Oughourlian no se arruga y reclamará 100 millones a los españoles de Prisa si el juez admite su demanda
Presentará una demanda de caución contra los accionistas españoles de Prisa por su impugnación de la refinanciación


Joseph Oughourlian, presidente y primer accionista de Prisa con el 29,7% del capital, no se va a quedar de brazos cruzados ante la demanda que pusieron el jueves los accionistas españoles de la compañía que quieren derrocarle de la presidencia. Agrupados en Global Alconaba y liderados por Andrés Varela Entrecanales y José Miguel Contreras, han pedido en un juzgado la impugnación de los acuerdos del consejo de Prisa del 25 de marzo referidos a la ampliación de capital y a la refinanciación de la deuda. Solicitan al juez medidas cautelares para frenar «el plan urdido» por el inversor francés para perpetuarse en el poder.
Oughourlian tiene decidido contrarrestar esta denuncia con una demanda de caución en el momento en el que el juez admita a trámite la de los accionistas españoles. De acuerdo con fuentes cercanas al inversor francés, este tipo de demandas sirven para amparar los perjuicios que se le puedan ocasionar a la contraparte o a terceros derivados de la aplicación de una medida judicial.
El presidente de Prisa calcula que en esta primera demanda de caución reclamará a los accionistas españoles unos 100 millones de euros por los daños y perjuicios ocasionados a la compañía.
En la demanda, el grupo de Entrecanales y Contreras solicitan que se frene la refinanciación y se declaren nulos los acuerdos del consejo del 25 de marzo, tanto la ampliación de capital de 40 millones como la refinanciación de la deuda.
En concreto, entienden que la ampliación de capital no se ha comunicado al resto de consejeros con el tiempo suficiente para analizarla, y no se ha permitido a los actuales accionistas acudir a esa ampliación con normalidad para no diluirse -era sin derecho de suscripción preferente y se dio de plazo apenas unas horas para cerrarla con la indicación al colocador de que no avisara «activamente» a los ya accionistas-.
En cuanto a la refinanciación de la deuda, la demanda denuncia que incluye dos cláusulas que van dirigidas a perpetuar en el poder a Oughourlian: que la refinanciación decae si el inversor francés deja la presidencia, y que sólo pueden tomar decisiones económicas los accionistas con más del 25% del capital, es decir, él solo.
En opinión de Oughourlian, esta demanda hace daño a Prisa y su plan pasa por que en el momento, en el que se admita a trámite en el juzgado, presentar la demanda de caución reclamando unos 100 millones de euros a los accionistas españoles.
Pero, además, la intención del inversor francés en caso de que el juzgado sentenciara a favor de los españoles y tumbara la refinanciación de la deuda firmada con Pimco, principal acreedor, es presentar otra demanda reclamando a Global Alconaba la totalidad de la deuda actual de Prisa, 750 millones de euros.
En cualquier caso, la judicialización de la guerra de Prisa entre los dos bandos va para largo y no resuelve la crítica situación de la compañía. El pago de la deuda se ha retrasado a 2029 y Oughourlian ha tomado definitivamente el control de la compañía con la ampliación de capital y la conversión de sus bonos de las anteriores ampliaciones en acciones.
Con esa conversión de los bonos, cuyo plazo acaba el 9 de abril, el inversor francés recuperará su 29,9% del capital, a lo que se unirá probablemente el 10% de la ampliación de capital -que se supone serán fondos amigos de Oughourlian por el escaso tiempo que dejó para acudir a ella-.
Pero lo más importante es que los accionistas españoles no han conseguido cerrar un acuerdo con los otros 10 accionistas relevantes para sumar fuerzas de cara a la Junta y forzar la salida de Oughourlian de la presidencia. Lo normal es que el siguiente paso sea la convocatoria de la Junta para mayo, antes de lo habitual, para escenificar la victoria del inversor francés a la espera de buscar una salida a la guerra abierta entre los accionistas.
Porque los españoles suman el 18% del capital -antes de la dilución-, a lo que hay que sumar otro 8% de accionistas mexicanos, el 7% de la familia Polanco y el 4% del Banco Santander. Vivendi (12%) y Carlos Slim (7%) no se han posicionado públicamente, aunque el grupo francés votó a favor de Oughourlian en la ampliación de capital y en el no al lanzamiento del nuevo canal.