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La inflación aguantó en en el 2,6% en febrero con los alimentos disparados antes de la guerra de Irán

Los precios energéticos todavía no reflejan la guerra entre Israel y EEUU e Irán

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Carlos Cuerpo, ministro de Economía.
Jose de la Morena
  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

La inflación en España se mantuvo estable en febrero, pero con señales de presión en algunos de los componentes básicos del consumo. El Índice de Precios de Consumo (IPC) cerró el mes con una tasa interanual del 2,3%, la misma que en enero, según los datos definitivos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, los alimentos volvieron a encarecerse, con una subida del 3,2% respecto a febrero de 2025, mientras que los precios energéticos todavía no reflejan el impacto de la reciente tensión internacional.

La estabilidad del índice general se explica, en gran medida, por la caída del precio de la electricidad, que compensó el incremento registrado en partidas como la restauración, los servicios de alojamiento y la alimentación. Con el dato de febrero se pone fin (ahora de forma definitiva), además, a tres meses consecutivos de descensos de la inflación.

El Gobierno ya admite, además, que esta estabilidad podría tener los días contados. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, advirtió este viernes de que los datos de marzo sí reflejarán el impacto de la reciente subida de los precios energéticos derivada del conflicto en Irán. «Tenemos una inflación en el mes de febrero del entorno del 2,3%. Veremos cómo termina marzo, que se verá afectado por esta subida de los precios energéticos», señaló en una entrevista en RNE.

Según el INE, la evolución del índice se explica por el comportamiento desigual de varios grupos. El apartado de vivienda redujo su tasa interanual hasta el 1,9%, ocho décimas menos que el mes anterior, gracias al abaratamiento de la electricidad. En cambio, restaurantes y hoteles elevaron su inflación hasta el 4,8%, mientras que los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron dos décimas, hasta el 3,2%.

En términos mensuales, los precios aumentaron un 0,4% en febrero respecto a enero, su mayor subida desde octubre del pasado año. Este incremento estuvo impulsado principalmente por el encarecimiento de la restauración y el alojamiento (0,9%), el transporte (0,8%), debido al aumento de los combustibles, y los alimentos (0,6%), especialmente frutas, frutos secos, hortalizas y patatas.

La inflación subyacente vuelve a subir

Otro de los indicadores que vigilan los economistas es la inflación subyacente, que excluye los productos energéticos y los alimentos frescos por su elevada volatilidad. Este índice aumentó una décima en febrero, hasta el 2,7%, lo que supone su nivel más alto desde agosto de 2024.

La subida de la subyacente refleja que, más allá de la energía, los servicios y algunos productos básicos siguen trasladando presiones inflacionistas al consumidor. Este comportamiento es seguido de cerca por el Banco Central Europeo, ya que suele considerarse un indicador más fiable de la tendencia estructural de los precios.

Por su parte, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), utilizado para comparar la evolución de la inflación entre países de la zona euro, se situó en el 2,5% interanual, una décima más que en enero, con una variación mensual también del 0,4%.

La lectura del Gobierno

Desde el ministerio de Economía destacan que el dato de febrero confirma la estabilidad del proceso de moderación de los precios, pese a las tensiones que siguen registrándose en algunos componentes del consumo.

Según el departamento económico del Ejecutivo, la evolución del IPC responde principalmente a la bajada del precio de la electricidad, que ha permitido compensar el encarecimiento de los alimentos y de los servicios vinculados al turismo y la restauración.

El ministerio subraya además que la inflación subyacente se situó en el 2,7%, apenas una décima más que en enero, lo que, a su juicio, refleja que el proceso de normalización de los precios continúa, aunque todavía con cierta resistencia en algunos sectores. Sin embargo, el propio Gobierno reconoce que la evolución de la energía en las próximas semanas podría marcar el rumbo de la inflación durante la primavera.

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