Factura de la luz

Así será la factura de la luz que vas a recibir en enero: el precio que vas a pagar en 2026

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Blanca Espada

La factura de la luz vuelve a convertirse en uno de los grandes temas de inicio de año. Es algo que no extraña a nadie, ya que con regreso del IVA al 21 %, el impacto del apagón eléctrico de abril y los repuntes constantes del mercado mayorista, dejaron el 2025 como un año marcado por la volatilidad. Y ahora, con enero ya encima de la mesa, muchos hogares quieren saber qué van a pagar realmente en los próximos meses y si la factura seguirá aumentando al mismo ritmo.

El contexto no ayuda. España encabeza en estos momentos la subida de precios eléctricos en Europa, con un incremento del 14,7 % entre agosto de 2024 y agosto de 2025. Este salto ya se ha dejado sentir en la economía familiar, en el coste del día a día y en una inflación que no consigue relajarse. La preocupación no nace de un titular puntual, sino de la sensación de que cualquier imprevisto, ya sea una caída de generación o un episodio de tensión geopolítica, altera el mercado en cuestión de horas. A esta mezcla se suma enero, un mes que siempre refleja con claridad los cambios regulatorios. La bajada de ayudas aplicadas el año anterior, el retorno del IVA completo y la actualización de los costes regulados dibujan una factura distinta a la que se pagó en 2024 y en 2025. Y lo razonable es preguntarse: ¿cuánto variará realmente lo que pagaremos en 2026 en nuestra factura de la luz?

Así será la factura de la luz que vas a recibir en enero

La principal diferencia respecto al año pasado está en la fiscalidad. Desde marzo de 2025 el IVA de la electricidad volvió al 21 %, tras pasar por una etapa de reducciones temporales que lo habían mantenido en el 5 % primero y en el 10 % después. Ese retorno se nota de inmediato: un impuesto más alto se aplica directamente sobre el total de la factura, de modo que hogares y pymes verán un incremento automático, mayor o menor según su consumo.

A este componente fiscal se suman los ajustes en la parte regulada. Para 2026 está previsto un incremento ligero que afectará sobre todo a quienes concentran más consumo en horas punta. La tarifa regulada incorpora desde este año un cálculo actualizado que refleja mejor el coste real del mercado mayorista y las oscilaciones del gas, un elemento que sigue siendo clave incluso en un sistema cada vez más renovable.

2025 también deja tras de sí episodios que marcaron la evolución de los precios. El apagón del 28 y 29 de abril, que relegó bruscamente la generación eléctrica, provocó un salto momentáneo del 450 % en el mercado mayorista, un ejemplo claro de la fragilidad del sistema en momentos de tensión. Aunque ese pico no fue permanente, sí contribuyó a elevar el promedio anual y a encarecer los meses siguientes.

El peso del IPC y cómo afecta a hogares y empresas

La luz se ha consolidado como uno de los motores principales del IPC en 2025. El encarecimiento energético ha arrastrado a la cesta de la compra, ha reducido el margen de ahorro de muchas familias y ha presionado especialmente a los consumidores vulnerables. Entre enero y marzo de 2025, las bonificaciones del bono social bajaron del nivel excepcional de años anteriores, lo que dejó a miles de hogares con una protección menor justo cuando la electricidad volvía a alcanzar sus máximos.

En las empresas el impacto también se siente. Sectores como la industria, el comercio o la logística soportan un coste operativo más alto. Y en muchas pymes, el encarecimiento energético se ha convertido en un freno a nuevas inversiones o a la ampliación de actividad, algo que se refleja en la competitividad y en el precio final de los productos.

Qué vas a pagar realmente en 2026

No existe una cifra única que pueda aplicarse a todos los consumidores, pero sí tendencias claras. En términos generales:

  • La parte regulada sube ligeramente en 2026.
  • El IVA del 21 % permanece en vigor para la mayoría de hogares con potencias inferiores a 10 kW.
  • Las oscilaciones del mercado mayorista seguirán pesando en la factura, especialmente en horarios punta.
  • Los consumidores que mantengan hábitos de consumo diurno o concentrado podrán notar más la subida que aquellos que se apoyen en las horas valle.

En la práctica, la combinación de impuestos y ajustes regulatorios implica que la factura de enero será más alta que la de hace un año. No tanto por un salto brusco del precio del kWh, sino por un conjunto de factores acumulados durante 2025 que se consolidan ahora. Enero servirá como indicador de lo que veremos en los próximos meses: un coste energético algo más elevado que el del año anterior, con diferencias marcadas según tipo de contrato, tarifa y modo de consumo.

Y las previsiones para el resto del año dependen de dos elementos: la estabilidad geopolítica, clave para el precio del gas, y la producción renovable durante los meses de invierno. Cuando baja la generación eólica o solar, el sistema recurre a tecnologías más caras, lo que se traslada casi de inmediato al precio. Y aunque España avanza hacia una mayor presencia renovable, los repuntes puntuales siguen condicionando el mercado.

Lo que sí parece claro es que 2026 no será un año de facturas más bajas de manera generalizada. Enero marca una tendencia de ligera subida y un escenario en el que la volatilidad continuará. Para muchos hogares, la clave será adaptar hábitos y seguir de cerca la evolución del mercado, porque la electricidad seguirá siendo uno de los gastos más sensibles del presupuesto familiar.

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