Ricky Rubio se juega su futuro en los Wolves esta temporada

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Ricky Rubio, en la presentación de un partido.

Ricky Rubio no necesita carta de presentación en la NBA. El cromo del base de El Masnou evoca a un jugador espectacular para los aficionados, con capacidad para implicar a sus compañeros y con una vocación defensiva fuera de toda duda. La estampa, sin embargo, contiene una letra pequeña que a juicio de los norteamericanos se va haciendo más grande conforme pasan los años y que este temporada puede jugar seriamente en su contra.

El jugador, de 25 años, se convirtió este verano en el mejor pagado del los Minnesota Timberwolves con una ficha superior a los 11 millones de euros anuales. Ese salario conlleva una serie de responsabilidades que Rubio ha sabido cumplir a la perfección fuera de la pista –incluso aprendió a hablar japonés–, sin embargo dentro de ella aún debe demostrar algunas cosas.

La salud se ha convertido en el principal quebradero de cabeza de Ricky Rubio, que sólo ha podido disputar un 61% de los partidos desde que está en la NBA. Sus lesiones en la rodilla –en 2012– y en última instancia en el tobillo –a finales de 2014– le han convertido en un jugador que despierta ciertos recelos en los managers de la NBA, a pesar de su juventud.

La estadística, algo que vuelve locos a los norteamericanos, tampoco ayuda a Ricky. El hecho de estar entre los cinco mejores de toda la NBA en asistencias y en robos de balón no ha servido para que sus principales detractores le ataquen por su escasa producción anotadora. “Sé que debo ser más agresivo de cara al aro”, ha comentado en repetidas ocasiones el catalán. Ricky nunca ha superado los 11 puntos de media en una temporada.

Este año, los Timberwolves se han marcado como objetivo aspirar a meterse en los playoffs. Con los tres últimos números uno del draft en su plantilla y una leyenda en activo como Kevin Garnett, el equipo no tiene excusas para no cortar una maldición de 12 años sin acudir a los duelos donde se juega el anillo, la peor racha de todos los equipos de la NBA.

El reciente fallecimiento del entrenador Flip Saunders por cáncer ha dejado a Ricky sin uno de sus principales apoyos en los Wolves. Su sustituto, Sam Mitchell, intentará cumplir los objetivos por encima cualquier  de cualquier cosa. El español, el montenegrino Nikola Pekovic y el escolta Kevin Martin serán utilizados como principales reclamos en el mercado si las cosas no funcionan a lo largo de la temporada para Minnesota.

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