Real Madrid

Con Solari vuelve Valdano, ¡qué cojones!

Con Solari vuelve Valdano, ¡qué cojones!

En la sociedad actual, y el fútbol no es ajeno a ella, las batallas se ganan con la imagen y con la comunicación. Lopetegui ni era guapo, ni le sentaba bien el traje, si se peinaba moderno, ni hablaba especialmente bien. Su mensaje era de una melancolía infinita. No habría convencido a un alcohólico de tomarse un vino. Pero Solari sí.

Solari es más alto, más joven, más delgado, tiene mejor percha y está más bueno que Lopetegui. Además, habla mejor. Se ligaría a una chica en la barra de un bar en menos de lo que dura un estribillo de Vetusta Morla y no sólo por sus ojazos. De fútbol no sé, pero de pico va sobrado. Por eso tenía preparada la palabra mágica, "cojones", para ganarse al madridismo. Así que madridistas, Valdano ha vuelto.

De Solari mola hasta el acento. Hagamos un ejercicio de ficción. Si Lopetegui llama a tu puerta para venderte un aspirador, posiblemente ni abras. O te hagas el dormido. Si llama Solari, le compras el aspirador y le invitas a unas cañas mientras babeas al escucharle. Es el peligro de los vendeburras, que te los acabas creyendo y a veces son puro teatro.

Escuchando su primera rueda de prensa me parecía estar oyendo a Valdano, aunque Solari todavía no llega al nivel de Jorge, uno de los tipos que mejor maneja el castellano después de Vargas Llosa y Eduardo Mendoza. ¿Le convertía eso a Valdano en el mejor entrenador del mudo? Pues no. Pero sí en el mejor portavoz que se puede tener.

Solari es de esos tipos que convence con la palabra y eso en el fútbol actual no tiene precio. Para manejar a una plantilla o para manejar a unos periodistas o para manejar a la masa social del Real Madrid, que al final es lo que importa. Por eso salió a la rueda de prensa con el titular memorizado: "Vamos a ir a Melilla a jugar con dos cojones". Como si en lugar de un partido ante un Segunda B fueran a reconquistar Perejil.

Pues no duden que habrá gente que se lo habrá creído. Desde luego, esa frase en boca de Lopetegui habría sonado a eructo, en boca de Solari los cojones parecen un poema de amor de Pablo Neruda.

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