El malagueño no estuvo fino en ataque, pero ayudó a mantener la victoria

Isco se fajó en defensa en los 15 minutos que le dio Solari

Isco contó con 15 minutos en la victoria del Real Madrid frente al Sevilla y ayudó en el esfuerzo del equipo de mantener el resultado a salvo. En los últimos minutos dio la de arena con dos jugadas en las que arriesgó más de lo debido sin venir a cuento.

Isco
Isco conduce el balón frente al Sevilla. (EFE)

Isco Alarcón volvió a contar con minutos en la victoria del Real Madrid, y la afición pudo ver como su esfuerzo subió con respecto a otros encuentros en los que ha formado parte. Quién sabe si por un cambio de actitud, por la costumbre de ser suplente o por las circunstancias del encuentro –el Madrid ganaba por la mínima a su entrada– pero el malagueño tuvo un par de acciones de mérito en defensa que no pasaron desapercibidas para la grada.

Solari, contento con lo que veía en el terreno de juego y no tanto con lo que había calentando en la banda, no realizó el primer cambio en el Real Madrid – Sevilla hasta el minuto 77. Contra pronóstico, Isco fue el elegido para reemplazar a Lucas Vázquez y ocupar el extremo derecho, posiblemente la posición que peor le viene dentro del terreno de juego. Ahí, el malagueño ni tiene salida interior, ni posibilidad de ocupar el carril central, ni caída entre líneas.

Más allá del puesto que le tocara ocupar, la situación del encuentro obligaba a ponerse el mono de trabajo, y nada más salir Isco pudo ayudar a su equipo con unas características innatas que no necesitan de su físico, puesto en duda desde la operación de apendicitis. El malagueño amasa el balón, y si no lo arriesga en demasía, este casi siempre tendrá un destinatario vestido de blanco. Así, Isco ayudó a juntar pases y hacer que el tiempo transcurriera hasta la ansiada llegada del 90′ en el luminoso.

Una internada del Sevilla por la banda pudo convertirse en ocasión de gol, pero Isco logró bajar su banda a una velocidad considerable y, sobre todo, suficiente, para tirarse al suelo y cortar el centro que acongojaba a Courtois, Varane y Ramos. La respuesta del ’22’ había sido positiva y el Bernabéu le reconoció el esfuerzo en una pequeña muestra de que no todo está perdido en cuanto a actitud. Una falta peligrosa fue la única opción de anotar del centrocampista, pero se marchó algo desviada por encima de la meta de Vaclik.

Antes de finalizar el partido, por suerte para el madridismo con victoria, Isco dio la de arena con dos jugadas en las que intentó adornarse arriesgándose a una pérdida que permitiese un ataque más del Sevilla. En la segunda, Modric acabó anotando el gol de la tranquilidad y la sentencia para el Madrid mientras Isco celebraba al trote un encuentro en el que al menos, pudo quitarse el gafe y ciertas miradas de culpa por parte del Bernabéu.

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