El peligro real de que desaparezca el dinero en efectivo (y no te va a gustar)

El papel moneda cada vez se utiliza menos, pero ¿qué pasaría si nos obligasen a dejar de usarlo? Las consecuencias podrían ser dramáticas para todos.

Dinero en efectivo @Gtres
Dinero en efectivo @Gtres

¿Qué pasaría si desapareciera el dinero en efectivo? ¿Cómo operaríamos? Pensarás que a ti no te supondría apenas ningún desbarajuste, ya que pagas casi todo con tarjeta o mediante transacciones bancarias. Pero ¿y si te obligarían a seguir haciéndolo así? ¿Qué consecuencias traería y cómo te afectaría realmente?

Parece un tema baladí y lejano, pero no lo es. En Suecia, de hecho, ya se están planteando la desaparición total del dinero en papel moneda en todo el territorio para el año 2023, ya que casi cuatro de cada diez suecos nunca utilizan el efectivo o solo lo hacen una o dos veces al año. De hecho, los que emplean monedas y billetes solo representan el 25%, según una encuesta elaborada por Insight Intelligence.

No obstante, las autoridades suecas están echando el freno a los planes debido a que no saben realmente qué consecuencias traería operar solo de forma digital. Y lo cierto es que fulminar el papel moneda puede conllevar numerosos peligros de los que no somos conscientes.

El peligro real de que desaparezca el dinero en efectivo

Jubilados, músicos callejeros, artistas, inmigrantes, pobres y personas sin hogar son algunos de los directamente damnificados por la posible desaparición del dinero en efectivo. Un informe independiente sobre el uso de papel moneda publicado en Reino Unido llegó a la conclusión de que la prisa por adoptar los pagos digitales como la única forma posible de pago puede dejar a atrás a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Los investigadores, tras consultar con banqueros centrales, asociaciones de consumidores y una comisión multipartidista sueca, llegaron a la conclusión de que se debía estudiar todo con mucha cautela con el fin de incluir a todas las personas dentro de la economía digital.

Los costes sociales de retirar el papel moneda serían inenarrables. Es cierto que los pagos digitales conllevan beneficios (facilidad y comodidad de uso, la posibilidad de reducir gastos de las empresas, y el control de la evasión fiscal, corrupción y crimen organizado), pero también pueden provocar auténticos estragos sociales.

Tarjetas bancarias @Gtres
Tarjetas bancarias @Gtres

Al respecto, existe una creciente preocupación por aquellos que no tienen tarjetas de crédito o cuentas bancarias, que tienen dificultades para utilizar smartphones y ordenadores, o más aún, que no pueden acceder a conexión a internet.

Suecia es consciente, por ello su banco central ha instado a todos los bancos a que sigan ofreciendo dinero en efectivo. De hecho, se ha incrementado un 7% la circulación de papel moneda en 2018, respecto al año anterior, según el Banco Central Europeo (BCE).

El informe mencionado anteriormente es extremadamente claro: la experiencia de Suecia «señala los peligros de una sociedad sin efectivo: millones de personas podrían quedar excluidas de la economía y podrían sufrir aislamiento, explotación, deudas y costes crecientes».

Sin efectivo seremos esclavos del sistema

Además de la exclusión de millones de personas, podemos caer en un peligro casi de mayor importancia: la pérdida absoluta de libertad como individuos.

Brett Scott, exbróker y articulista en The Guardian, detalla en su libro ‘Hackeando el futuro del dinero’ (Ed. Profit) que uno de los mayores riesgos de la desaparición del efectivo es la gentrificación de las transacciones, que solo favorecerían «la vigilancia y control financieros», lo que nos restaría libertad..

«El pago digital, en el que es necesaria la actuación de varios intermediarios, tiene graves consecuencias que favorecen el dominio de las empresas financieras transnacionales, de cuyo poder e influencia es imposible escapar», detalla. Es decir, si desaparece el efectivo, estas empresas controlarán todo lo que hacemos, cada cuánto, cuándo y dónde.

Además, estas empresas podrán bloquear nuestras operaciones y le darán poder al Estado para congelar nuestro dinero si así lo estimase oportuno; todo ello sin olvidar que si todo el pago fuese digital corremos el inminente riesgo de que nuestras cuentas sufran un pirateo a golpe de clic.

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