trató de «desinflarles», incluso antes de conocer el resultado que obtendrían los populares en Extremadura, mientras que el PP se resistía a llegar a un acuerdo con la formación de Abascal en los Presupuestos también en Aragón.
Vox: ¿Entrar en el Gobierno o Valencia?
En Vox ya ni hablan de líneas rojas, sino de retratar directamente al «bipartidismo» del PP y el PSOE. Los de Abascal son conscientes de que la decisión de romper los gobiernos autonómicos «ha sido comprendida» por los españoles e insisten en que sólo habrá acuerdo si se traduce en un pacto de políticas acorde con unos presupuestos para poderlas acometer, donde Vox tenga un papel ejecutor de éstas.
Ahora bien, para la formación, el ejemplo de las buenas relaciones que PP y Vox pueden alcanzar está en la Comunidad Valenciana. Ahí Vox se mantiene fuera del nuevo gobierno de Juanfran Pérez Llorca, pero sus políticas han influido de manera clara en la agenda de la legislatura, tanto en materia de inmigración, Pacto Verde y carga impositiva.
«Valencia es la respuesta», señalan desde el núcleo duro de Vox en Aragón. Y eso significa tres pilares en las políticas que se deberán aplicar si los populares quieren llegar a un acuerdo: poner fin al fomento de la inmigración ilegal, la bajada de impuestos y la protección al campo. «No podemos tolerar la inseguridad, sin ello no hay libertad», destacan.
Pero, aunque hay buena sintonía entre Azcón y Abascal –ambos se conocen desde que formaban parte de las juventudes del PP–, las relaciones entre ambas formaciones se han deteriorado en exceso en el último tramo de campaña, con lo que Vox ha llamado la «guerra sucia» del PP tras acusarles de filtrar a la prensa «unos audios desfasados» sobre la reacción que tuvo el candidato de Vox, Alejandro Nolasco, y su equipo cuando tomaron la decisión de salir del gobierno de coalición.
Además los populares trataron de replicar la misma estrategia que en Extremadura tratando de desprestigiar al candidato turolense, dando a entender que «nadie lo conocía» en un vídeo en redes sociales. Por lo que la tensión vivida en estas elecciones, ante un PP que además ha salido debilitado, es esperable que recrudezca la negociación en los despachos.
El ascenso de Vox en Aragón
Para Vox, la lectura de estas elecciones es sencilla. Si en Extremadura la formación recibió «más del doble de apoyos», en Aragón el crecimiento en sólo 2 años y medio ha sido exponencial. En las elecciones de 2023, Vox arrancaba la campaña con 3 escaños, obteniendo «más del doble» aquel 23-J. En ese caso, pasando de 2 a 7 diputados.
Ahora, en estas elecciones, los de Abascal han obtenido un total de 14 escaños, mejorando su posición en todas las provincias, y tanto en las zonas rurales como urbanas, mientras que el PP ha perdido apoyos de manera generaliza en toda la comunidad autónoma, manteniendo el tipo sólo en la ciudad de Zaragoza con el liderazgo de Natalia Chueca, la única de las alcaldesas que aguanta la confianza de la ciudadanía, hasta el punto que como nota sorpresiva de este lunes, el portavoz de Vox en el Ayuntamiento, Julio Calvo, ha dimitido con el objetivo de preparar el terreno de cara a las próximas municipales.
De ahí que, pese a que Azcón defendió los resultados obtenidos durante la noche electoral del domingo, ya han comenzado a florar críticas internas que acusan al líder popular de «falta de autocrítica», reconociendo que Vox les ha ganado el terreno.
Según ha podido saber OKDIARIO, desde la cúpula del PP en Aragón eran conscientes desde la última semana de la posible bajada –que se ha acabado confirmando, pese a las encuestas–, donde han mantenido el 5.º escaño en la provincia de Teruel sólo por un estrecho margen de aproximadamente 800 votos, que ha terminado por desbancar al PAR –el que fuera su socio preferente en la anterior legislatura– del tablero político.
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